A IEDLuce Madrid le quedan pilas para rato

Por Almudena López

De salud, economía, sostenibilidad y estética vinculada a la iluminación se habló mucho en la tercera edición de IEDLuce celebrada en Madrid.  Con este pretexto y otras inquietudes relacionadas con el mundo de la iluminación más de un centenar de profesionales compartieron experiencias en una maratoniana jornada en la sede de IED Madrid Master, en el aula magna del  singular edificio modernista situado en la céntrica calle Larra 14.  Desde el  mediodía hasta las seis de la tarde, algunos de los 35 profesionales invitados explicaron sus diseños, ideas y productos por el laboratorio de ideas donde compartieron sus consejos y conocimientos con profesionales y alumnos. Un poco más reposado fue el ciclo de conferencias que se celebró por la noche y en el que participaron la diseñadora alemana, Ulrike Brandi, el arquitecto Daniel Isern y el diseñador Maurici Ginés que reivindicaron una mayor cultura de iluminación para los arquitectos. “Los arquitectos debemos dejar de lado nuestro ego y rodearnos de especialistas de la luz”, zanjó el catalán Isern.

“Nuestro ojo es tan sensible a la luz que si la sabemos aprovechar nos ayudará a mejorar los espacios donde vivimos”, advirtió el diseñador Maurci Ginés.  Una tesis muy similar a la de Ginés defendió el veterano Trilux, una de las empresas más experimentadas del mercado. En el ciclo de presentaciones, Trilux explicó la “experiencia Sundern” (Alemania). Sundern es un colegio al que hace dos años cambiaron las bombillas con dos finalidades: didáctica y económica. Cuando en la  escuela reemplazaron las nuevas luces por la viejas los maestros comenzaron a enseñar con más facilidad, los alumnos se concentraron mejor y el colegio ahorró hasta 81% de energía o, lo que es lo mismo, 11.000 euros menos al año.

A estos tres se unieron posteriormente en la mesa redonda el museógrafo Enrique Bonet y el iluminador escénico Nicolás Fischtel. “Una buena luz debe contribuir al trabajo final en una obra teatral o en una representación de ballet”, destacó Fischtel. Bonet explicó la importancia de saber iluminar un objeto en un museo. Si no se hace correctamente puede arruinar la exhibición. Quien quiera apreciar el trabajo de Bonet tiene una buena oportunidad en la Fundación Teatros del Canal, en Madrid: una exposición del artista David Hockney inspirada en cuentos de los hermanos Grimm.

La empresa Artemide fue una de las presentaciones que más público congregó. Laura Cassoto, responsable de Artemide en España, aprovechó los quince minutos  de conferencia para presentar a un “miembro de su familia”: una  lámpara de la serie IN-EI del diseñador japonés Issey Miyake. El artista nipón aplica la misma regla matemática cuando confecciona trajes que cuando fabrica lámparas. Se basa en el código numérico: 1,2,3 y 5. “Es muy sencillo”, añadió Cassoto. “El número uno equivale al corte. El dos y el tres simbolizan el paso del objeto bidimensional al tridimensional y el cinco en la cultura japonesa quiere decir un cambio a mejor”.

En la jornada de ayer, también hubo tiempo para hablar de la gran antagonista de la luz, la sombra. Es un elemento que ayuda a explicar mejor las texturas de los objetos o sirve para poner en valor el objeto iluminado. Sin embargo, pese a la importancia de su papel a la hora de iluminar, el de ayer fue un encuentro centrado en la luz y sus muchas cualidades.

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