Charles Stone, un apasionado de la luz

El reconocido diseñador de iluminación comparte con Iluminet tres consejos para la presentación de proyectos y trato con el cliente.


Por Mario Aburto Castellanos

El prestigiado diseñador de iluminación, presidente del multipremiado despacho neoyorkino Fisher Marantz Stone, Inc. cerró el ciclo de conferencias del Segundo Encuentro Iberoamericano de Lighting Design, EILD Querétaro 2012, y en una especie de solidaridad con el gremio, su conferencia, Comunicando nuestra pasión por la luz: inspiración, presentación y realización, fue, en sus propias palabras, “inspirada en la labor de educar a una nueva generación de diseñadores de iluminación, y en las ideas de mostrar las oportunidades para Iberoamérica y transformar los espacios en que vivimos mediante la magia de la luz”.

Stone llegó casi una hora antes de iniciar su ponencia para detallar la iluminación que pidió un día antes en el Refertorio del ex Convento Grande de San Francisco, sede principal de las conferencias del EILD Querétaro 2012, y para poner a punto el sonido y la traducción; es muy probable que los varios premios que ha recibido este siempre sonriente personaje de la iluminación, entre ellos la Mención IALD por iluminar el New Jersey Performing Arts Center, o la Excelencia IALD por el Chek Lap Kok Airport, se deban a esta dedicación al detalle combinada con su espíritu divertido.

Categórico y con el fin de transmitir a los nuevos lighting designers su experiencia, Stone sostiene: “Como diseñadores de iluminación, nuestro primer componente básico es la inspiración, que nace de la pregunta: ¿cómo se comporta la luz?, desde el crepúsculo hasta el ocaso, en exteriores e interiores y en los planos frontal, medio y de fondo; sin descuidar cómo la percibimos sus usuarios e investigando y entendiendo cómo la han tratado y utilizado pintores, fotógrafos y colegas de la disciplina”. Para lo que aconseja indagar en las motivaciones interiores.

A diferencia de los artistas, el lighting designer debe trabajar con clientes, por lo que, afirma Stone: “El segundo componente básico es la habilidad de presentar nuestros proyectos: siempre debemos recordar que toda reunión con el cliente, desde la primera hasta la última, es una presentación.” Y para ello da tres consejos fundamentales:

1) Dado que toda presentación se elabora mediante abstracciones, hay que explicar siempre al cliente las convenciones utilizadas por los diseñadores al representar todos los elementos expuestos, por ejemplo, aunque la luz pueda ser de varios colores y el agua sea transparente, se representan con color amarillo y azul, respectivamente.

2) Sin importar cómo sea la presentación, un documento de Power Point, un boceto, una simulación o un render, su intención es mostrar al cliente de qué manera fue construida (añadida) la luz en los planos frontal, medio y de fondo.

3) Siempre se explicarán al cliente las complicaciones técnicas que supone el proyecto, y para el equipo humano del despacho se acopiarán los estudios realizados, la estrategia de diseño, los renderings, las conversaciones, los cálculos, la realización de los prototipos y la documentación final, de controles, de especificaciones y general, además de todas las imágenes, el máximo posible de detalles y un reporte de todos los errores cometidos.

El tercer componente básico de los diseñadores de iluminación es su capacidad de realización, que, abunda Stone: “siempre depende de las condiciones establecidas por el proyecto”. En este caso también comparte tres secretos de la disciplina:

1) Siempre debe recordarse que aunque se trabaja con un fenómeno etéreo, éste tiene efectos reales sobre los objetos iluminados, por ejemplo, en el caso de los museos existe un límite de luxes por hora a los que pueden exponerse ciertas pinturas elaboradas con determinados materiales.

2) Siempre deberá considerarse al usuario de la luz; por ejemplo, el tiempo de adaptación del ojo a la luz (artificial o natural) de diferentes espacios es distinto según la edad de las personas, y esto afecta la estrategia del proyecto.

3) Por más que se cuide el máximo de detalles, siempre habrán imprevistos, “…en la fuente contigua al monumento a las personas muertas durante los atentados a las Torres gemelas de Nueva York, ningún prototipo hubiese podido considerar al viento, que por fortuna tuvo un efecto fantástico y no problemático”, concluye Stone.

En entrevista, al final de su conferencia, Charles Stone reiteró: “Mi consejo a los jóvenes diseñadores de iluminación es que para llevar a cabo un buen trabajo, estos tres puntos son indispensables.”

También habló sobre su relación con la Arquitectura y el diseño de iluminación iberoamericanos: “Mi experiencia con arquitectos y diseñadores de iluminación mexicanos y latinoamericanos es limitada, he realizado varios proyectos en diferentes sitios con el despacho Legorreta, incluido el actual de BBVA-Bancomer en la Ciudad de México; tengo una buena idea de Barragán y Legorreta, conozco a Enrique Norten, pero desconozco a los nuevos y jóvenes arquitectos. Hemos hecho algunos proyectos en Sao Paulo y Buenos Aires, pero no los suficientes, así que quise venir a conocer a esta gente y su forma de pensar, y ha sido fantástico, un lugar muy emocionante y bello; aún estoy estudiando la región”.

Charles Stone en entrevista con Iluminet

Respecto del proyecto de certificación que se lleva a cabo para la disciplina de lighting designer opinó: “Primero debo dejar claro que no tengo títulos en esta profesión, obtuve una licenciatura en Inglés, en Princeton, pero me encantó la iluminación, así que si mañana tuviera 21 años y siguiera esta ruta [la certificación] nunca llegaría a ser el diseñador de iluminación que soy, por eso tengo sentimientos encontrados respecto de las certificaciones. Por otro lado, hay muchos despachos pequeños, con muy buenos empresarios, que no han sido capacitados ni tienen la educación y experiencia necesarias, así que accidentalmente hacen malos trabajos, y digo ‘accidentalmente’ porque nadie se propone deliberadamente hacer un mal trabajo, todos inician sus proyectos con la intención de hacerlos bien; esto perjudica a la profesión y lleva a errores en el mundo de la construcción, así que la certificación podría subsanar estas deficiencias pero, repito, tengo sentimientos encontrados y no sé a ciencia cierta.” A lo que añade bromeando: “Por cierto, me van a hacer el examen esta noche, así que voy a tener que estudiar de nuevo”.

En cuanto a la vieja pugna entre la iluminación clásica y la de vanguardia, nos dice: “Es difícil hacer comparaciones entre la arquitectura actual y, por ejemplo, este museo [Museo Regional de Querétaro] en el que estamos. Aquí la luz sirve a la arquitectura de una manera muy formal y natural… lo que es muy noble y bueno, pero existen muchos estilos de arquitectura, clientes y arquitectos con los que se quiere trabajar, además de que la tecnología está en cambio constante y gracias a ello somos capaces y tenemos la oportunidad de realizar tipos de iluminación, efectos, colores y caracteres totalmente diferentes, con ideas también originales. Este edificio fue iluminado originalmente con velas y quinqués, y las limitaciones de dicha tecnología son difíciles de comparar con la iluminación de un museo construido de manera moderna”.

En cuanto a sus declaraciones sobre el temor que lo invade cada vez que toma un proyecto, algo que comparte con todo diseñador de iluminación, preguntamos: ¿de qué manera lo enfrenta?, a lo que responde: “Soy una persona feliz, afortunada y apasionada, pero también me esfuerzo: si en realidad te esfuerzas lo logras. El temor también te lleva a lograr lo que pretendes, así que no es tan malo; ya en serio, se teme a fracasar, a no entender, a no tener buenos resultados porque, como acabo de decir, nadie se compromete en un proyecto para hacer un mal trabajo, así que dudamos sobre cómo decidir correctamente al iluminar de esta y no de otra forma, y es allí donde la experiencia y el poco pelo cuentan, además de que me rodeo de buenas personas, de hecho ellas son quienes tienen las buenas ideas y decisiones, hoy me parezco más a un motivador o editor la mayoría de las veces, algunas les digo ‘en realidad deberías hacerlo así’, pero cada vez son menos. Hoy cuento con seis equipos, muy buenos compañeros y gente como Enrique García Carrera de México, que ha trabajado con nosotros desde hace 20 años, si le digo ‘Enrique hazlo así’, él seguro me responderá ‘no Charles, lo vamos a hacer así porque es mejor’, y muy probablemente tiene la razón. El contar con muy buenos colegas me quita bastante temor, somos un estudio, no soy yo, eso me permite dormir tranquilo”.

Y concluye con un comentario respecto de su estilo de formación en la disciplina: “Me gustó la iluminación desde que era muy pequeño, cuando tenía 11 años me llevaron a un curso en el teatro de la ciudad ―mis padres estaban muy contentos porque eso me evitaría meterme en problemas, era muy inquieto, aún lo soy― y la iluminación, jugar con ella en el escenario y estar junto a ese grupo de personas fraternales, dedicadas y apasionadas que son la comunidad teatral, no era Broadway pero eran maravillosos, me atrapó. Como además era bastante flojo para la Abogacía o Medicina, lo que deseaba mi madre, decidí dedicarme a la iluminación, de hecho, y es en serio, hasta que tuve 40 años mi madre estuvo de acuerdo, pero la Navidad anterior aún me preguntaba si no quería ir mejor a la facultad de Derecho o Administración. A menudo le comento al nuevo personal del estudio ‘mira te hemos contratado porque eres inteligente, creemos que tienes talento y dices que quieres dedicarte al diseño de iluminación, lo que seguro es cierto, pero recuerda que tu verdadero reto es otro, yo tengo 57 años y adoro venir al estudio a trabajar, si eliges mal no serás feliz y lo más importante es ser feliz’. Yo soy muy feliz y afortunado de seguir mi pasión, y de estar rodeado por buenos compañeros y maestros; si te gusta lo que haces vas a ser feliz también, y eso es un problema porque todos en esta conferencia adoran la iluminación, de hecho, en toda mi vida nunca me he encontrado a alguien que no sea un experto en iluminación, pero dedicarse a ella todos los días y en realidad enfrentar el temor y realizar los proyectos supone mucho tiempo y esfuerzo, un gran proyecto puede llevarte 10 años, mucho tiempo, y no sabrás si tuviste éxito hasta el final, lo que también supone una sobredosis de dedicación, quizás el elemento más importante. Creo que esa es la respuesta: soy afortunado de poder seguir mi pasión”.

4 comentarios en “Charles Stone, un apasionado de la luz

  1. Excelente nota!. La presentaciòn de Mr. Stone fue apasionante, podríamos quedarnos horas escuchando sobre sus obras y experiencias con la luz. Su sencillez para compartir su trabajo, me encantò su presentaciòn.

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