Plaza de la Revolución

monumento

Durante 2010 México vivió la fiesta del Bicentenario de su Independencia y el Centenario de su Revolución, ello implicó que autoridades municipales, estatales y federales llevaran a cabo obras públicas que significaran para los residentes de sus localidades el homenaje a los héroes históricos. Por supuesto nuestra ciudad capital realizó proyectos que vistieron las fechas a conmemorar, pero además se pensaron para que permanezcan por muchos años más.

Uno de los recintos más emblemáticos de la Ciudad de México es el Monumento a la Revolución edificado en la Plaza de la República, y por supuesto uno de los que más atención tuvo para la población capitalina. El resultado fue un proyecto espectacular, muy creativo, que sigue llamando a ser visitado.

niños

La iluminación de la Plaza de la República corrió a cargo del despacho Ideas en Luz, cuyo director General, Víctor M. Palacio, compartió con Iluminet  la experiencia de su realización. “Trabajar con un Monumento emblemático es un reto muy especial al que te involucras desde el momento en que haces una investigación histórica para conocer el concepto desde su concepción; fue muy enriquecedor.

“Cuando se trabaja con monumentos históricos se debe entender el por qué de las cosas, las etapas de vida que ha tenido y los usos que se le han dado, y lo que encuentras te ayuda a normar un criterio para resolver la iluminación”, abunda Víctor Palacio.

Iluminar una historia

Hacia finales del Siglo XIX, el entonces gobernante de México, Porfirio Díaz, tuvo la idea de construir un edificio que albergara al Palacio Legislativo, pero sería hasta  septiembre de 1910 que se puso en marcha la obra; dos meses después estalla la Revolución Mexicana y el proyecto es detenido cuando ya había un armado de la estructura de acero del edificio.

Por varios años la obra permanecería en esta forma, e incluso estuvo a punto de ser demolida en más de una ocasión, hasta que 1933 el arquitecto mexicano Carlos Obregón Santacilia propuso  al entonces secretario de Hacienda, Alberto J. Pani, el aprovechamiento de parte de la estructura de la cúpula del frustrado Palacio Legislativo para erigir un monumento a la entonces recién concluida Revolución Mexicana; el proyecto se aceptó y fue concluido en 1938 con la estructura que hoy conocemos.

En 2008, el Gobierno del Distrito Federal, a través de Espacio Público de la secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda, y como parte del programa de rehabilitación de espacios públicos, inicia con el proyecto de remodelación del Monumento a la Revolución y la Plaza de la República, la cual cuenta con dos mil 200 metros más que el Zócalo capitalino, de manera que es la de mayor extensión en la Ciudad de México.

fuente

Como parte de la obra se sustituyó el piso existente por concreto y granito de mármol, se restauraron las jardineras alrededor de la Plaza y se pusieron al mismo nivel los carriles de las calles y las banquetas; asimismo, se instalaron 100 fuentes secas sobre la plancha de la Plaza, y debajo de ésta se construyeron dos cisternas que captarán agua de lluvia para abastecer distintas zonas, como algunas áreas verdes.

Víctor Palacio comenta que el proyecto se trabajó muy bien, “fue muy buena experiencia porque trabajamos al mismo tiempo en que la obra de reordenamiento también avanzaba. Las cosas se facilitaron mucho porque en Espacio Público hay gente académica de varias instituciones que tiene una forma diferente de ver un proyecto, de un concepto urbano general.

“La instalación de las fuentes modificó nuestra concepción original de la explanada —agrega el director General de Ideas en Luz—, aunque en todo momento se respetó la idea de que la Plaza fuera un espacio peatonal para la ciudadanía, entonces acentuamos su iluminación perimetral, de la vegetación, de los patios interiores, las zonas de circulación peatonal; pensamos en que la presencia de  los equipos de iluminación fuera importante, que diera una imagen de tecnología contemporánea”.

Dado que la Plaza está rodeada de una vialidad, para iluminar el perímetro externo se usaron luminarios punta de poste indirecto, equipo que tiene integrada la luz en la terminación del mismo y una pantalla que refleja el haz; por su parte las palmas fueron iluminadas lateralmente y para dibujar una especie de arco con las ramas.

En el mismo espacio interior hay cuatro patios hundidos y para ellos se pensó en destacar a partir de la iluminación a la vegetación y la Arquitectura del recinto, la cual tiene desniveles y en las esquinas hay una especie de torreones con platos de cobre a manera de pebeteros, mismos que fueron restituidos como reflector de luz para iluminar el interior.

Para los andadores peatonales laterales al Monumento se utilizaron postes que en si mismos son una columna de luz, de un perfil de forma rectangular que tiene integrada iluminación fluorescente, con un difusor que ilumina la acera de forma destacada.

Cabe mencionar que al frente de la Plaza de la República se instituyó un paseo peatonal denominado avenida de las Capitales, en el que se colocaron 32 astas banderas, cada una con el emblema de cada uno de los estados mexicanos.

cupula

En el Monumento, por medio de un proceso de oxidación se limpiaron la cúpula de y las estructuras metálicas, con lo que recuperaron su brillo original; para llegar a la parte más elevada de la estructura y apreciar el mirador se construyó un elevador de paredes transparentes, cuya altura es de 57 metros.

Asimismo, se reconstruyó la fachada del mausoleo que guarda los restos de los caudillos de la Revolución Mexicana y otros personajes históricos. Víctor Palacio menciona al respecto que como un concepto general es una experiencia muy valiosa por lo que significa una obra histórica; “siempre aprendes más de tu propio país en obras de este tipo, lo cual le dan un valor muy particular al proyecto terminado”, finaliza.

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