La iluminación en el Museo del Oro de Bogotá

La prestigiada publicación editada en Colombia Iluminación+Redes nos ha permitido presentar para ustedes este interesante artículo sobre la iluminación en el Museo del Oro, en Bogotá, la cual estuvo a cargo de los arquitectos Efraín Riaño Lesmes y Germán Ramírez Forero.

La ampliación del Museo del Oro consistió en la vinculación del bloque A (año 1968) y el bloque B (año 2004), ambas obras del arquitecto Germán Samper. De esta manera se generó un conjunto armónico para el público visitante y funcional para los empleados del Museo, según los requerimientos técnicos museográficos de la colección y en cumplimiento con los estándares internacionales de preservación, embalaje y exhibición.

Luz y exhibición

En el año 2004, los diseñadores investigaron la tecnología de punta utilizada para la iluminación de exposición de objetos, en donde la vitrina es el elemento principal de la museografía. Los profesionales encontraron que la fibra óptica era la más aconsejable por motivos de conservación, ya que la fuente de calor se ubica externa a los escaparates, y su mantenimiento no afecta las piezas en exhibición.

Pero de ese lapso a la apertura de la remodelación, en 2008, hubo una serie de situaciones que hizo repensar el sistema de iluminación implementado, como por ejemplo que las bombillas de la fibra óptica resultaban siendo muy costosas y que además su vida útil de cinco meses promedio daba un índice de costo más elevado. Esto llevó a los diseñadores a retomar la investigación del tema, profundizando en las energías alternativas hasta llegar a un gran laboratorio en Amberes, Bélgica, donde se estudian sistemas no contaminantes y de bajo consumo, de donde en gran medida surgió la idea de usar la tecnología LED.

De estas lámparas era conocida su aplicación en celulares, señalización de autopistas, grandes vallas y conciertos, pero no en aplicaciones puntuales como la iluminación de objetos.

Después de un intento fallido por contratar firmas internacionales se decidió instalar un banco de pruebas en las oficinas de diseño del Museo, siguiendo las recomendaciones de los técnicos belgas, para hacer las pruebas de potencia, color, programación de luz, etc.

Esta experimentación duró dos años y demostró que los LED eran ideales por su nula emisión de rayos ultravioleta e infrarrojos, evitando el calentamiento dentro de las vitrinas, reducción del 80% del consumo de Iluminación+Redes 4 11 energía, mantenimiento casi nulo y el ofrecimiento de las empresas productoras de hasta 14 años de garantía.

Las pruebas, que duraron meses, arrojaron buenos resultados. Así, el siguiente paso fue implementar las lámparas LED, de 3.500°K requeridos para la iluminación del oro, material dominante de las piezas, mediante el diseño de accesorios como rieles y sistemas de movilidad del foco. Como en el mercado sólo se conseguían las partes sueltas, éstas se integraron a un riel sencillo de aluminio, al que se le probó la movilidad y la concentración de la luz.

Finalmente, todas las vitrinas de la segunda etapa del proyecto se iluminaron con LED y se reemplazó la iluminación en fibra óptica de la primera etapa. Todo este sistema está perfectamente programado en encendido e intensidad, con respecto a los requerimientos de las piezas.

Programa arquitectónico

El proyecto fue estructurado en torno al vacío central, que se constituye en el elemento de unión del edificio antiguo con el nuevo. Antiguas áreas, destinadas a oficinas o labores técnicas, ahora son nuevos espacios dedicados a la exhibición.

En el primer piso se dispusieron los servicios más públicos del proyecto, como son la taquilla, el punto de información, una batería de baños, la entrada superior a la tienda y el acceso a la cafetería, dispuesta en el nuevo edificio. Desde este nivel se tiene una panorámica de todo el conjunto gracias a la ampliación del vacío central, en el que se ubica una nueva escalera que imita a la principal del edificio antiguo y por la que se desciende al primer sótano, conectando el área del auditorio del bloque nuevo y permitiendo la entrada de luz natural.

En el hall se integran la entrada inferior a la tienda, una barra de café, el acceso al auditorio, una batería de baños y el acceso a la sala de temporales, ubicada en los sótanos dos y tres del edificio. De manera oculta, una circulación conecta el punto fijo de empleados del bloque B con los depósitos y el área de mantenimiento; otra circulación, detrás de puertas corredizas, vincula el montacargas con esta área técnica. Este salón constituye un volumen de doble altura, concebido para exhibir de manera versátil diferentes muestras y colecciones antropológicas y etnográficas del mundo, bajo estándares de conservación y seguridad internacionales.

Se ha dotado con espacios de apoyo como depósitos de obra en tránsito, con temperatura y humedad controladas, así como también se le ha habilitado el montacargas del bloque B para movilizar elementos de gran peso y volumen.

Desde el hall se tiene acceso a las unidades permanentes del Museo, mientras que al segundo piso se sube por la escalera principal, renovada en sus acabados pero conservando su presencia y calidades geométricas. Al tercer piso se accede por la escalera tipo tijera que conforma el vacío existente. El cuarto piso tiene su ingreso por una escalera nueva, bajo la cual se ubicó la enfermería.

La cubierta se reconfiguró a partir de la estructura existente, con caparazones livianos que permiten controlar la entrada de luz natural, sin comprometer los elementos estructurales que arman el patio central cubierto en el centro del espacio principal. El taller de restauración de cerámica se ilumina con luz natural, para permitir la correcta reproducción cromática en la restauración de las piezas, y cuenta con ventilación natural para el seguro manejo de los solventes.

Museo del Oro – Banco de la República.
Diseño arquitectónico: Germán Samper Gnecco
Diseño de iluminación: Efraín Riaño Lesmes, Germán Ramírez Forero.
Asesoría e implementación iluminación LED: Alberto Veloza Garavito.
Fotografías: Clark Manuel Rodríguez.
Director editorial: Hernando Vargas Caicedo
Editora General Construdata / Legis SA: Melissa Fernández
Más información
www.losconstructores.com/bancoconocimiento/i/iluminacion_redes4/iluminacion_redes4.asp

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