La crisis provoca que la gente tenga una mejor formación: Raquel Puente

Raquel Puente

Es una enamorada de la luz. Y exige a sus alumnos del Master en Diseño de Iluminación Arquitectónica el mismo nivel de compromiso. En estos momentos, Raquel Puente prepara el inicio en enero de 2012 de la séptima edición de este postgrado, que dirige, y está poniendo en marcha el primer Curso de Especialización en Diseño de Iluminación que arrancará en abril. Como la pasión por la iluminación, le sobra optimismo, a pesar de la crisis -”hay menos trabajo, pero siempre hay proyectos que iluminar”- y está convencida de que América Latina seguirá los pasos de España en una apuesta cada vez más firme por el diseño y cuidado de la iluminación.

Natural de Valladolid, llegó a Madrid en 1969 para estudiar Ingeniería Industrial. Vinculada desde siempre a la docencia, en 1982 se incorporó a la Escuela de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid como profesora de electrotecnia y luminotecnia. Su pasión por la luz ya le llevó a centrar su tesis en la iluminación natural y hoy continúa siendo su especialidad, convirtiéndola en uno de las referencias docentes de España en este ámbito.

— Con casi tres décadas de experiencia en el sector de la iluminación, ¿cómo define su evolución en España?

— Ha sido espectacular, no solo en España, sino en todo el mundo. Solo en lámparas, lo que se veía en 1982 era muy pobre en cuanto a determinados parámetros, de reproducción de colores, por ejemplo, y eso ha evolucionado muchísimo.

— ¿Cuál es su predicción sobre el futuro del sector de la iluminación en España?

— Creo que va creciendo, porque los arquitectos se van dando cuenta de la importancia de la luz artificial, la que está teniendo un gran peso y creo que el arquitecto está mucho más concienciado con este tema y lo empieza a aplicar en su trabajo.

— ¿Y en América Latina?

— Creo que entrará en el tema de la iluminación, como ha entrado España. El problema es que quizá ahora no tiene el tejido y el aporte económico suficiente para poder canalizar todo eso rápidamente.

— ¿Qué le parecen las vías de colaboración que se están abriendo entre España y América Latina, con la creación de la nueva asociación de diseñadores iberoamericanos de iluminación (DIILUM), presentada en octubre en Madrid?

— Me parece trascendental. Llevo yendo a América Latina a dar conferencias y cursos desde 1995 y me parece vital. La nueva asociación va a dar un respaldo muy grande a los diseñadores latinoamericanos, porque es una profesión incipiente, que tiene que abrirse camino, y la asociación española está dispuesta a apoyarlos. De hecho, nosotros estuvimos en Chile, en el primer encuentro latinoamericano de diseñadores de iluminación en 2010, y, si todo va bien, el año que viene estaremos en el siguiente en México.

— ¿Ha sido la iluminación un ámbito un poco descuidado en España?

— Yo creo que es un campo que ha tenido gran influencia en España. Incluso dentro del mundo profesional ha habido y hay grandes profesionales. Personas que se han preocupado de que los proyectos salieran bien. Y las empresas de iluminación han tenido gran peso. Pero hasta ahora preparaban directamente los proyectos para los arquitectos, lógicamente a cambio de utilizar su producto, y eso es lo que se quiere cambiar: que sea un profesional, un diseñador de iluminación, el que haga el proyecto. Y que coja material de las empresas, pero no todo de la misma, sino en función de las necesidades y cogiendo lo que crea más apropiado.

— ¿Esos profesionales han podido formarse en España?

— La mayoría son autodidactas, como somos la mayoría de los que trabajamos en iluminación en este país, porque no ha habido posibilidad de formarse hasta que han empezado a surgir los másteres, los cursos de iluminación. La gente se ha formado con la profesión, haciendo y trabajando.

raquel puente

— A diferencia de Europa.

— Sí, en Europa sí que hay países que han tenido más trayectoria de profesionales libres de iluminación, que llevan muchos años trabajando. Hay más diseñadores y han abierto camino antes, con asociaciones que les han protegido y han potenciado su trabajo en países como Francia, Reino Unido, Suecia o Alemania. En España eso ha pasado cuando se ha creado la Asociación Profesional de Diseñadores de Iluminación (APDI) —en febrero de 2008—, que está reforzando mucho este colectivo y este sector. Prueba de ello es que España acabe de acoger el III Congreso de Iluminación organizado por la Professional Lighting Design Covention (PLCD; en español, Convención Profesional de Diseño de Iluminación), del 19 al 22 de octubre en Madrid.

— ¿Qué ocurre en América Latina?

— Pues hay algunos países en los que va habiendo una importante presencia de diseñadores de iluminación, que se van uniendo. Pero hay otros en los que no hay diferencia entre los diseñadores independientes y los que trabajan para empresas. Hay marcas que preparan proyectos y luego un diseñador los firma, lo que no es conveniente. Pero están luchando para conseguir mantener su independencia, como es deseable.

— ¿Cómo es la oferta formativa en América Latina?

— Que yo sepa, no muy potente. Hay en México, algo en Colombia y en Perú, pero no a nivel de máster y con una carga docente potente.

— De hecho, su Máster en Diseño de Iluminación Arquitectónica recibe alumnos latinoamericanos.

— Sí, de toda América Latina. La mitad de nuestros alumnos son españoles y la otra mitad suele proceder de allí —sobre todo de México y Brasil— y algunos países europeos, aunque también hemos recibido estudiantes de países como Siria, Irán o Rusia.

— ¿Varía el interés de los alumnos por la iluminación según su procedencia?

— No por la procedencia, las diferencias van dentro de cada uno. La base es común: son gente que se ha sentido enganchada por la luz, se le ha encendido la bombilla, han visto que esto es otra cosa y que un proyecto sin iluminar no es nada. El interés es universal, da igual de dónde vengan.

— ¿La demanda del Máster se está viendo afectada por la crisis?

— No, se mantiene más o menos estable. Estamos en torno a la treintena de alumnos todos los años. De momento, no han bajado las peticiones, de hecho, la crisis provoca que la gente se forme más. Un generalista hoy vale, pero tiene menos posibilidades. Y una de las ventajas de la iluminación es que la mayoría de los especialistas terminan trabajando en esto.

— La tasa de ocupación supera el 50%, según la web del Máster.

— Depende de los años, pues ha habido algunos en los que incluso han sobrado trabajos. Otros nos hemos quedado en el 60 o 70%. Estos últimos cursos estamos bajando y los alumnos tardan un poco más en encontrar, pero este mismo año hay gente que se ha ido a trabajar a Alemania, por ejemplo.

— ¿Se nota la incidencia de la crisis de la construcción en España?

— Lógicamente, desde el momento en que se hacen menos proyectos, hay menos trabajo, pero siempre hay cosas que iluminar. Además, los diseñadores tienen una amplia visión y también salen fuera.

— Pero fuera también hay crisis.

— Sí, yo creo que se está notando en todos los sitios. Es cierto que la gente se está moviendo menos. Pero queda mucho por hacer en China, India y América Latina.

Autor: Marta Fernández es una joven periodista radicada en Madrid que incursiona al mundo de la iluminación y promete contagiarnos de su entusiasmo.

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