Un vistazo al futuro: Jardines subterráneos con luz del sol

Estos proyectos te demostrarán que la luz del sol puede llegar hasta los lugares más oscuros.

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Por Lucía Rojo 

Desde décadas atrás, el hombre ha pensado que en algún momento podría vivir o tener su hogar bajo la tierra. El mismo Julio Verne, en Viaje al Centro de la Tierra, imaginó que bajo nuestros pies podría existir todo un ecosistema, e incluso una luz tan potente como el sol.

“No era la luz del sol -dice Verne- con sus haces brillantes y la espléndida irradiación de sus rayos ni la claridad vaga y pálida del astro de la noche, que es sólo una reflexión sin calor. No. El poder iluminador de aquella luz, su difusión temblorosa, su blancura clara y seca, la escasa elevación de su temperatura, su brillo superior (…)”.

El sueño de Verne ahora ya no parece tan lejano, sobre todo a partir del proyecto Lowline que comenzó en 2012. Lowline (o Delancey Underground) planea ser el primer parque subterráneo que utilice luz natural en el mundo. Este proyecto que se localizará en Manhattan, Nueva York, pretende ser un parque en toda la extensión de la palabra, con plantas y árboles creciendo bajo la tierra.

Ambisioso ¿no? Para ello ocuparán una terminal de trolley abandonada de 116 años de antigüedad y utilizarán unos colectores en las calles de la ciudad que filtrarán la luz del sol unos 6 metros bajo la superficie. Según uno de sus fundadores, James Ramsey, el parque costará alrededor de 60 millones de dólares de fondos privados, a estas alturas del proyecto, más de un millón ya fue utilizado para investigación y diseño. “Ya hemos estado jugando con esta nueva tecnología solar”, dice Dan Brasch, otro de los fundadores. “Y nos sentimos cada vez más y más enamorados con la idea de este espacio público.”

Pero para que Lowline se lleve a cabo debe hacer frente a algunos retos técnicos como averiguar la forma correcta de canalizar la luz natural de los colectores al parque utilizando la óptica más moderna y luego dándole la mejor dirección para permitir que las plantas crezcan.

LowlinephotoEl sistema utiliza un sistema de óptica para recoger la luz del sol, concentrarla y reflejarla por debajo del suelo, donde se dispersa por un plato distribuidor incrustado en el techo de la estación abandonada. Los recolectores también tendrán la capacidad de alinearse conforme el sol se mueva, para así lograr una mejor recolección. La luz dispersada bajo tierra tendrá la longitud de onda pertinente para que se realice la fotosíntesis; lo que significa que las plantas y árboles crecerán. Además, los cables de fibra óptica que transportarán la luz del sol bloquearán los rayos UV, así no habrá quemaduras ocasionadas por el sol.

Todo esto puede sonar como a ciencia ficción, precisamente como algo salido de una novela de Julio Verne, pero los fundadores de Lowline ya han construido un prototipo a escala del parque en un almacén cercano a la estación de trolley para probar que la luz natural funcionaba. El prototipo fue visitado en 2012 por miles de neoyorquinos sorprendidos.

Pero este, a pesar de ser el primero, no es el único proyecto que contempla un parque subterráneo que use luz natural. En lugar de agotar suministros de energía y agua para crear un parque con hierba, pasto y árboles en medio del desierto, el despacho que lo diseñó del Parque Al Fayah, en Abu Dabi, se inspiraron en el paisaje del las grietas de resequedad que se forman en el piso para crear su parque subterráneo a la sombra de una plataforma de 20 metros de altura.

Esa plataforma protegerá a las plantas y a las personas del sol abrasador y proporcionará un ambiente al aire libre para los residentes del lugar. La construcción de este parque está programada para empezar en 2015 y terminada en 2017.

Del mismo modo, en Chile apenas surgió la propuesta de hacer subterráneo al Jardín Botánico de Calama. Este proyecto ganó el primer concurso de arquitectura subterránea en ese mismo país. En el proyecto, la figura de jardín botánico sirve de semillero de especies autóctonas, estimulado la investigación y la reconstrucción del oasis y áreas verdes al interior de la ciudad.

Tanto en este proyecto como en el de Abu Dabi, podemos ver que el uso de la luz natural es un recurso muy importante, pero no se le compara a la creatividad y el ingenio que demuestra el Lowline de Nueva York. Al final, lo interesante es la tendencia de estos parques que parece apuntar hacia abajo, hacia los recintos subterráneos, pero con un interés evidente en el rescate de la luz de sol.

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