La luz tiene un gran poder transformador: Patricia Mendoza

Una disciplina en que la luz es fundamental es la fotografía, por ello en esta ocasión Iluminet platicó con Patricia Mendoza, fundadora y ex directora del Centro de la Imagen, en la Ciudad de México, y ex directora del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca. La reflexión sobre la fotografía y la imagen en el arte, la comunicación y la tecnología han estado siempre presentes en el trabajo de Patricia, quién reconoce que la luz ha sido una gran obsesión en su vida.

Iluminet: ¿Crees que la luz se puede considerar una especie de maquillaje para embellecer o modificar algún objeto a o la Arquitectura misma?

Patricia Mendoza: Yo no la veo como un maquillaje, sino como un transformador. El maquillaje es algo que de algún modo termina siendo un disfraz, una máscara, mientras que la luz modifica y transforma, pero va mucho más profundo que un maquillaje. La luz de algún modo puede transformar hasta la esencia de lo mirado, puede ser utilizada como un maquillaje por los malos arquitectos que la utilizan con efectos puramente teatrales, lo cual puede ser válido para alguna obra específica, que tienda a lo expresionista, con claro oscuros para modificar la Arquitectura, con sombras y luces muy marcadas.

Yo creo que el que ilumina es aquel que a partir de la luz te permite ver, penetrar la esencia de lo mirado, pero ahí es donde entiendes como la fotografía de algún modo ha sido un fiasco. Lo que hemos aprendido es a percibir la otra realidad, la fotográfica, porque la luz lo que hace es, muchas veces, enseñarnos la esencia de las cosas y no la cosa misma. La gran fotografía te permite tocar al hombre, el instante, el movimiento, el yo aquí, ahora, pero la fotografía implica algo que trasciende ese yo aquí y ahora, que es el siempre.

La luz para mi sí puede ser un maquillaje, un engaño, cuando es una mala iluminación y en la fotografía eso es clarísimo; quien no sabe usar la luz  toma fotografías planas que niegan el espacio, que disminuyen el concepto de profundidad; es como cuando un cirujano estira a una señora, no la rejuvenece, la estira. La luz va mucho más allá de embellecer, es revelar un objeto, es decir, lo que ilumina revela más que embellece, entonces tú percibes la esencia de lo mirado. Iluminar y revelar son dos verbos paralelos en su significación.

Iluminet: ¿Puedes decir que si no le pones luz a algo no existe?

Patricia Mendoza: Así es, el objeto que no refleja luz es un objeto que nadie ve, pero la paradoja de la fotografía es que vía la luz es como aprendes la realidad, pero tienes que revelar en un cuarto oscuro, lo cual es como una gestación en un espacio de humedades. Estamos hablando de la foto analógica, obviamente, no del periodo digital que ya es otro concepto, que para mí es mucho mas pixografía que fotografía, es distinto, es otro lenguaje y otro forma de decir las cosas. La edición misma es otra cosa, antes se tenían los rollos con 30 y tantas imágenes y en lo que se recargaba la cámara. Ese ritmo de trabajo gestaba toda una forma de mirar y la fotografía digital tiene otra forma de seleccionar, por lo tanto se torna en un lenguaje distinto, aunque sigue siendo la luz el motor fundamental de esta nueva expresión.

Iluminet: ¿Crees que la gente no especialista en Iluminación sabe ver la luz?

Patricia Mendoza: Estoy convencida que la gente sí tiene conciencia de la luz, casi biológica, casi animal, por instinto sabe dónde ubicarse respecto de la luz para que no se deslumbre, para sentirse cómodo, para leer. Por algo las primeras expresiones de arte son en una cueva con antorchas, para hablar de lo íntimo, de la conexión con Dios, con el vientre en la gestación. Desde un principio el hombre ha sabido actuar respecto a la luz, pero esa acción no implica que reflexionara sobre la luz como en la actualidad. Mucho después viene la Revolución Industrial y comienza la iluminación artificial y se gesta un proceso,  que por supuesto no fue instantáneo,  del manejo de la luz en los espacios humanos.

En muchos de los grandes cuadros italianos renacentistas que se hacían para los castillos, había una conciencia de la utilización del dorado para verse en la noche con la luz de la vela; los cuadros, los óleos que estaban diseñados para estas grandes casas venecianas utilizaban el dorado en los marcos para que en la noche, al ser iluminados, se percibiera la pintura; entonces se pintaba con la conciencia de la vela. Ahora es otra situación, los cuadros no fueron pintados para ser mirados como los miramos ahora, con la tecnología de esta época. La luz eléctrica no es tan antigua, tenemos poco más de 100 años de manejarla, pero en estos casi dos siglos hemos aprendido a usar la luz; antes se construía con la conciencia de la luz y se utilizaba para transformar y para decir cosas, pero la historia del hombre va más mucho más allá de dos mil años y solo los últimos 200, o menos, empezamos a manejara la luz nosotros. Entonces, claro que es una cultura, y es relativamente nueva. Por eso una página como Iluminet, de información y reflexión sobre lo que la luz implica para el hombre, para su obra, para su estar y para su desarrollo, yo creo que es fundamental, porque es un proceso de educación.

Primero se trató de conquistar a la luz, saber utilizarla, pero ahora tienes que educar para que los otros también reflexionen sobre ella. Es una cultura muy resiente la de la luz, de la eléctrica. Piensa lo que implica leer ahora, una cosa es leer en un libro impreso, otra cosa es en el Ipad estar pasando las hojas de un libro, aunque regresemos a la cosa física de pasar la hoja, a esta gestualidad recuperada que me encanta, el juego de pasar la hoja virtualmente, pero la lectura ahora es con un ingrediente de luz naciente, no reflejante, o sea una pantalla emite la luz y yo no busco donde colocarme para tener luz que se refleje en mi pagina para poder leer, es un fenómeno opuesto. Me perece que a nivel doméstico, y las mayorías, sería fundamental crear una reflexión vía los medios. Por eso, que ustedes tengan este proyecto me parece extraordinario, porque es un espacio de educación y es algo que afecta el día tras día, afecta un estado psicológico; así como hay ya una cierta conciencia de que hay una mala nutrición, creo que igualmente tendría que haberla cuando hay mala iluminación.

Iluminet: ¿La gente necesita aprender a ver la iluminación?

Patricia Mendoza: No, la gente necesita aprender a ver, punto. Lo alucinante es que la gente camina a ciegas. Mira la pantalla de la televisión, no ve el árbol, los diferentes tonos de verde que hay allí, no ve como en algunas partes la luz se filtra como si fuera un encaje,  la que se refleja en la hojas, cuando la luz es lo que te pone en contacto con el resto, con todo lo que te rodea, es el camino al conocimiento, a saberte parte de un Universo extraordinario. La vía para saberlo es la luz, pero hay que aprender a ver y la gente no sabe ver y eso es aterrador.

Iluminet: ¿entonces la realidad compite con lo que ofrecen las pantallas?

Patricia Mendoza: Las pantallas provocan el sueño de la mirada, te hacen vivir el sueño de que estas mirando cuando realmente eres un ser pasivo; la mirada implica una conexión entre lo que se mira y tu reflexión sobre lo que estas mirando, cuando tú estás frente a una pantalla de televisión  no te exiges, por lo menos cuando estás frente a una computadora si te implica buscar y hay una capacidad de vincular de relacionar que es muy importante. El siglo XX a partir de la fotografía generó una gran paradoja: que revelaba la verdad, si está en una foto es cierto, cosa que es falsa desde el siglo XIX, no necesitábamos llegar al Photoshop, los montajes se han hecho desde el XIX. El  manejo de la imagen para mentir ha estado desde que nace la fotografía, pero tenía una tremenda carga porque definía la verdad, inclusive muchas bases de la Física Cuántica de los años 20 se apoyan o se comprueban a través de la fotografía y entonces hay un cruce que es una tremenda paradoja, que la fotografía es el documento de la verdad, cuando la verdad fotográfica es diferente a lo que estamos mirando, porque la fotografía encuadra, aparta, selecciona de la realidad algo a lo que nos enfrenta. Debemos a aprender a ver y a leer la imagen, a discernir entre un torrente de información visual que crea representaciones artificiales y ajenas del mundo.

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