México en el Corazón, espectáculo digno de los mexicanos

México espectáculo de luces

Hace unos días Iluminet vivió la experiencia del espectáculo multimedia México en el Corazón presentado en el Zócalo de la Ciudad de México y cumplió con un doble compromiso: primero, conversar directamente con los creadores de esta realización para ofrecer una disculpa sobre el error involuntario en el que incurrimos al mencionar que la obra presentada en septiembre pasado correspondió a otro realizador, y segundo, valorar vividamente el show. En ambos casos nuestras expectativas fueron superadas.

Octavio García Allende, productor general y ejecutivo de México en el Corazón, y Martin Arnaud, director creativo, nos brindaron su disposición a colaborar con Iluminet y de la muy grata conversación con ellos te compartimos algunos aspectos.

Sobre la concepción y ejecución de un montaje de esta dimensión Octavio García Allende confiesa que “fue un traje hecho a la medida, pues el Palacio Nacional es el tercero más grande en el mundo”, a lo cual añade Martin Arnaud que “técnicamente es la primera vez que se da vida a un edificio de este tamaño, el cual tiene mucha presencia y su historia le da fuerza“.

La fachada del Palacio Nacional que fue utilizada como lienzo para recibir las proyecciones tiene una dimensión aproximada de 200 metros de largo por 40 de ancho; para su iluminación se utilizaron 19 proyectores distribuidos a lo largo de la plancha del Zócalo.

El director Arnaud relata que la idea del espectáculo se concibió pensando primero en saber qué decir y después se contempló la tecnología a emplear. “Damos vida al Palacio Nacional para que él mismo cuente su historia en un espectáculo que tiene un contenido visual y auditivo, no hace uso de un narrador.

“No estamos haciendo proyecciones sobre la fachada, intentamos ser sensibles para el público que ve el espectáculo, sin que éste sea dramático ni pesado. El objetivo fue abrir las puertas de la historia de México para que la gente la retome”.

A su vez García Allende señala que “quien tenga en mente montar un show de este tipo primero debe soñar. Ha sido un gran esfuerzo del gobierno federal por traer a México un espectáculo de primer mundo, como lo merecemos los mexicanos”.

El montaje de México en el Corazón para el 20 de noviembre consta de dos actos, uno menos que el presentado en septiembre. Martin Arnaud explica que el primer episodio recorre la historia del país a través de los rostros de sus actores principales, desde la época prehispánica hasta la misma Revolución. Si bien la proyección resultó en extremo emotiva, para el segundo acto el Palacio Nacional cobra vida y genera una sensación de movimiento que estremece a los espectadores, gracias a la proyección a distintas pantallas y sobre una gigantesca pantalla de agua de más de 15 metros de alto por 45 de largo y que emplea aproximadamente 35 mil litros de agua tratada y reutilizable.

“Fue un enorme reto seleccionar las imágenes a proyectar, porque México está lleno de preciosas imágenes”, refiere Octavio García Allende, director de Vivace Producciones, empresa responsable de la ejecución del espectáculo.

“México es un país muy rico en cultura y tradiciones, pero su gente transmite una doble identidad que surge de su cultura ancestral y la influencia española, hecho que resulta muy interesante para los visitantes extranjeros y que muchas veces pasa inadvertido para los propios mexicanos”, indica el director francés Martin Arnaud.

La producción de México en el Corazón emplea a más de 500 ingenieros, artistas, operativos, productores y creativos de diversas nacionalidades.

México en el Corazón impactó a los asistentes al Zócalo capitalino la noche del 15 de septiembre y a lo largo de una semana sumó más de 500 mil espectadores. A fin de conmemorar el 99 aniversario de la Revolución Mexicana el espectáculo multimedia sin precedentes se presentó nuevamente y como sucedió en funciones anteriores la respuesta de la gente fue extraordinaria.

“El objetivo principal de esta realización fue que el asistente salga sintiéndose más orgulloso de ser mexicano que cuando llegó, y creo que lo logramos”, finaliza Octavio García Allende.

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