Segunda Bienal: Museo Balenciaga

Este proyecto de María Güell se hizo acreedor a una mención especial en la Segunda Bienal Iberoamericana de Diseño de Iluminación

Museo Balenciaga

Guetaria, España

Despacho: La invisible

María Güell Ordis

Arquitecto: AV62 Arquitectos

Fecha de finalización: 2011

Fotografía: Idoia Unzurrunzaga

Tanto por su organización, como por su formalización expositiva, la colección de vestidos del museo Balenziaga se caracteriza por crear un entorno “vital” para las prendas. Una vitalidad que se soporta en primer lugar en el criterio de orden y agrupación de piezas por salas y posteriormente apoyada por el ambiente que la iluminación le da a cada sala, manteniendo la relación que guardan las prendas y su contexto.

El Museo Balenciaga consta de 6 salas; Sala Los comienzos, Sala Día, Sala Cocktail, Sala Noche, Sala Novias y Sala Versus.

El diseño aporta a la obra de Balenciaga un entorno que la pone en un valor, evitando el tono inexpresivo habitual en la exhibición museística de vestuario. Los vestidos se presentan en una especie de “maniquís invisibles” que, en realidad, son unos moldes que se adaptan perfectamente a cada vestido, dejando totalmente libres sus huecos y volúmenes.

El ambiente diseñado para cada habitación es un referente de concepto para la iluminación que se planteó en cada una, aportando factores como la temporalidad que ayudan a relacionar la pieza con el entorno. Ya que no hay dos piezas iguales, por tanto no hay dos piezas que se muestren igual. El dinamismo de la iluminación evita la solemnidad, todos los elementos presentes en la exposición entran en juego con la luz para mostrar cada vestido único.

Se utiliza el color como soporte, es decir, el color de fondo de las vitrinas determina la iluminación de las piezas, dividiendo las vitrinas en dos tipologías: fondo claro y fondo oscuro: las de fondo claro corresponden a todas las vitrinas de los ámbitos Día, Comienzos y Cocktail, y las de fondo oscuro corresponden a todas las vitrinas de los ámbitos Noche y Versus. Un color distinto para cada sala, en su mayoría colores claros, que serán la base para generar, mediante la proyección de luz indirecta el tono que envolverá las piezas.

La luz convierte en un elemento dinámico, el cambio, el movimiento y la evolución son características casi imperceptibles de la iluminación pero con la potente función de mantener la relación entre el vestido y su contexto. Cada sala tiene tonos de color de luz siempre cambiante aunque de forma casi imperceptible. Tonos ligados a ambientes lumínicos asociados a los conceptos que definen cada sala. En cada vitrina se utilizan tres tipos de iluminación: contraluz cenital (iluminación del fondo para dar contraste a la pieza y separarla del fondo), frontal (iluminación documental y de reconocimiento de la pieza), lateral (iluminación  para marcar el aspecto volumétrico de la pieza).

La iluminación es dinámica de tipo secuencia. Este dinamismo es muy suave, permite contemplar la pieza a través de pequeños cambios. El dinamismo aporta a la vez ventajas desde el punto de vista de conservación ya que la incidencia de la luz sobre la pieza será discontinua e intermitente.

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