Los LEDs y el sueño

Si tu problema es dormir, así sea hacerlo en demasía o definitivamente no conciliar el sueño, y sufres sus terribles consecuencias, la Ciencia tiene noticias alentadoras para ti. El Centro de Investigaciones de la Luz, en el Instituto Politécnico Rensselaer de Troy, (Nueva York, Estados Unidos) ha desarrollado una importante investigación que demuestra que es posible modificar el reloj biológico de las personas a través de exposiciones a fuentes de luz controladas, en concreto, de color azul como las que emiten los LEDs. Responsable del estudio, la doctora Mariana Figueiro, señala que los resultados del mismo pueden llevar a direccionar la iluminación artificial a favor de la salud.

Vayamos por partes. Los ritmos circadianos de nuestro organismo, es decir, los relojes biológicos internos, determinan las funciones repetitivas en periodos de 24 horas, como el sueño y la temperatura corporal, entre otras. Al dormir se realizan múltiples funciones fisiológicas, no sólo desde el punto de vista cerebral, sino también respiratorio, cardiaco y muscular, con el fin de conservarnos en buen estado y recuperarnos de las funciones realizadas durante el día.

Las consecuencias de dormir mal son deficiente circulación sanguínea, bajo rendimiento en actividades desempeñadas a lo largo del día y falta de concentración, lo que puede derivar en accidentes. Es más, mientras dormimos se generan gran cantidad de hormonas indispensables para el buen funcionamiento del organismo, de manera que quitarle horas o tener sueño interrumpido, por cualquier causa, afecta las capacidades de aprendizaje y memoria, el carácter se vuelve irritable, y el sistema inmunológico se debilita, lo que puede propiciar que el afectado sea más vulnerable a padecer infecciones. Como simple dato vale la pena tener en cuenta que un adulto sano, en promedio, debe dormir entre 7 y 8 horas, tiempo suficiente para reestablecer la energía perdida y estar listo para la siguiente jornada.

¿En qué consiste el estudio de la doctora Figueiro?
La investigadora expuso a 10 voluntarios a tres situaciones de estimulación de luz especial a fin de demostrar que el sistema circadiano exhibe antagonismo espectral formado en la retina, es decir, el ciclo circadiano puede sufrir menor estimulación total si es expuesto a varias longitudes de onda (colores), a diferencia de que fuera cada color visto de manera separada.

Como antecedente, la doctora Figueiro sabía que la luz de onda corta (hacia la franja del azul), incluyendo la luz natural proveniente del cielo azul, es muy efectiva estimulando el sistema circadiano, y que la exposición a otras longitudes de onda (a otros colores) de luz requiere de más tiempo o mayores niveles de exhibición para alcanzar la misma eficacia en el ajuste del reloj biológico.

Para realizar el estudio se sometió a cada paciente a una unidad de luz azul sobre el ojo izquierdo más una unidad de luz verde sobre el derecho; una unidad de luz azul sobre el ojo derecho más una unidad de luz verde sobre el izquierdo; y media unidad de luz azul más media unidad de luz verde sobre ambos ojos. A continuación, se midió en cada individuo los niveles de melatonina, químico producido en el cerebro que es indicador natural del funcionamiento del reloj circadiano.

Los resultados señalaron que las primeras dos situaciones (exposición a un color simple en cada ojo) no produjeron una diferencia significativa en la supresión de la melatonina, en tanto que la tercera condición (ambos colores en ambos ojos) resultó en una supresión significativamente menor de los niveles del químico cerebral. Aunque la cantidad total de luz en cada ojo fue la misma en las tres situaciones (una unidad), cuando los dos colores de luz se combinaron en el mismo ojo, la respuesta del sistema se vio reducida debido a los mecanismos de antagonismo espectral formados en la retina.

Entonces, aquellos que sufren de insomnio o de dificultades para levantarse por las mañana para iniciar la jornada, si se aplican luz azul cuando están dormidos y se llega al punto más bajo de la temperatura corporal, el reloj interno avanza de manera que los ciclos de sueño se ajustan; este punto se alcanza unas dos horas antes de que una persona se despierte de manera natural.

Dado que lo anterior no está al alcance de todos quienes sufren trastornos del sueño, la investigación científica sugiere que las escuelas y centros de trabajo pueden ayudar al colocar LEDs azules al rededor de las pantallas de las computadoras. Así, al recibir suficiente luz azul en el tiempo adecuado los patrones de sueño sufren modificaciones tanto en adolescentes como en personas mayores.

Habrá que esperar más avances en esta investigación para poder implementar medidas en nuestra vida cotidiana.

Foto: Rensselaer / Lighting Resarch Center

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