El origen del mundo, Chevalier en Bellas Artes

“Con el mundo digital se pueden crear universos infinitos que no vuelven al inicio, es como la vida diaria, donde lo que uno vive ahora nunca será igual” Miguel Chevalier

Chevalier

El origen del mundo es el nombre de la instalación que Miguel Chevalier montó en el Palacio de Bellas Artes el pasado 7 de noviembre de 2013 en el Primer Festival Internacional de las Luces de la Ciudad de México (Filux).

En artículos anteriores de Iluminet ya habíamos hablado de este pionero en el arte virtual. Sin embargo, la obra que realizó en el centro histórico merece una mención particular. El concepto del artista incluía la integración del color y el estilo barroco que, según afirma, está muy presente en nuestro país. “Me preguntaba cómo hacer hoy en día, con la luz, un nuevo barroco tecnológico que es como una segunda piel sobre la pared”, menciona Chevalier.

Su intervención en la fachada del Palacio simuló un mural de microorganismos que tuvieron movimiento a partir de una conexión con sensores que detectaban el ir y venir de los transeúntes en la explanada. La obra, de cuatro horas continuas, se basa en la abstracción de elementos del mundo orgánico y del mundo virtual.

“Con el mundo digital se pueden crear universos infinitos que no vuelven al inicio, es como la vida diaria, donde lo que uno vive ahora nunca será igual, puede tener elementos semejantes pero no será igual jamás. Lo que me interesa en el arte digital es esa posibilidad de no estar en el mundo estático, sino en un mundo que se transforma y eso abre un campo de posibilidades”, dice en entrevista para el periódico Excélsior.

El artista explica que esta “generatividad” abre una nueva puerta en el arte. “Para mí el arte es una forma de búsqueda, de tomar en cuenta las evoluciones de las mentalidades, de aprovechar las oportunidades que ofrece el mundo tecnológico de hoy”, afirma. Chevalier tiene 30 años realizando arte digital y ha participado en la feria Art Basel de Hong Kong y la Bienal de Venecia.

Miguel cree que su obra le da un nuevo valor a la noción de muralismo, en cuanto a que traslada el arte del museo al espacio público y lo pone al alcance de cualquiera. “Pude conocer La Tallera de Siqueiros y seguramente me influenció el gusto por la escala monumental a pesar de que mi obra no es pintura, sino luz. (…) Me gusta la idea del muro como lienzo blanco que se puede exprimir a esta escala monumental; por eso creo que es un homenaje al muralismo mexicano, y mostrar qué puede ser el arte del siglo XXI”.

Este artista de nacionalidad mexicana estudió en la Escuela de Bellas Artes de París y ha expuesto en numerosos museos como el Museo de Arte Moderno de Céret y el Museo departamental de Matisse.

“Yo soy pintor y en realidad me encanta el color, las formas, me considero pintor con las herramientas de hoy, un pintor de la luz (…) Lo interesante es que hoy en día hay pintura al óleo, hay la fotografía, hay el video, y el arte digital es un arte no que va a cambiar o a desplazar a las otras disciplinas, sino que es un medio relativamente nuevo que abre sobre sí este siglo XXI, es lo que encuentro interesante, que México da la oportunidad de expresarte a esta escala”, declara este artista de pixeles.

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