Iluminación en el Ambiente Laboral con base en nuevas normas, el Caso Argentino

Por el Ing. Luis Deschères, Universidad de Buenos Aires

 

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El ingeniero Luis Deschères es profesor titular de la cátedra de Iluminación y Color de la Carrera de Especialización en Higiene y Seguridad en el Trabajo que se imparte en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires. En esta colaboración para Iluminet explica por qué es necesario contar con una nueva norma argentina.

¿De qué manera influye la iluminación en el desempeño de los trabajadores? La luz y las formas de generarla han aportado al progreso de la humanidad en sus diferentes épocas, hoy se sabe que iluminar el área de trabajo no sólo debe responder a necesidades operativas, también debe respetar condiciones biológicas. Las teorías más respetadas sustentan la participación del sol en el origen de la vida en sus formas más primitivas y su evolución hasta la formas actuales. Es congruente pensar que tiene un efecto biológico directo más allá de sólo brindar iluminación para realizar sus actividades diarias.

La idea de regular la calidad de la luz en Argentina no es nueva, existe la norma IRAM-AADL J20-06 de Iluminación Artificial de Interiores desde 1972, sin embargo, se necesita elaborar una norma específica de Iluminación de los Lugares de Trabajo en Interiores y Exteriores como ocurre en otros países. En México se cuenta con la Norma Oficial Mexicana NOM-025-STPS-2008 titulada Condiciones de Iluminación en los Centros de Trabajo generada por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social en el año 2008.

La iluminación del área de trabajo debe contar con cierta calidad porque, como señalan los estudiosos del tema, el 80% de la información que llega al cerebro es de origen visual. Malas condiciones visuales afectan la sensación de bienestar de los trabajadores, reducen su productividad y aumentan la incidencia de errores y accidentes. La Ilmenau Technical University de Alemania reportó en un estudio estadístico que 66% de los accidentes registrados en puestos de trabajo ocurren con un nivel inferior a 500 lux y que la mayor incidencia de errores ocurre a las 3 de la mañana y la menor a las 2 de la tarde, de manera ideal, la iluminación artificial debe contrarrestar esta situación. También se debe tomar en cuenta que diferentes trabajadores en un mismo espacio tienen necesidades de iluminación diferentes debido a varios factores, como la edad, una persona de 60 años requiere un nivel de iluminación de hasta 60% más que el utilizado tradicionalmente. Un balance de luminancias evita el deslumbramiento y la fatiga del ojo ante el ajuste que demandan diferentes luminarias en un mismo espacio, además de que la sensibilidad al deslumbramiento también aumenta en cifras superiores al 50%. También se debe cuidar la reproducción adecuada de colores para lograr buenos contrastes y cuidar la sensibilidad espectral del ojo.

La actualización de estos y otros conceptos facilitará la incorporación de criterios para poner al día la antigua norma local, a la cual se deben agregar las aportaciones que la ciencia ha hecho acerca del efecto biológico de la luz. Además de regular los niveles de iluminancia (lux), es necesario que se satisfagan tres necesidades humanas básicas: Confort visual, en el cual los trabajadores tienen una sensación de bienestar que contribuye en forma indirecta a un elevado nivel de productividad; prestaciones visuales, en las cuales los trabajadores son capaces de realizar sus tareas visuales aún en condiciones difíciles y durante períodos más largos y seguridad. Estas características definen el entorno luminoso.

Se debe considerar la distribución de las luminancias, iluminancias, deslumbramiento, dirección de la luz, rendimiento y “apariencia de color de la luz”, flicker, luz natural o diurna. Los valores para la iluminancia, deslumbramiento molesto y rendimiento en color Ra o IRC (Indice de Reproducción Cromática), deberán tabularse como lo hacen normas de otros países y que no ocurre en la IRAM-AADL J20-06 que sólo hace referencia a su necesidad pero no indica valores mínimos, consecuencia de su falta de actualización en los últimos 40 años. A su vez, la norma europea EN 12464-1(2002) menciona el tema de la “apariencia de color de la luz”, aclarando que la elección de esta apariencia de color (TCC en K) es una cuestión puramente sicológica, estética y de lo que se considera como natural. Aclara además que “en climas cálidos generalmente se prefiere una apariencia de color de luz más fría, mientras que en climas fríos se prefiere una apariencia de color de luz más cálida”. Esta apreciación sobre la TCC se viene divulgando hace tiempo, sin embargo hay un impacto mucho más importante sobre el organismo: el efecto biológico. Este efecto es una consecuencia natural de la evolución a lo largo de cientos de miles de años y está relacionado con los movimiento de rotación y traslación del planeta. Su confirmación científica es reciente, pero ya se propone que en adelante todos los proyectos de iluminación consideren tanto el efecto visual como el biológico, todos los organismos vivientes del planeta, la especie humana incluida, han tenido que adaptarse repetidamente a los ritmos externos para lograr su supervivencia y con un impacto importante en su hábitat.

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El valor de la luminosidad de la luz diurna para mejorar el bienestar, la estabilización de los ritmos circadianos y el reloj interno, la mejora del estado de ánimo y el fortalecimiento del sistema inmunológico es ampliamente aceptado, pero aún actualizada, la norma EN 12464-1/2, no considera como parámetro de peso a la TCC de la fuente luz utilizada porque es de fecha anterior a estos descubrimientos y su confirmación científica. La temperatura de color determina la forma en que somos afectados por la luz. Un espectro de luz blanca cálida es relajante, una luz diurna blanca fría es vigorizante o tonificante.

La medicina sabía desde hace tiempo que la exposición a una luz artificial elevada (alto valor de iluminancia) practicada durante ciertos momentos del día permitiría tratar las depresiones por TAE (Trastorno Afectivo Estacional) y también regular los problemas de sueño de los trabajadores en horarios nocturnos (Luminoterapia). Pero ignoraba aún que no era necesaria una luz tan elevada y que se puede lograr una mejor terapia con una luz azulada a un nivel más bajo. El equipo dirigido por el Dr. George Brainard en la Thomas Jefferson University descubrió que una luz azulada entre 447 y 476 nm tenía un mejor efecto en la reducción (%) del nivel de melatonina y por lo tanto del TAE. Estudios posteriores ubicaron esa banda entre 460 y 480 nm. Por ejemplo, con 18 lux (470 nm) se lograba una supresión del 35% mientras que con 450 lux (luz blanca) era de un 15%.

Los dos principales efectos de la luz sobre la salud son el visual, es decir, la función de ver en sí misma, partiendo de la percepción visual de los detalles, la luminosidad y la oscuridad, los colores, los movimientos, todo finalizando con la toma de la información; el segundo es el efecto biológico que afecta principalmente al reloj interno y modula el ritmo circadiano que influye en la producción de hormonas, el metabolismo y la circulación sanguínea.

El ciclo circadiano de la luz, noche-día, produce una estimulación cíclica de los neurotransmisores. La luz diurna favorece la producción de serotonina y dopamina, que activan la atención y estimulan la actividad. Por el contrario, en ausencia de estímulos luminosos aumenta la melatonina que induce el sueño. La falta del ritmo luminoso natural, altera el ciclo melatonina-serotonina, lo que causa somnolencia matinal e insomnio de noche. El 30% de la población mundial, cuya mayoría habita en países desarrollados, sufre de insomnio crónico.

La posición de la industria de la iluminación europea, representadas por ELC y CELMA, es que estos efectos biológicos positivos garanticen las consideraciones del Programa Marco de Competitividad e Innovación (CIP- Competiveness and innovation Framework Program) llamado en 2012 Programa de Apoyo Político de Información y Comunicación Tecnológica (ICT PSP Information Communication Technology Policy Support Program) para centrarse principalmente en la tecnología SSL (Solid State Lightin LED). Por eso es muy importante para Argentina ponerse en sintonía con las exigencias de la SRT presentando una actualización de la norma IRAM-AADL para avanzar en el importante concepto de la eficiencia biológica de la luz.

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