Los cielos nocturnos: un derecho humano

International Dark-sky Assosation (IDA) promueve la preservación y protección de los cielos nocturnos alrededor del mundo.

5215280de8e44e4ee300004d_light-matters-recovering-the-dark-sky_tunc_tezel_turkey-528x325“Dos cosas colman el ánimo con una admiración y una veneración siempre renovada y creciente, cuanto más frecuente y continuamente reflexionamos sobre ellas: el cielo estrellado sobre mí y la ley moral dentro de mí.” Immanuel Kant

Aunque existe una escasa conciencia social, la “contaminación lumínica” puede definirse como uno de los problemas ambientales más graves en la actualidad. La emisión global de flujo luminoso proveniente de fuentes artificiales crece anualmente 4% debido principalmente a un ineficiente y mal diseñado alumbrado exterior. Es indudable que el alumbrado exterior es un logro humano que posibilita el desarrollo de todas las actividades nocturnas, no obstante es imprescindible iluminar de forma adecuada, empleando la cantidad de luz estrictamente necesaria. Esto, además de representar un despilfarro energético y económico, poluciona nuestro entorno no sólo en lugar donde se genera, ya que, como sabemos, la luz tiene la específica posibilidad de viajar por la atmósfera a centenares de kilómetros. Este tipo de contaminación se manifiesta en el aumento del brillo del cielo nocturno por reflexión de la luz artificial en los gases y en las partículas de smog, disminuyendo de forma significativa la visibilidad de las estrellas y demás objetos celestes, los cuales permanecen detrás de una neblinosa luz anaranjada (skyglow). Si consideramos que en condiciones óptimas, nuestro ojo alcanza a distinguir hasta 3.000 estrellas en verano, podremos juzgar con equidad la magnitud de esta problemática.

Se ha demostrado que una prolongada exposición de luz artificial en los árboles puede provocar que produzcan oxígeno por la noche en vez de dióxido de carbono. Y aunque por el momento no existen estrictos estudios acerca del grado de afectación de la luz artificial en el hombre, sí existe un evidente caso de trastorno generalizado, el de aquellas personas que no pueden dormir por la presencia de una intensa luminaria fuera de su casa, situación que provoca varias alteraciones como sueño inquieto, ausencia de reposo, insomio, cansancio y nerviosismo. Asimismo se ha demostrado que el incremento de la tasa de trastornos del humor guarda una estrecha relación con el incremento de la contaminación lumínica nocturna durante los últimos 50 años.

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Desde 1980 diferentes movimientos organizados preocupados por este agudo problema ambiental promueven campañas de prevención de la contaminación lumínica, exigiendo a las autoridades aplicar las siguientes medidas: Impedir que la luz se emita por encima de la horizontal y se dirija sólo donde es necesaria. Emplear de forma generalizada luminarias apantalladas con una focalización directa hacia abajo. Usar lámparas de espectro poco contaminante. Iluminar exclusivamente aquellas áreas que lo necesiten. Ajustar los niveles de iluminación respecto a las normas de la Comisión Internacional de Iluminación. Regular el apagado de iluminaciones ornamentales, monumentales y publicitarias. Prohibir los cañones de luz o láser y cualquier proyector que envíe la luz hacia el cielo. Reducir el consumo en horas de menor actividad, mediante el empleo de reductores de flujo en la red pública o el apagado selectivo de luminarias.

Con el fin de hacer frente a la creciente contaminación lumínica el Dr. David L. Crawford y su colega el Dr. Tim Hunter, han creado en 1988 una organización que opera exclusivamente con fines educativos y científicos llamada International Dark-sky Assosation (IDA). Su programa promueve la preservación y protección de los cielos nocturnos alrededor del mundo por medio de tres áreas: las Comunidades, los Parques y las Reservas; juntos constituyen un responsable proyecto de preservación celeste que comenzó a nivel local, pero que hoy cuenta con una enorme comunidad de ciudadanos preocupados por la conservación de los cielos oscuros; y aunque sus cielos no son perfectos, sí representan un claro ejemplo de cómo una ciudad puede iluminar sus calles sin contaminar el cielo. Los Parques y Reservas Internationales Dark Sky son puntos estratégicos catalogados como “los cielos más oscuros y prístinos del mundo”, verdaderos tesoros de la humanidad que nos hacen recordar las extraordinarias maravillas que ofrece el cielo nocturno y su incalculable espectáculo de fenómenos cósmicos. Desde la antigüedad esta inagotable fuente la inspiración ha iluminado gran parte de la religión, cultura, música, literatura y en general, la sensibilidad humana. Consciente de esto, el Programa Internacional Dark Sky tiene como principal objetivo proteger estos excepcionales escorzos nocturnos para las futuras generaciones, ofreciendo la posibilidad de disfrutar este patrimonio cósmico a todos los niños y pueblos del mundo.

Los Parques y Reservas naturales son espacios públicos que poseen cielos nocturnos de una claridad excepcional, lugares donde la contaminación lumínica es mitigada en su totalidad convirtiendo la oscuridad natural en un valioso recurso educativo, cultural y escénico. Existen tres niveles para designar la calidad de los cielos nocturnos, y cada uno de ellos cumple con las “Directrices Internacionales Dark Sky”. En la máxima calidad de Oro, se puede apreciar la gama completa de los fenómenos celestes, por ejemplo, auroras, la luminiscencia atmosférica, la Vía Láctea, la luz zodiacal y meteoros débiles; en segundo lugar se posiciona el galardón de Plata, donde es posible observar regularmente los fenómenos más brillantes y la Vía Láctea sólo en verano e invierno; por último, en la categoría Bronce, se aprecian sólo algunos fenómenos, por ejemplo ligeramente la Vía Láctea y la galaxia de Andrómeda. Actualmente los Parques certificados por la IDS, son nueve en EUA, dos en Hungría y uno más en Escocia. En cambio las Reservas internacionales (puntos geográficamente aptos para la observación del firmamento) son sólo cinco: Mont Mégantic (Quebec, Canada); Exmoor National Park Devon and Somerset Counties (England, United Kingdom); Aoraki Mackenzie (New Zealand); NamibRand Nature Reserve (Namibia); y Brecon Beacons National Park (Wales, UK).

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Afortunadamente muchas organizaciones alrededor del mundo están tomando una seria responsabilidad sobre esta problemática mundial, como es el caso de la Iniciativa Starlight la cual coordina una campaña internacional en defensa de la calidad de los cielos nocturnos y el derecho general a la observación de la estrellas, abierta a la participación de todas las instituciones y asociaciones científicas, culturales y ciudadanas relacionadas con la defensa del firmamento. Todas estas acciones conjuntas pretenden reforzar la importancia que tienen los cielos nocturno para la humanidad, como un verdadero patrimonio en peligro de extinción para la ciencia, la educación, la cultura, el medio ambiente, el turismo, y evidentemente como un factor de calidad de vida. La posibilidad de experimentar esa esencial admiración y veneración en la contemplación del cielo estrellado, se convierte ahora en una responsabilidad moral dentro de cada uno de nosotros.

2 comentarios en “Los cielos nocturnos: un derecho humano

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