Renaissance Fira Hotel: Sensaciones y simulaciones

Por Paolo Portaluri. El diseñador de iluminación Paolo Portaluri nos habla de su visita a una de las últimas obras de Atelier Jean Nouvel.

  Por Paolo Portaluri

El Renaissance Barcelona Fira Hotel es una de las últimas obras que el Atelier Jean Nouvel ha realizado en el área metropolitana de Barcelona, junto con el estudio Ribas & Ribas. 110 metros de altura, 26 pisos (mas 3 bajo tierra), 264 habitaciones, 93 suites, 11 salas de reuniones, una planta en forma de U que acoge una serie vertical de terrazas ajardinadas. La re-creación de un jardín mediterráneo, la vocación de un refugio natural.

Impactante al entrar es lo que posteriormente, al finalizar la visita, me parecerá el elemento más interesante del edificio. Un techo glamour realizado con módulos de lamas para luminarias dark-light, lo que se suele encontrar en los falsos techos de bancos y oficinas. Pero, en este caso, llenando por completo la superficie.

Un “cielo” artificial, con manchas luminosas como de sol atravesando las nubes. Incluso la mezcla de luz de distintas temperaturas de color, que aquí simula los varios tonos que asume la luz natural según las condiciones del cielo, parece un guiño a los típicos errores que te encuentras en instalaciones con luz fluorescente: tubos que, al ser remplazados erróneamente, tienen otra temperatura y crean combinaciones incómodas de azul y amarillo.

Este techo —que encuentro interesante más por el guiño que por el cielo que pretende simular— es emblemático de todo el complejo, en mi opinión bastante sugestivo por el uso de materiales: el juego de opacidades, transparencias, espejos, texturas y tratamiento gráfico de las superficies; elementos que sí se relacionan con el visitante, su movimiento y su percepción en el espacio.

Creo que hubiera sido suficiente esto para crear efectos de luz y sombras, volúmenes, cambios perceptivos, dinamismo real según el movimiento del ojo.

Menos atractivo me parece el sistema de iluminación: demasiadas tipologías y demasiados efectos. Sobran todos los elementos simuladores y figurativos: proyectores con gobos y luminarias troqueladas para efectos “hojas”, ventanas con forma de palmera, incluso el jardín vertical que es el gran atractivo del hotel, quizás podrían haberse evitado.

Son todos elementos que, en el momento en que simulan algo, están afirmando que no son lo que pretenden reproducir y destacando su falta.

Prefiero pensar en una arquitectura que tenga en cuenta la vida verdadera, no su simulación, que bastante tenemos con nuestros avatares virtuales. Una arquitectura que se relacione con el hombre real en el espacio y hable con el contexto; que más que reproducir un mundo natural, lo respete y preserve. Que, en lugar de representar un cielo, cuide de no contaminarlo material o lumínicamente.

¿Porqué re-crear el mediterráneo, cuando el mediterráneo está creado y está ahí, aunque con tantas torres se ve cada vez menos?

Texto: Paolo Portaluri

Foto: Luis Alfonso de la Fuente 

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