Que el monumento sea el protagonista, no el diseñador de iluminación

Durante el Encuentro Iberoamericano de Lighting Design, realizado en Querétaro en octubre de 2012, se presentó el documento “Criterios Generales de Iluminación para Monumentos Históricos”, en el que se hacen públicos los lineamientos que debe seguir un proyecto de iluminación en monumentos y centros históricos, en México.

En el texto, plasmado en seis cuartillas que se entregaron a los asistentes a la conferencia, se puede leer que un proyecto integral o específico deberá contener los siguientes apartados: Investigación, Propuesta Conceptual y Desarrollo de la Propuesta.

Las autoridades mexicanas responsables de presentar el documento fueron Ana María Lara y Arturo Balandrano, de la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Dolores Martínez Orralde, del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), y Raúl Nieto García, académico de la especialidad en Restauración de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

El foro se abrió y las voces se dejaron escuchar, no sólo las mexicanas si no también las del resto de América Latina y España que asistieron al Encuentro.

El diálogo inició con Raquel Puente, académica en materia de iluminación de amplia trayectoria en España, quien advirtió que el documento deja abiertos muchos criterios que pueden llevar a cometer errores como se han suscitado en su país.

Raquel Puente

“No me pidas que sea breve. Estoy en esto desde hace más de 30 años y en el documento veo cosas que les preocupan y a mi no. Debemos respetar el monumento y evitar lo que se hace en España, donde hay kilómetros de cable engrapados sobre materiales del siglo XVI o XVIII, cuando hoy tenemos múltiples resinas que pueden pegar el cable y no dañar la piedra usando puntas o clavos.

“¿Quién va a pensar que las cuevas de Altamira, que tienen cientos de años, estaban iluminadas en su interior? Yo he visto taladradas pinturas de Goya en la capilla de San Antonio de la Florida porque no han sabido hacer las cosas”.

Con el ímpetu que la caracteriza, Raquel Puente señaló que una instalación es efímera, vivirá 15 o 20 años y habrá que cambiarla porque la tecnología avanza, de manera que eso deberá contemplarse en un proyecto de este tipo. Puntualizó que se debe educar a la persona que hará la instalación y la mantendrá en condiciones de ser vista, es decir, “el diseñador debe instruir a la señora de la limpieza y al de mantenimiento para que las obras se mantengan como fueron ideadas.

“El texto dice que en alumbrado exterior se puntualiza uniformidad, ¡no por favor! En una pared se puede perder la volumetría. Hay monumentos que no se pueden iluminar, ¡pues no los iluminemos! Hay otros en los que solamente se ilumina un balcón o una ventana, de manera que no se desvirtúe al monumento. Cuidado con lo que se hace”, fue categórica Raquel Puente.

Finalmente refirió que en España se cuenta con el Reglamento de Eficiencia Energética de Alumbrado Exterior que puede ayudar mucho a mejorar el documento que hoy se presenta y con ello evitar problemas.

En respuesta a la especialista española, Arturo Balandrano mencionó que el documento ha sido consensado con diversas instituciones y con empresas de iluminación, y todos lo han enriquecido. “Queremos partir de estos criterios que son muy básicos y estamos en la mejor disposición para mejorarlo”.

Ana María Lara y Arturo Balandrano, del Instituto Nacional de Antropología e Historia; Dolores Martínez Orralde, del Instituto Nacional de Bellas Artes; y Raúl Nieto García, de la UNAM.

Por su parte, Dolores Martínez Orralde hizo hincapié en que durante las sesiones de trabajo se emitieron diversas ideas que posiblemente no han sido bien plasmadas en el documento, con la calidad que corresponde, pero estos foros tienen ese fin.

Manuel Rivero, de la empresa mexicana Construlita, hizo mención que la Carta de Taxco (texto que sirvió de base para la realización del documento que se presentó este día) es insuficiente, y que hay que aportarle un poco más. “No hay que dejar de lado que iluminar es un arte y no pretendamos ser el Sol de la noche”. También refirió que muchas veces el proyecto de iluminación depende del criterio del funcionario en turno, que bien puede ser arquitecto, ingeniero o sociólogo, y ello influirá en el resultado. “Debemos dejar que los jóvenes nos den una visión distinta de la noche y de este tipo de proyectos”, reiteró.

Subiendo de tono

El diálogo tocó un punto importante a sugerencia de Sergio García Anaya, académico de la iluminación en México. “¿Cuál es el lineamiento que tiene el INAH para la iluminación de monumentos patrimoniales y modularlos con color cuando se tiene una visión distinta del mismo durante el día?

Arturo Balandrano, funcionario del INAH, respondió que el tema del color es polémico. “El protagonista es la edificación que ha logrado sobrevivir durante siglos, debemos darle vida contemporánea para que pueda ser vista. En cuanto al color hemos visto muchos excesos, por ejemplo, con el uso de los LEDs y se ha exagerado y han vestido de china poblaba edificios históricos y no queremos que suceda. Estamos abiertos al cambio tecnológico que nos permita realzar la arquitectura y los valores patrimoniales.

“En algunos detalles se puede experimentar con el color y dependerá del talento de los diseñadores y estamos abiertos para trabajar sin coartar esa creatividad, siempre que haya una lectura correcta de los valores patrimoniales”.

También funcionaria del INAH, Ana María Lara mencionó que México es un país de colores y no es lo mismo iluminar un bar, un centro comercial o un templo. “El edificio nos lo irá diciendo. Debemos buscar el rescate integral del color natural de los edificios, de los materiales de las regiones que les dan identidad a nuestros pueblos y donde la iluminación interactúa con esto, de manera que habrá obras donde se tenga que destacar el azul o el naranja. La arquitectura contemporánea nos da otros lenguajes y en eso tiene que ver la creatividad del diseñador, quien se vale de la tecnología y hace la evaluación de costo beneficio para un proyecto sustentable”.

Álvaro Nieva, académico mexicano, tomó la palabra: “Este comentario lo hago a mis alumnas en la carrera. Muchas veces una niña bonita se ve más bonita con un pequeño toque que le haga resaltar la boca, pero algo muy distinto es quien quiere mostrarse como un payaso totalmente pintado. La exageración nos puede echar a perder un monumento y el color bien utilizado nos hará resaltarlo. En Europa los vitrales eran blancos y un día decidieron ponerles color y les dio valores distintos a partir de la luz. El color nos puede hacer destacar algo y hacerlo ver muy bonito”.

Hugo Jauregui es unos de los jóvenes diseñadores de iluminación mexicanos: “En uno de los ejercicios de QueretaLuz se uso color en el interior de un museo y el resultado fue muy bueno. La tecnología ha avanzado para hacer diseños interesantes con las estructuras, ¿pero el INAH permitiría que se quedara de forma permanente? Con una buena documentación del edificio, el color puede ser usado de manera adecuada y razonable”.

A este cuestionamiento, Arturo Balandrano respondió que actualmente se trabaja en San Juan de Ulúa, la primera edificación de la época colonial que se hizo en el continente y que permanece en pie, donde se está empleando color aprovechando el movimiento natural de las olas para destacar la relevancia del Muro de las Argollas, de manera que el instituto está abierto a propuestas en el uso del color.

“Nuestra recomendación es que cuando el diseñador enfrente el reto de iluminar un edificio patrimonial tenga el personal que entienda de este tipo de Arquitectura para que pueda hacer la pertinente lectura de espacios y planos, de la relevancia de ciertos detalles para entender los valores patrimoniales y para que el diseño que se proponga haga realzar esos detalles”.

Rafa Gallego

Rafael Gallego, diseñador de iluminación español, explicó que los planes lumínicos son herramientas que marcan los lineamientos para que las intervenciones urbanas, al paso del tiempo, mantengan el sentido para el que fueron ideadas. “No hace falta que desarrollen para los municipios una legislatura que tenga un plazo de 20 años, pues cuando se hacen intervenciones a un proyecto tienen que ser apegados a los lineamientos que se han establecido en los planes lumínicos.

“En la Edad Media las ciudades crecían arbitrariamente y ahora eso no ocurre porque se siguen normativas al respecto, no solo en el lo lumínico, también en el entorno urbano”.

Marco Góngora, diseñador mexicano con obras de iluminación en edificios prehispánicos refirió que el documento que hoy se presentó no tiene nada que ver con la Carta de Taxco, que se ha evolucionado en la propuesta y se debes seguir trabajando en ello. “Es muy importante trabajar con otras disciplinas, no sólo de restauración, si no Museografía, especialistas en arte y más. No se puede pensar que los diseñadores de iluminación lo resolveremos todo. Los iluminadores no podemos ser más protagonistas que el mismo edificio”.

Destacó que es muy importante que haya más eventos en los que se suscite el dialogo entre Conaculta, INAH, INBA, la UNAM, los diseñadores y otras instituciones que se quieran sumar para tener un documento federal que se haga llegar a los municipios y que se sigan los lineamientos.

Elías Cisneros, quien ha participado de 11 proyectos patrimoniales, mencionó: “Algunas obras no tienen la intervención de un diseñador de iluminación, el resultado no es destacado y acabamos echándole la culpa al INAH, como si fueran los malos de la película porque no entran a un plan de inmediatez de tres años de un municipio. Los institutos hacen muy bien su trabajo y éste es reconocido por quienes vienen de fuera.

Elías Cisneros

“Si nos coordinamos podemos dar pasos muy fuertes hacia adelante para la obtención de buenos resultados. La respuesta está en el trabajo en equipos multidisciplinarios aprovechando las herramientas tecnológicas para dar soluciones específicas”, propuso Elías Cisneros.

Raúl Nieto, de la UNAM, intervino diciendo: “Me encantará darle un abrazo a la colega española (Raquel Puente). Como profesional de la restauración me apoyo en los especialistas, como los diseñadores de iluminación, por lo que propongo que ayudemos a ser más preciso este marco propuesta, pues tal vez sea lo que funciona hoy pero pensando siempre en la posibilidad de reversibilidad porque las cosas cambian”.

A su vez, Martínez Orralde puntualizó que las instituciones quieren trabajar de forma conjunta con los profesionales de la iluminación, y que su institución está en la disposición de facilitar las gestiones para que los proyectos tengan un buen fin. Destacó que no debe perderse de vista que la iluminación debe enriquecer los detalles arquitectónicos y que sea el ingrediente que le de el plus al trabajo de restauración o de rescate.

“Todos padecemos la problemática en Latinoamérica y el documento está para enriquecerse. Todos estamos involucrados, y tengamos en cuenta que los ciudadanos son los depositarios de esta riqueza cultural. Hay veces que exageramos con las propuestas de iluminación y es mejor hacer propuestas integrales para saber qué queremos comunicar con la luz”.

Arturo Balandrano complementó la idea y dijo que es importante que se de difusión a este documento, que se mejore y que permita a todos trabajar de forma más eficiente. “Tenemos limitaciones de recursos pero no en las ganas de hacer bien las cosas. Somos aliados de ustedes para trabajar en los proyectos de iluminación que genere experiencias exitosas”.

Ana María Lara concluyó la sesión señalando que la arquitectura en México es muy rica y por tanto la propuesta de iluminación es individual y no se puede aplicar la misma receta para todos los casos. “Lo que nosotros queremos es que ustedes conozcan los lineamientos, que la coordinación  de monumentos históricos del INAH está abierta a escuchar sus voces para llevar los proyectos a muy buenos resultados”.

Una hora y media no fue suficiente para escuchar a quienes tuvieron algo que decir sobre el documento presentado en esta ocasión. Si tú quieres comentar al respecto este puede ser el espacio para que lo hagas; danos a conocer tu opinión.

Si quieres leer el documento completo puedes darle clik aquí y desplegarlo en PDF.

13 comentarios en “Que el monumento sea el protagonista, no el diseñador de iluminación

  1. Estimado editor,

    No entiendo muy bien cual es el sentido de la pregunta que se planteo en ese debate y el porqué de la comparación pero me permito hacerle algunos comentarios para enriquecer el diálogo que se generó durante ese encuentro al cuál por razones de trabajo no pude asistir. Ante todo mis saludos a los ponentes.

    El trabajo con edificios patrimoniales debe estar encausado dentro de lineamientos que los protejan, sobre todo en su integridad física, pero no debe ser un elemento que limite su interpretación como objetos urbanos que viven insertos dentro de nuestra sociedad y que necesitan estar cada vez más presentes. La carta de Venecia es muy clara al respecto y ella debería ser la base fundamental sobre la cual desarrollar el trabajo con la iluminación. Sin embargo censurar la luz o limitarle sus contenidos es una manera de alejar el monumento de la sociedad que lo rodea; al fin y al cabo el trabajo de iluminación es en sí mismo un vehículo de comunicación que tiene como objetivo poner en relieve el pasado desde un punto de vista contemporáneo. No hay otra manera, la iluminación tiene tan solo 100 años, es una nueva forma de ver el mundo que nos rodea. Nuestro trabajo no consiste en cambiar el volumen, ni la forma, ni alterar los materiales, ni mucho menos destruir la integridad de la estructura; nuestro trabajo se limita a bañar con luz durante la noche y con ese baño de luz crear una visión que forzosamente tiene que ser novedosa de un edificio que nunca fue imaginado para convertirse en presencia nocturna. Su iluminación nos pertenece a nosotros, y en el fondo no tiene nada que ver con el proyecto arquitectónico que lo hizo realidad como estructura física. La pirámide de la Luna en Palenque se construyó como una decisión política-religiosa que nunca jamás tuvo como objetivo hacerla visible durante la noche con la iluminación. Ciertamente hubo usos nocturnos que la hicieron visible; pebeteros y antorchas iluminaron sus escaleras para que los sacerdotes y dignatarios pudiesen llegar a su altar en el pináculo. Sin embargo ni a Pacal ni a su corte, ni a los arquitectos que trabajaron en su edificación se les ocurrió jamás la idea de hacer de su volumen un objeto brillante que fuese visible como una volumen arquitectónico. Ese tipo de pensamiento es enteramente contemporáneo; él nos pertenece a nosotros en el siglo 21 y todo lo que hagamos tiene relación con una posición estética y practica que sale de una exploración de sus características. Iluminar la pirámide de la luna tiene un contenido que tan solo nos pertenece a nosotros: pero de ahí a plantearse el asunto del protagonismo como el de un debate entre un objeto y su interpretación nocturna me parece que en el fondo es estéril. El baño de luz que se posará delicadamente sobre la piedra es tan solo un elemento efímero, una interpretación particular y en muchos casos profundamente analizada, es el punto de vista que resulta de un trabajo de diseño que se apoya en un proceso jerárquico de decisiones secuenciales y nunca arbitrarias. No se trata de un capricho personal que pretende llevar una idea a sus últimas consecuencias sin tener en cuenta para que se diseña. El asunto del protagonismo siempre estará del lado del edificio ya que sin él no hay soporte sobre el cual posar delicadamente el artefacto que estamos creando. Plantearse el asunto de quién está primero es en el fondo un contrasentido; quién más lo puede ser? Es el edificio!! Después de un trabajo concienzudo en el cuál se identifica el vacío, se define el problema, se exploran las alternativas y se selecciona un plan es porqué se entiende bien la finalidad del diseño no hay ni forma ni manera que la reflexión se haya orientado hacia el diseñador, es imposible.

    ¿Si eso es así, si esta es la manera de trabajar, porqué entonces plantearse una duda tan primitiva como aquella que antepone lo que un diseñador pueda hacer hoy con lo que existe sabiendo que nuestro trabajo es en el fondo y en la forma efímero, mucho más efímero que la piedra que se ilumina, piedra que también será víctima de la erosión del agua y del viento? – ningún monumento es perenne, todos sin excepción se van degradando lentamente. Plantearse que el monumento sea el protagonista, no el diseñador de iluminación es en realidad una pregunta poco relevante para un debate entre diseñadores, arqueólogos y gestores culturales; desde mi punto de vista es una pregunta falsa que pone en penumbra el miedo que sienten las autoridades encargadas de proteger el patrimonio del uso de la luz en virtud de los desmanes que se han cometido en el pasado, no precisamente por diseñadores de iluminación pero si por gentes que pensando que eso de la iluminación es un asunto sencillo, se ponen a trabajar sin llevar a cabo ningún tipo de diseño para la creación de artefactos en sociedad. Todo proceso de diseño conlleva un trabajo de exploración sobre los usos y definiciones que debe llevarse a cabo a profundidad de manera a poder construir una solución que evidentemente haga que el monumento sea el protagonista. Plantearse otra alternativa significa simplemente que no se está haciendo un proceso de estudio suficientemente profundo; plantearse ser el diseñador es el protagonista implica que no se está siendo diseñador
    que sigue un método de trabajo acorde con lo que se necesita.

    En mi opinión personal el título de este coloquio es una invitación a dialogar sobre un punto que resulta crítico. Por una parte las autoridades quieren que los monumentos sean objetos a preservar el mayor tiempo posible en las mejores condiciones posibles utilizando métodos científicos, objetivo muy loable. Ellos ven en la iluminación un vehículo para difundir la imagen de los edificios pero su criterio es de museo, es decir que ellos ven la iluminación de un monumento como por ejemplo, el Templo de la Guerra en Toniná dentro de los mismos lineamientos con los cuales ven el tratamiento lumínico de la escultura Tolteca de Chac Mool en el Museo Nacional de Arqueología del DF. Con este criterio en mente se piensa que para Toniná se requiere lo mismo que para el MNA, he ahí la contradicción. La iluminación de monumentos no puede tratarse de la misma manera porque los criterios de diseño no son los mismos; en el caso de Toniná tenemos un edificio que representa una institución de esa cultura y en el de Chac Mool un objeto patrimonial con un carácter particular que representa el estilo preeminente de la cultura Maya post clásica. El primero está al aire libre y el segundo preservado en un ambiente donde se controlan todos los parámetros; la piedra del primero se pude tocar, la del segundo no. En la iluminación de Chac Mool el objetivo es hacer que la luz le de una lectura uniforme dl objeto y que la textura de la piedra aparezca de manera a darle relieve; en el caso de Toniná más allá de poder ver el monumento de noche desde la carretera o a corta distancia, se trata también de hacer sentir, de vehicular una idea sobre una sociedad indígena donde la idea de la muerte era un punto focal de su existencia como sociedad guerrera. Hay muchas otras cosas que diferencian la iluminación de objetos a aquella de monumentos, diferencias que están en juego pero no las puedo enumerar en esta corta respuesta.

    Lo más importante de todo este debate es la necesidad de comunicar nuestro trabajo desde su método, así podremos realmente hacer ver de que se trata lo que hacemos y como llegamos a las conclusiones a las cuales llegamos. No somos artistas como lo fue Diego Rivera quién se enfrento a retos de otra naturaleza cuando pintó murales como los del Palacio Nacional de México con una propuesta que le salió de su propia forma genial de pintar, de su estilo y de las ideas que forjaron su carácter. Nosotros somos diseñadores que trabajamos limitados por criterios de selección y de método que anteponen los objetivos a las expresiones de una creatividad individualista. Diseñar es un arte del compromiso, pintar es una metáfora de la libertad absoluta de crear sin compromisos.
    Nosotros no somos pintores somos diseñadores.

    Es fundamental que en lugar de hablar de protagonismo se hable del proceso y del rigor que le ponemos a nuestro trabajo, sobre todo frente a vestigios culturales de un pasado que nos inspira pasión y respeto.

    Atentamente

    Duilio Passariello
    [email protected]

  2. En relación a los comentarios de la estimada Sra. Raquel Puentes cabe la pena resaltar la pena que produce escuchar que la situación en España sea la de una improvisación tan flagrante; con miles de metros de cables pegados de mala manera de las estructuras o de pinturas del Genio perforadas por la estupidez de electricistas que no aprendieron nada en la escuela. Esta situación es una pena porque en países limítrofes como Francia, el trabajo sobre los monumentos históricos se apoya sobre la figura de un arquitecto especializado, El Arquitecto de Monumentos Históricos, único autorizado a intervenir sobre el cuidado y la restauración de edificios patrimoniales o zonas de valor histórico. Estos 56 arquitectos tienen atribuciones geográficas departamentales que los hace, durante el tiempo en el cual puedan ejercer la profesión, los responsables de los monumentos de una región del país a las cuales se le asigna responsabilidades. El examen que permite aspirar a este cargo cubre áreas específicas de la arquitectura pero también de la historia del arte, de la construcción y de los materiales, estilos y técnicas además de todas aquellos conocimientos que permitan el desempeño cabal del difícil trabajo que se espera de ellos. Este es un episodio de una duración de varios días que requiere un conocimiento muy amplio y muy específico sobre materias tan disimiles como la talla de piedras a las técnicas de montaje con grúas de gran tamaño, de esas mismas piedras talladas en una catedral como la de Narbonne. En fin de cuentas, se espera que estos arquitectos sean superhombres capaces de llevar a cabo la salvaguarda del patrimonio de la nación Francesa muy orgullosa de su pasado y de su destino. En Francia ningún otro tipo de arquitecto esta facultado a ejercer cualquier tipo de intervención sobre un monumentos histórico o edificio clasificado en el territorio Francés continentales o ultramarinos. Las penas por el ejercicio ilegal de la arquitectura de monumentos es pesada y conlleva prisión para los que la infrinjan. Se lo toman en serio los Franceses!!

    En cuanto al comentario sobre el reglamento de Eficiencia Energética de Alumbrado Exterior, pienso que contrario a su opinión y a pesar de respetar su punto de vista me parece que se trata de un documento técnico árido y extemporáneo que aporta poca reflexión sobre el tema de la responsabilidad de la sociedad contemporánea sobre su legado histórico. En mi opinión muy personal, el documento es una de esas guías burocráticas que nació plagada de futuras enmiendas. Poco se dice en él sobre el carácter estético de la intervención en patrimonio que pueda esclarecer aspectos relacionados con el tratamiento de estilos y técnicas. Menos aún hace referencia a posibles temáticas ni procedimientos para abordar el tema con criterio histórico pero no historicista. En él no se aborda el pasado ni el presente de las técnicas de iluminación de monumentos ni de como estos han evolucionado en el tiempo con las nuevas ideas, las nuevas concepciones y las nuevas técnicas. Tampoco se tratan temas relacionados con los diferentes estilos arquitectónicos españoles o hispanoamericanos ni de la manera de reconocerlos, orientaciones sobre como tratarlos con la iluminación ni tampoco se trata el asunto de los soportes, las fijaciones, las fuentes y el tratamiento de los colores en el caso de las proyecciones o de los baños. Ninguna de sus páginas habla del lenguaje arquitectónico y la manera como este evoca los diferentes estilos y la forma como ellos se pueden estenografiar con la luz de manera a generar coherencia en su lectura nocturna. No se habla de las técnicas de montaje ni de las maneras en como tratar el entorno histórico para que contribuya sin afear. En fin, este documento contiene poca información sobre el impacto de la puesta en valor de los monumentos en un país que depende en gran medida del turismo para generar más de la mitad de su PIB. Es una pena decirlo tan crudamente, pero la verdad es que España tiene pocas lecciones que darle a Lationamérica en la forma de tratar sus edificios patrimoniales. Una verdadera pena siendo este el país mas viejo y mas experimentado en arquitectura.

    Con estas últimas palabras hago votos para que un espacio de comunicación tan coherente y con una lengua que hablan más de 450 millones de habitantes también se integre en el hábito de la iluminación. El esfuerzo del congreso va en la dirección correcta.

    Atentamente

    Duilio Passariello
    [email protected]

  3. Fe de erratas.

    Una verdadera pena siendo este el país mas viejo y mas experimentado en arquitectura…
    …con la notable excepción de México y Perú evidentemente…

  4. En relación al comentario del Sr.Manuel Rivero, de la empresa mexicana Construlita, sobre las limitaciones de la Carta de Taxco opino que su punto de vista es acertado. En ese sentido pienso que la Carta de Venecia sigue siendo el documento de referencia por excelencia; en él está plasmada la mejor síntesis de como abordar el tema de los monumentos históricos en su dimensión más completa y él debería servir de base para toda reflexión en el sentido de poder crear una solución que esté en sintonía con lo que los arquitectos de monumentos históricos utilizan. El libro de Nicolás Detry y de Pierre Prunet, Arquitectura y Restauración es una guía fundamental para entender el rol que puede desempeñar el diseñador de iluminación en la puesta en escena del monumento dentro del marco de su preservación y con el objetivo de comunicar su existencia.

    En cuanto al comentario de que hacemos un trabajo artístico, creo que logro comprender el uso del adjetivo sin embargo y dentro del marco de la reflexión que se instaló en Querétaro sobre el tema del protagonismo me interesaría recalcar el hecho de que a pesar de que lo estético es importantísimo en el proyecto de luz no es el único criterio que entra en la balanza; en el diseño entran factores fundamentales como el económico que no son criterios fundamentales en el trabajo de expresión de un artista. Evidentemente los materiales tienen precio pero no representan el mismo peso en la toma de decisiones de un artista plástico, que en el caso de un diseñador de iluminación. Tenemos que vernos como lo que somos, es decir: buscadores de soluciones que tienen como objetivo detectar o resolver problemas o lagunas; entender como solucionarlos y encontrar la manera de hacerlo dentro de un presupuesto disponible con elegancia y con creatividad. Además, nuestro rol es el de detectar necesidades ocultas y eso no es la tarea de un artista cuyo objetivo fundamental es lograr un medio de expresión para sus propias ideas y que no necesitan el un consenso para llevarse a cabo.

    Por otra parte, el hecho que muchas veces el proyecto de iluminación dependa del criterio del funcionario de turno es una indicación del carácter humano de la toma de decisiones y de la necesidad de un criterio harmonizado y universal, al menos en cuanto a lo que se refiere al método utilizado para hacer el diseño. Es importante tener en consideración 3 aspectos:

    1. La respuesta presentada por el diseño debe responder a las necesidades establecidas por los “usuarios” dentro de una lógica económica ( ojo no quiero decir barata!).
    2. La respuesta debe ser comunicable, es decir la lógica que soporta el proyecto y sus decisiones debe poderse explicar, en público o en privado de manera convincente y articulada. No se trata del aspecto técnico exclusivamente sino de todos los elementos que forman parte de la solución como los estéticos.
    3. La matriz conceptual que se utilizó para elegir la solución debe estar documentada.

    Atentamente

    Duilio Passariello
    [email protected]

  5. En relación a la pregunta del estimado académico el Sr. Sergio García Anaya cabe la pena resaltar el hecho que los edificios, todos; históricos o sin valor particular, ofrecen por naturaleza una visión diferente de día y de noche y que todo lo que se haga con ellos utilizando la luz proyectada por un aparato eléctrico sera siempre un artefacto que proporcionará una visión manipulada del objeto en cuestión. No es posible obtener un enfoque “naturalista” de un objeto monumental que de alguna manera se asemeje a lo que pudiese verse en un día nublado al aire libre. No hay forma ni manera de catalogar como se ve un edificio al aire libre de una forma estricta, ni nadie lo hace ni lo hará.

    Pensar que el trabajo de iluminación de monumentos se asemeja de alguna manera al trabajo de iluminación de objetos en un museo necesita preguntarse que es lo que se quiere transmitir:

    1- ¿Se quiere lograr una representación de conjunto donde las partes sean identificables por un profesional de la arquitectura o de la arqueología, y que permitan un análisis estilístico detallado que permita al entendido reconocer con precisión el período en el cuál se hizo el monumento?

    2- ¿Se busca comunicar la emoción de tener semejante objeto de incalculable valor patrimonial y de la civilización que lo erigió?

    3- ¿Se quiere lograr un elemento urbano de carácter turístico que permita ampliar la oferta de productos y así crear empleos al ampliar los objetivos de la destinación?

    4- ¿Se pretende crear orgullo nacional utilizando el monumento como telón de fondo de toda una cultura y de sus manifestaciones?

    5- ¿Se quiere crear un elemento de atractivo visual que enriquezca el paisaje nocturno e incremente la frecuentación de ciertas zonas de la ciudad durante la noche?

    En fin y al cabo se trata ante todo de un artificio de punta a punta; cualquier cosa que se haga será siempre una invención que dará forma a un objeto de una manera particular y siempre arbitraria. Pensar que porque el proyecto se hizo sobre un proceso de reflexión basado en la ingeniería de la iluminación se trata de algo menos arbitrario; pues en realidad lo sigue siendo. Pretender que la fachada de la Catedral en el Zócalo uniformemente iluminada sea mejor criterio porque se puede ver todo de un solo golpe entra dentro de la misma ideología subjetiva que haría pensar al Club América que puede iluminar el estadio Azteca dejando en penumbra la guardería de los visitantes como criterio ofensivo.

    Atentamente

    Duilio Passariello
    [email protected]

  6. El comentario del Sr Arturo Baladrano deja entrever un gran interés por el tema expresivo que traduce con el uso de fuentes de luz de color y al mismo tiempo su preocupación por un desempeño que desvirtúe el monumento al utilizarlas sin ningún criterio válido. Me parece altamente positivo, pero, al mismo tiempo la referencia a estereotipos de una mexicanidad simplificada no son muy convenientes desde mi punto de vista en lo que atañe a la discusión sobre monumentos históricos y su representación nocturna con la luz. Creo que la diversidad cultural de México es una de las representaciones de identidad nacional más alentadores del mundo y que si esta diversidad se interpreta y se plasma sobre los monumentos, con criterio, con sensibilidad, con elegancia y con propiedad con él se podría lograr un resultado de una dimensión internacional a la altura de lo que nos ofrece un país que en su modo de expresión siempre ha siempre sido la cuna del color en el mundo hispánico.

    Creo que puntualizar este aspecto es parte de la reflexión y que justamente el proyecto de diseño de la iluminación de un monumento debe llevar adelante un proceso concertado, razonado y documentado de el porqué y el cómo se utiliza el color en los monumentos históricos. En ese particular me gustaría ilustrar el tema con un ejemplo de mi propio trabajo. Un ejemplo que ayudará a poner en relieve uno de los aspectos más fundamentales de la iluminación de monumentos en zonas urbanas por ejemplo.

    Se trata de las chimeneas de la fábrica de Gas de la ciudad de Atenas y de como se decidió utilizar el color rojo para iluminarlas. Dos fueron los criterios fundamentales y a continuación paso a puntualizarlos:

    1. El color rojo podría ser un vehículo estupendo para comunicar el concepto del calor y de como estas chimeneas de ladrillo se utilizaron en el siglo 19 para servir de salida al humo producido por el Coke al ser cocinado para producir el gas de iluminación. Estas chimeneas son 3 y miden 25 metros de altura; se encuentran actualmente en el centro cultural Gazi que antiguamente era la fábrica de la ciudad. El uso del rojo permite al ladrillo tomar un color que da la sensación de que las chimeneas son tizones ardiendo. Este recurso visual ha sido muy eficaz en la representación del centro cultural.

    2. El color rojo de los proyectores LED que utilizamos produce un espectro de emisión altamente eficiente en relación con el espectro de reflexión que se puede obtener de una superficie como el ladrillo. De esta manera una superficie de 20 x 2 metros se puede iluminar bastante completa con una barra de LED de 48 W y obtener la visibilidad de esas fachadas a distancias de hasta 2 kilómetros.

    En este monumento del siglo 19 el criterio de selección que prevaleció fue el de la eficiencia y la belleza; el comunicar una idea y dejar ver una forma en un equilibrio típico de un ejercicio de diseño bien articulado.

    Yo personalmente estimo que en muchas de las iglesias barrocas de México se puede trabajar con el color con exuberancia y belleza. No sería una arbitrariedad si se toma en cuenta el rico colorido que es parte consubstancial de la religión católica en todas sus representaciones pictóricas y vestimentales; sin ir muy lejos, el color violeta por ejemplo es un elemento simbólico de alto valor en la liturgia y sus rituales. Sin embargo este color está casi excluido de la paleta de tonos utilizados en los monumentos religiosos ya que se privilegia una visión que excluye en muchas ocasiones el valor popular que el edifico representa, más allá del vocabulario arquitectónico en sí mismo. En mi reflexión yo me pregunto que es lo que una catedral representa para todos los habitantes de una ciudad y de que manera se puede lograr que transmita emoción con la luz, no solo su aspecto exterior sino el significado que ella representa.

    Saludo el interés en acomodar las nuevas tecnologías en las fuentes de luz como un gesto fundamental para el tratamiento nocturno de edificios que tienen una significación cultural de gran envergadura y que necesitan que esta sea comunicada de manera sensible y profunda; con un lenguaje que no se limite a una visión arqueológica sino que por el contrario permita a los jóvenes desarrollar una profunda empatía con los monumentos sin importar la clase social a la que pertenezcan. Es decir que la lectura correcta que usted sugiere no puede y no debe ser una lectura elitista que tan solo corresponda a los criterios de una clase social y que deje de lado una visión mucho más equilibrada donde la gente logre encontrar emoción y belleza. Después de todo, los monumentos han sobrevivido y lo seguirán haciendo cuando nosotros ya seamos polvo, y lo que queremos como diseñadores de iluminación es que nuestras intervenciones efímeras logren mayor adhesión al monumento, mayor amor y tal vez un mayor respeto a su valor histórico e idiosincrásico.

    Atentamente
    Duilio Passariello
    [email protected]

  7. La señora Ana María Lara tiene mucha razón cuando comenta que México es un país multicolor y que en este sentido la iluminación puede ser un vehículo par hacer evidente esa gama cromática regional y particular a los monumentos, en la medida en que este sea un elemento arqueológico, o desde mi punto de vista cuando se quiera crear una relación con la cultura que lo erigió, para que sirva como comunicador de identidades y de diferencias: para que no todas las catedrales e iglesias tengan la misma luz a pesar de corresponder a períodos históricos diferentes y a peculiaridades de estilo diversos.

    Hay que poder buscar una identidad por medio de una exploración que permita resaltar las diferencias en lugar de homogeneizarlas, en ese sentido el trabajo que hace los diseñadores es mucho más apto para este tipo de edificios que aquél que realizan ciertas empresas que tienden a tratar el asunto de la iluminación de elementos históricos utilizando sistemas de cálculo y simulaciones informáticas que no corresponden como método de diseño o que no están fundamentadas sobre procesos que sigan un método de diseño en sus diferentes faces, entre las cuales la argumentación estética es fundamental. Vemos así un sinnúmero de repeticiones del mismo tema sobre la base de lugares comunes que intentan resolver fachadas disimiles de la misma manera. No es posible plantearse el estudio de una iglesia del siglo 18 con una matriz de cálculo que se enarbola como bandera para demostrar vehementemente una aproximación correcta a la experiencia nocturna del monumento, porque se llega a in índice de uniformidad de un valor promedio, como si se tratase de la calzada de una autovía. En este trabajo el diseñador hace uso de las fórmulas como el violinista con la memoria de los dedos, sacando música al instrumento sin necesidad de explicarlo todo a la audiencia. Se explica el contenido y el método no los detalles del proceso técnico que permite llegar a ese resultado, para eso es mucho más eficiente el trabajo de los prototipos. La luz es mucho más elocuente que las que las curvas isolux cuando se trata de demostrar el resultado.

    Esa voz de la que habla la estimada señora Lara es una metáfora que aunque parezca un tanto cursi es una gran verdad. Esa voz existe y cada monumento, cada sitio y cada espacio la tiene. Pero no es una voz que llegará a nuestros oídos si sabemos escuchar, si no tenemos la humildad de pararnos frente a castillo y medir nuestra talla. Tenemos que sincerarnos y darnos cuenta de que somos al fin y al cabo interpretes de una idea mucho más grande que nosotros mismos. Esa voz que nos habla y nos enseña como es el edificio y como sacar de él la imagen justa y la significación adecuada. De nuevo no se trata de meter todos los datos en una computadora y sacar un resultado, no; se trata de, escuchar y entender lo que las piedras nos murmuran al oído. Ese susurro que nos conmueve y nos lleva a entender el camino, a defender la vía y a explicar un resultado que se avizora en el horizonte solo si sabemos llegar a él. Buscar el rescate integral del color natural de los edificio es uno de los objetivos pero no el único, por el contrario, buscar la comunión entre el habitante y el monumento, ese si es, a mi juicio el objetivo principal de nuestro trabajo. Hacer que los adolescentes dejen de mirar la pantalla del teléfono para ver al ángel que está allá en lo alto vestido de luz y que se emocionen con cosas tan reales como virtuales. La luz de color que se posa suavemente sobre la piedra, más suave aún que el viento que a pesar de ser blando la roza y la carcome.

    En cuanto a lo sustentable, creo que tiene toda la razón. No hay proyecto que pueda alterar ese equilibrio, y si es así, seguro que tarde o temprano estará apagado y olvidado también.

  8. Estimado Sr. Nieva,

    El argumento que relaciona el maquillaje con la iluminación es muy tentador pero el nos engaña. La luz no es un material, es una energía y el cosmético no es una energía es un material. Pretender que se puede crear un vínculo entre el uno y el otro es una falacia. Si bien entiendo su metáfora me parece que puede engañar al crear una ilusión de realidad que simplemente es una apariencia y nada más. Si bien toda exageración es riesgosa creo que vale la pena recordar que en el proyecto está la clave del asunto y que es muy fácil exigirle al diseñador que haga una imagen que represente el proyecto y que este sea analizado y argumentado de manera a detectar cual será el resultado antes de encender el primer LED. En todo caso cualquier cosa que se haga sobre un monumento que no sea por ejemplo publicidad para una marca de bebida gaseosa o de cigarrillo, o de prendas de vestir, tiene validez; y si lo que se quiere lograr merece el esfuerzo y logra comunicar el contenido este debería ser bienvenido como un elemento que permite comunicar el edificio y hacerlo un objeto querido por la gente. Ya hemos visto el Palacio de Buckingham iluminado de rosado como un ícono de la lucha contra el cáncer de seno. La luz se proyectó y se apagó sin dejar trazas en un edificio que continúa siendo el sitio de residencia de la Reina de Inglaterra. Al palacio no hubiese sido posible pintarle con pigmentos, god save the Queen! Pero proyectarle los colores del Unión Jack por una semana o dos, why not? En todo caso, un payaso que se maquille como tal es tan apropiado como una chica que quiere lucir como salida de una pasarela en Milán. Con tal que ella se sienta mujer, todo vale en el mundo del maquillaje.

    En relación a su comentario sobre la manera en como surgieron los vitrales de color en Europa, discrepo de explicación ya que el uso del vidrio de color es tan ancestral como el vidrio mismo. El trabajo con vidrio teñido es tan antiguo como los Fenicios y de hecho el uso de vidrio de colores por los Egipcios de las primeras dinastías está bien documentado. Si bien los Cistercianos elevaron iglesias con ventanas que utilizaban vidrio transparente, la Saint Chapelle de Paris contaba con inmensos vitrales polícromos ya en el siglo 13. El ejemplo más antiguo de un vitral de colores está en el museo del monasterio de Bede en Jarrow Hall en el noreste de Inglaterra tiene un vitral en colores de 32 cm, que representa a un apóstol y que se estima fue hecho entre el 685 y el 800 AD. La figura esta cubierta con un manto azul y se evidencia lo que parece ser un libro de color amarillo, el cabello de color marrón y la camisa de color rojo. Este objeto nos permite intuir que el uso del color en los vitrales era parte de una técnica con carácter pictórico que buscaba representar figuras.

    El uso del color como técnica de representación es tan viejo como el Paleolítico, de ahí su uso en las cuevas como Chauvet por ejemplo, y que recurso tan lógico. Nosotros como seres humanos vemos por medio de 3 sensores que nos permiten por mezcla aditiva reconstruir un mundo lleno de color. ¿Porqué entonces los artistas en general, y los creadores de vitrales en particular habrían de limitarse al vidrio transparente como principio general de trabajo?

    Para concluir estoy muy de acuerdo en su criterio de utilizar bien los recursos, es lo mejor que se puede hacer, especialmente dentro del ámbito público y con edificios de valor histórico.

    Un saludo

    Duilio Passariello
    [email protected]

  9. Estimado Hugo,

    Yo creo que no hay contradicción y que si se esgrimen los argumentos convincentes es muy probable que el encargado del INAH de el monumento estará dispuesto a escuchar e investigar. Sobre todo tratandose de México, un país que exhibe un incalculable tesoro en monumentos, esculturas y en objetos que no dejan ninguna duda (arqueológica) de que estaban pintados.

    Yo te propongo un ejercicio mental.

    Imaginemos por un momento que yo me pudiese transformarme en tu profesor de diseño y tu en mi alumno; si me dieses esa oportunidad te propondría un ejercicio de diseño de la iluminación en colores de un objeto arqueológico para darte un ejemplo práctico del uso del diseño como herramienta de comunicación en un museo bajo la supervisión del INAH. Imagina que estamos frente al recipiente de incienso que representa al dios sol encontrado en Palenque y ahora en el Museo Nacional de Arqueología de la Ciudad de México. Una pieza magnífica que tuvo el número de catálogo 329 en la exposición sobre los Mayas que tuvo lugar en el Palazzo Grassi de Venezia en el 98. Si vives en el DF no tendrás dificultad en verlo expuesto.

    Te podrás dar cuenta de los vestigios de color, sobre todo de las trazas en turquesa de los ornamentos y también del blanco que queda sobre el rostro de la máscara. Tu y yo pudiésemos fotografiar la imagen y después de transformar el archivo digital con un programa como Photoshop, podríamos añadir a la imagen el color que le falta, documentando el trabajo con figuras similares de período clásico tardío y seguro que con la reconstitución se podría hacer un par de Gobos de vidrio con la anamorfosis correcta calculada de manera que con un par de proyectores adecuadamente dispuestos se pueda restituir la totalidad de la imagen y proyectara sobre la escultura de arcilla así permitir que se logre una recreación de lo que una vez fue un objeto polícromo que ahora tan solo exhibe trazas de su color. Una transformación sin ningún efecto perverso al objeto y por el contrario con una extraordinaria capacidad de comunicar con la imagen que el original no logra desplegar en toda su exuberancia perdida.

    ¿Estarías dispuesto al esfuerzo para documentar el trabajo previo a este experimento?

    Yo creo que sí.

    Un saludo caluroso y suerte con los estudios

    Duilio Passariello
    [email protected]

  10. Estimado Arturo,

    Su recomendación es muy válida, de hecho el diseñador de iluminación que quiera trabajar en monumentos históricos debería hacerlo sobre la base a su conocimiento y a su sensibilidad por el patrimonio histórico. En mi opinión particular se trata del reto más complejo que pueda enfrentar un profesional de la iluminación; por una parte hay que tratar el objeto histórico con un combinación de factores que hacen que se convierta en un reto mucho más complejo que cuando se trata otro tipo de edificaciones; además, es necesario que tenga el nivel de interlocución adecuado para poder plantear las preguntas pertinentes que le darán disponible las informaciones más relevantes para elaborar una propuesta que tenga en cuenta las necesidades y expectativas fundamentales. Es indispensable que el diseñador tenga un conocimiento práctico del vocabulario específico del período arquitectónico que trata para así poder comunicar verbalmente y por escrito con mucha precisión y lujo de detalles de manera a hacer de su intervención un ejercicio bien articulado con el trabajo de rehabilitación del monumento.

    Celebro su interés en recibir propuestas sobre la iluminación cromática de los muros de la fortaleza de San Juan de Úlua. Me parece un monumento muy interesante enclavado en el muelle de carga de la ciudad de Veracruz. Se trata de un objetivo complejo ya que la fortaleza tiene poca visibilidad desde zonas accesibles al público (creo que ni los muelles secos a la derecha ni los depósitos de contenedores a la derecha lo son), en otras palabras el único ángulo es desde la calle del Comodoro Manuel Azueta a más de 600 metros de distancia lo que hace que el muro de Argollas se vea largo y bajo, geometría que ofrece posibilidades y crea complicaciones. El uso del color Cian sería una alternativa interesante, el blanco de la piedra permite un buen nivel de reflexión y el color es de los que mejor se ve en la noche. La temática marina evocada como metáfora del edificio.

    Atentamente
    Duilio Passariello
    [email protected]

  11. En relación al comentario del colega Marco Góngora,

    Pienso que este evento del cual no conozco el documento final es una muy buena aproximación y un paso adelante dentro del esfuerzo que se necesita poner en marcha para establecer los protocolos que permitan desarrollar proyectos en sitios de interés patrimonial. Cuando nos sentemos a dialogar con estos y otros es muy importante considerar que todos los organismos mencionados en esta lista tienen una tradición en el trabajo con monumentos históricos, elementos de interés cultural o humanístico en el que el más reciente tiene 24 y el más viejo 461 años, como aquí en Europa. Dentro de este contexto salta a la evidencia que somos unos recién llegados en el campo de la cultura; es por esta razón que yo sugiero que antes podríamos comenzar por indagar en que manera podemos nosotros mejorar nuestra manera de trabajar y de comunicar nuestros objetivos y el método que deseamos aplicar. Podríamos comenzar por aclarar el rol que queremos jugar como expertos en materia de iluminación (tal vez eso se hizo con el documento que no he podido descargar todavía) y cuales serían los objetivos que queremos alcanzar.

    Tenemos que recordar que antes que nada somos diseñadores y por lo tanto estamos básicamente atados al hecho de responder a necesidades expresas u ocultas de los usuarios y que nuestro objetivo de base es el de buscar soluciones a problemas donde las premisas deben ser claras y transparentes. Si se da la iluminación de los monumentos este hecho debe fundamentarse para resolver de una falla en la manera como se viven estos edificios o estos espacios durante la noche y de la manera como se comunican los monumentos dentro del espacio urbano e interurbano.

    Este esfuerzo de diseño solo se puede realizar si existe un interlocutor o un grupo de ellos con los cuales se pueda trabajar en conjunto, se puedan indagar sobre los porqués y los cómo. Se necesitan interlocutores a los cuales se les haga participar. Es por esta razón que hasta ahora no he entendido el fondo del asunto planteado con el título de este artículo ya que si se es un diseñador, tal y como yo entiendo la profesión, no se puede ser protagonista; ejecutor de una idea que puede ser bella o puede ser cursi; elegante o hecha con pésimo gusto.

    Ahora bien los diseñadores de iluminación evidentemente solo podremos resolver los problemas ligados a la percepción nocturna de los edificios. Nuestra misión no es la de crear políticas sobre los monumentos ni la de hacer trabajo arqueológico o arquitectónico. Nada de eso. Nosotros somos un gremio más, conocedor de las problemáticas que rodean al edificio patrimonial dentro de un equipo de muchos otros profesionales que se dedican a la salvaguardia y la difusión de los valores patrimoniales del pasado, en cualquier país.

    Un saludo

    Duilio Passariello
    [email protected]

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