La luz como resiliencia

La restauración de la luz en las comunidades afectadas por un desastre natural es el primer paso para el regreso hacia la cotidianidad

En las últimas décadas las sociedades de ayuda humanitaria se han multiplicado. Ahí, donde los gobiernos no han podido o no han querido cubrir las necesidades esenciales de su población es donde la sociedad civil, por cuenta propia, ha tomado la solución del problema en sus manos. Unas llevan comida a zonas necesitadas, otras educación, otras servicios médicos y unas más brindan protección a poblaciones vulnerables como niños y migrantes. Pero hay también las que llevan algo que no se toca pero se ve, y que se ha vuelto, para muchos, una necesidad vital: luz y energía eléctrica.

Dentro de estas organizaciones se encuentra Électriciens sans Frontières (ESF), que a lo largo de más de sus treinta años de existencia, ha llevado proyectos de electrificación y alumbrado a zonas necesitadas. ESF nació en Francia en 1986 bajo el nombre de Coopèration Developpment (CODEV) con la misión de impulsar la electrificación. Sus primeros proyectos se realizaron en países que habían sido viejas colonias francesas: Marruecos (1988), Camerún (1988), Vietnam (1989), Camboya (1993). En el 2002, CODEV es rebautizado como Électriciens sans Frontières, nombre en el que hizo patente su vocación internacional.

Su nombre ha cambiado pero su misión ha permanecido y, entre sus proyectos, unos se han centrado en devolver la energía y la luz a zonas que, tras un desastre natural, la perdieron, como ocurrió en Haití (2016) y en Filipinas (2013).  Por ello, más allá de la importancia práctica y económica que la energía aporta, el retorno de la luz es un aspecto simbólico que indica a los habitantes que, tras la fuerte sacudida, la normalidad va buscando su camino de vuelta.

La resiliencia es la capacidad de volver a la forma original que se tenía antes de que una fuerza lo cambiara. Así, la luz eléctrica como algo que solemos dar por hecho, puede convertirse, tras un desastre, en un asidero de nuestra realidad cotidiana. La luz permite, entonces, recuperar el cauce de nuestra vida tras haber experimentado una fuerte sacudida.

Dos casos de intervención

Haití: la energía regresó tras el paso de Matthew

El 4 de octubre de 2016 el huracán Matthew pegó en Haití. Este país de la isla de Santo Domingo es también el más pobre del continente americano. Una evidencia clara de su situación es el limitado acceso a la luz eléctrica: en el país sólo un 72% de los habitantes de las zonas urbanas tienen acceso a la electricidad y en las zonas rurales la población alcanzada es apenas el 15%. Después del paso del huracán, restablecer la energía eléctrica fue una prioridad donde, de por sí, su generación y distribución era ya un problema.

ESF llegó también a Haití a prestar su apoyo a través de la distribución de kits para celdas solares y en la rehabilitación de lámparas solares. Las acciones permitieron mejorar la seguridad de las zonas pero también posibilitó que la vida social se reanudara.

Otras necesidades que también requieren de energía eléctrica, como la recarga de celulares para permitir la comunicación –principal en los momentos de crisis– también fueron atendidas. Se repartieron, además, más de 200 bombillas a familias que, hasta aquel momento, habían permanecido ancladas en la oscuridad de sus casas durante las noches.

El regreso de las luces que se llevó el tifón: ESF en las Filipinas

En noviembre de 2013 se abalanzó sobre el sudeste asiático el tifón Yolanda, en aquel momento uno de los más devastadores en haber tocado tierra en el último siglo. Una de las zonas más golpeadas fue la localidad Guiaun que, al ser una delgada península, sobresale como una fina garra de la isla de Samar, en el archipiélago filipino. Las siguientes cifras pueden dar una idea de la destrucción que Yolanda dejó a su paso: un centenar de víctimas, más de 500 heridos, mil ochocientas personas desplazadas y 210 mil personas afectadas. Las fuertes lluvias y vientos habían trastocado, en sólo unos días, toda la región.

¿Cómo recuperar el paso tras lo ocurrido? ¿Cómo prestarle ayuda al tiempo para sanar las heridas dejadas por Yolanda? Restaurar la energía eléctrica era un debido primer paso y Electricians sans Fròntiers prestó su ayuda. Tras haber reunido más de 240 mil euros, la organización llegó a Guiaun con siete equipos que sumaban un total de 21 personas. En cuatro meses, de noviembre de 2013 a febrero de 2014, el trabajo resultó en la instalación de 96 generadores de energía, de 650 luminarias en las calles en 65 barangay (lo equivalente a un barrio o pueblo en las Filipinas). En total, 52 mil personas se vieron beneficiadas por el trabajo realizado por ESF.

Por: Hugo Fauzi Alfaro


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