¿Iluminar o no iluminar? Primera parte

Por Karolina M. Zielinska. La iluminación exterior de rascacielos y puentes, y su impacto negativo en la vida de aves y peces. Lo que los diseñadores de iluminación necesitan saber.

Lighting pollution

Por Karolina M. Zielinska

Karolina Zielinska

Karolina M. Zielinska

Postgrado en Diseño de Iluminación Arquitectónica y Maestría en Arquitectura y Urbanismo por la Universidad Técnica de Gdansk,Polonia. Se ha desempeñado profesionalmente en despachos reconocidos como Fisher Marantz Stone y Speirs and Major Associates, con quienes ha participado en proyectos en Europa, Estados Unidos, Rusia y Medio Oriente. Es miembro profesional de PLDA, y promueve activamente la formación en DI a nivel universitario. Ha participado en varias conferencias internacionales y ha escrito artículos para publicaciones nacionales e internacionales.

Los últimos cien años, las personas han alterado radicalmente la apariencia del cielo nocturno. El desarrollo industrial, el cambio de vida y el consumo masivo, han contribuido a la prolongación de las horas de actividad en el día y la pérdida de la oscuridad natural en vastas áreas del planeta. Los estudios indican que las instalaciones de iluminación que son visibles después del oscurecimiento tienen un impacto negativo en la flora y la fauna.

La luz artificial interrumpe el funcionamiento de organismos específicos tales como aves, peces, murciélagos e insectos. Las observaciones han mostrado que demasiada luz artificial, especialmente la luz colorida, tiene un gran impacto en las especies nocturnas, afectando su ritmo cardíaco. Muchos animales prefieren la actividad nocturna debido a un gran número de factores como: evitar a los depredadores, aversión al calor, alimentación y reproducción más seguras. También los cambios en la intensidad de la iluminación nocturna, puede llevar a problemas con la reproducción, ya que los animales evitan lugares que eran aptos para la reproducción: también cambios en las rutas de migraciones llegando, incluso, a la extinción de ciertas especies.

A pesar del hecho de que la creciente investigación ha indicado los efectos negativos en la flora y la fauna por la iluminación externa de los edificios, los resultados son poco tomados en cuenta por los profesionales del diseño de iluminación. La razón principal es que los investigadores y científicos que se concentran en la biodiversidad no comparten los descubrimientos de su trabajo con aquellos que realizan el diseño de iluminación. Por otro lado, los diseñadores carecen de cualquier información disponible en el tema anterior y tampoco hay lineamientos establecidos que seguir.

Con este artículo me gustaría comenzar una discusión basada en los relativamente nuevos descubrimientos sobre lo mucho que toda la vida de la Tierra se relaciona con la iluminación natural, y cuestionar la idea de que la evolución ha encarnado, con todos los organismos vivos, en una sensibilidad natural hacia su ambiente nativo, en particular hacia la luz blanca y de color. Adicionalmente, me gustaría establecer una serie de principios sobre cómo reducir las consecuencias negativas de la iluminación exterior en la vida de aves y peces.

Iluminación de edificios altos y estructuras

Desde la invención del bulbo eléctrico, el concepto de iluminación exterior en edificios ha capturado la imaginación de arquitectos, dueños de edificios, diseñadores de iluminación y del público en general. La iluminación arquitectónica exterior está asociada con poder y prestigio. De cualquier forma, con el cambio en la percepción de las personas sobre el medio ambiente y los aspectos ecológicos, se ha vuelto un tema de moda.

Por millones de años las aves han evolucionado bajo un ciclo de día y noche, donde la brillante luz del sol era reemplazada en la noche por la luz tenue de la luna, las estrellas y los planetas. Esta situación terminó muy recientemente cuando los humanos comenzamos a iluminar artificialmente el cielo nocturno, lo que es mucho más visible en áreas industrializadas. Globalmente, cientos de millones de aves migrantes son afectadas por la presencia de la luz artificial anualmente durante sus periodos de migración de primavera y otoño, muchas de las cuales no sobreviven el encuentro.

Birds collition
2,000 pájaros muertos recogidos por miembros del Fatal Light Awareness Program (FLAP) durante la época migratoria del otoño de 2003, en el Distrito Financiero del Centro de Torornto, Canadá

La atracción de las aves por la luz es conocida desde hace tiempo. La alta mortandad ha sido registrada en conexión con los faros, las torres iluminadas de televisión y otras estructuras y edificios. De acuerdo a los investigadores, varios cientos de especies de aves migran típicamente de noche, usando las estrellas como una forma de encontrar su camino.

Cuando la luna y las estrellas están brillando y no hay nubes, y el cielo nocturno es claro, las aves vuelan sobre los techos de los edificios, torres y puentes, evitando el riesgo de colisión. Muchas de las aves migrantes remontan el vuelo a alturas de 450 metros, pero otras vuelan a alturas menores de los 90 metros cuando la visibilidad es buena.

Es conocido que la reacción de las aves locales y migratorias ante la luz artificial depende en gran parte de las características de longitud de onda de la fuente de luz. Las aves también parecen tener una visión a color excelente, lo que las atrae a la luz colorida (ellas tienen cinco tipos diferentes de pigmentos y siete tipos diferentes de fotorreceptores).

De acuerdo a la investigación, la longitud de onda larga como la roja o la blanca tiene efectos de desorientación en las aves migratorias debido a las frecuencias de luz. Raramente se ha tenido noticia de algún efecto en la orientación cuando se ilumina con una longitud de onda corta (como la luz azul y la verde).

Dependiendo de la longitud de onda, la luz artificial puede interferir con el funcionamiento de la brújula interna en el cerebro del ave, un mecanismo clave de la orientación. Cuando no hay indicadores en el cielo y las estrellas están oscurecidas por las nubes o la neblina, la orientación magnética les ayuda a las aves migratorias para guiarse.

La luz artificial en condiciones en las cuales no hay luna, perjudica la habilidad de las aves para orientarse. Debido al brillo de los edificios de cristal iluminados externamente, las aves pueden volar hacia las ventanas iluminadas. En los niveles más bajos de los edificios, ellas también pueden volar hacia imágenes de árboles reflejados en los vidrios.

Norman Foster’s St Mary’s Axe, or Gherkin
El edificio icónico de Londres, el 30 St Mary Axe se diseñó únicamente con iluminación interior.

Los experimentos de laboratorio han mostrado que las aves migratorias requieren de las partes azules y verdes del espectro para la orientación de su brújula magnética. El uso de luz color magenta, azul e índigo, tienen un efecto mínimo en la desorientación, y el rojo y el blanco tienen un efecto negativo -las aves se encuentran atrapadas en un área iluminada y no pueden regresar a la oscuridad o a las rutas de migración.

La investigación ha mostrado que esto depende de una presencia de luz menor a 590 nanómetros (luz amarilla). Esto debido a que, por la falta de una longitud de onda menor necesaria para la orientación magnética, el amarillo y el rojo pueden provocar confusión, haciendo que las aves circulen alrededor de la luz.

Si las torres altas requieren de luces de advertencia puestas en el techo y las paredes por razones de seguridad de aviación, el uso de un color rojo saturado o luces intermitentes rojas deberían ser evitados. La investigación actual indica que la saturación o los flashes de luces rojas atraen a las aves migrantes a una altura mucho mayor que las luces intermitentes blancas.

Desafortunadamente para las aves no migrantes, tales como la especie urbana y rural de pájaros europeos (Turdus merula) en zonas urbanas. Los estudios conducidos muestran que la luz artificial de noche que causa la contaminación lumínica perturba una amplia gama de procesos psicológicos en estas aves. La exposición a la luz blanca, rica en azul, similar a los humanos, reduce la liberación de melatonina. En las aves, esto afecta a un comienzo progresivo de su actividad de cantar por las mañanas, así como también tiene efectos considerables en los plazos de procreación y patrones reproductivos individuales.

Un análisis de los esquemas de iluminación exterior que existe para rascacielos y otras estructuras de altura, indica que solamente unos pocos de ellos son amigables con las aves, y que de estos, pocos son diseñados por diseñadores de iluminación profesionales.

Un ejemplo excelente de esto es el esquema para el proyecto de 30 St. Mary Axe, en el corazón de Londres, diseñado por el arquitecto Norman Foster y Speirs and Major Associates, en el que no se aplicó ninguna iluminación exterior. A pesar de esta decisión, el edificio es reconocido en la ciudad como un ícono de la arquitectura durante el día y tras la noche.

Otro acercamiento importante y sensible hacia la iluminación viene de Japón. Para apoyar un acercamiento sustentable y reducir el uso de energía y emisión de carbono, se plantearon cuatro escenas diferentes de iluminación por Lighting Planners Associates (LPA) para la torre Mori, en Tokio Japón. Desde el crepúsculo hasta las 8 pm, de 8 pm a 11 pm, de 11 pm a 2 am y de 2 am hasta el amanecer.

Cuando se piensa en escala mundial, vale la pena mencionar una nueva iniciativa llamada Lights Out Boston [http://www.cityofboston.gov/environmentalandenergy/conservation/lightsoutboston.asp] que comenzó en 2008. Bajo este programa voluntario participaron dueños de edificios y directivos que se pusieron de acuerdo para apagar o atenuar toda la iluminación interior arquitectónica entre las 11 pm y 5 am durante la primavera (primero de marzo al 1 de junio) y en otoño (del 15 de agosto al 3 de octubre), que es la temporada migratoria de las aves. El compromiso de los edificios con este programa ha ahorrado mucho dinero debido a la reducción en el consumo de energía, ha reducido los riesgos del cambio climático y hecho una contribución importante hacia la protección de la vida salvaje.

ciudad nocheLíneas para una iluminación amigable con las aves

-Desarrolla iluminación artificial que no desoriente a las aves.

-Usa sistemas de control inteligente para la iluminación.

-Evita la luz roja y la blanca, que interfieren con la brújula magnética de las aves migratorias (esta brújula magnética es especialmente importante para las aves en días nublados, cuando los cuerpos celestes no son visibles).

-Busca consejo de los profesionales y especialistas, como ornitólogos, sobre las temporadas migratorias.

-Apaga la iluminación entre la media noche y el amanecer, cuando la mayoría de las migraciones ocurre.

-Recomiendan que arquitectos y dueños de edificios bloqueen las ventanas después del anochecer (cortinas opacas, persianas) en fachadas acrisoladas, si es que las luces no se pueden apagar.

-Evita el uso de iluminación ascendente en una fachada, si es necesario, siempre proteger a las luces.

-Sugiere a los dueños de edificios y directivos que la limpieza del edificio se realice durante el día.

2 comentarios en “¿Iluminar o no iluminar? Primera parte

  1. Pingback: Bitacoras.com
  2. En IGNIA Light, hemos desarrollado una aplicación de iluminación con LED a partir de las propuestas del Instituto de Astrofísica de Canarias y otras entidades dedicadas al conservacionismo. Con resultados más que aceptables y homologación de nuestras propuestas.
    Lamentablemente, la voluntad (o capacidad) de inversión en el tema es escasa y entretanto a nivel político no haya una decidida acción correctiva en relación a la correcta iluminación del espacio público, seguiremos viendo los problemas descritos por la Dra. Zielinska como algo inevitable.
    Ocurre algo parecido a lo que en sudia era la negación del cambio climático, cuyo principal valedor paga hoy en dia ls consecuencias en forma de sequías e inundaciones en su propio territorio.
    http://www.ignialight.com

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: