Soluciones de iluminación para tareas específicas (2)

Apoyada en investigaciones que toman en cuenta factores humanos e impulsada por la demanda en ahorro de energía, la iluminación para tareas específicas es un componente esencial para las soluciones de iluminación eficientes y efectivas para el lugar de trabajo

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Por Karin Tetlow (2-8) 

Flujo, iluminancia y luminancia

El flujo total, en lúmenes, es el parámetro que los fabricantes de lámparas utilizan cuando describen la cantidad total de luz emitida por una lámpara en todas direcciones. No obstante, los lúmenes no nos indican cuánta luz será recibida en donde se necesita. Iluminancia, por otra parte, nos indica cuánta luz llegará a una superficie determinada. Por lo general, la iluminancia se mide en lux, que es una forma corta para lúmenes por metro cuadrado de superficie, el equivalente métrico de pies-candela (que representan lúmenes por pie cuadrado). Hay 10.76 luxes en un pie-candela, pero la industria de la iluminación normalmente redondea este factor en 10.0 .

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Nota

Flujo lumínico: Cantidad total de luz emitida por una lámpara

Iluminancia: La luz que llega a determinada superficie

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Si comparamos un equipo de iluminación con el cabezal de una regadera, entonces la emisión de lúmenes, o flujo total, es el índice del flujo de agua y la iluminancia es la cantidad de agua acumulada en una cubeta en un momento dado. El aspecto esencial es que el mismo flujo total puede dar diferentes cantidades de agua en la cubeta, simplemente al mover la cubeta, al cambiar el patrón de rociado o al cambiar cualquier obstáculo físico entre la fuente y la cubeta. El flujo total no especifica cuánta iluminancia se proporcionará donde se necesita. Esto es cierto, en parte, porque la luminaria, los reflectores, los lentes y otros soportes ópticos pueden influir considerablemente en el flujo de luz de la fuente a la superficie de trabajo. No recordar esto es una causa frecuente de un deficiente diseño de iluminación, especialmente en aplicaciones de reemplazo directo.Para diseños de iluminación, no debemos asumir que dos luminarias con el mismo índice de lúmenes emitirá, cada una de ellas, la misma cantidad de luz donde se necesita.

Hace 30 años los estándares de la IES precisaban que la iluminación general de una oficina debía ubicarse en un rango de 100-150 pies-candela (1,000-1,500 luxes). Enormes y cada vez más grandes pisos de cubículos, que con frecuencia carecen de iluminación natural, se iluminaron en gran parte con equipos fluorescentes empotrados en el techo que, en muchos casos, parecían reflectores de un estadio por su intensidad.

EL caso de Cook + Fox: Iluminación natural para tareas específicas

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La principal razón por la que Cook + Fox Architects LLP decidió mudar su oficina a una antigua y lujosa tienda departamental construida en 1902, estilo Beaux-Arts, ubicada en la 6ª Avenida de la ciudad de Nueva York, fue la extraordinaria luz natural que entraba por tres ventanales de 2.74 metros de altura. El espacio, de  aproximadamente 4000 metros cuadrados con su techo de 4.26 metros de altura también contribuyó a la intención de la empresa de sentir como si fuera un estudio abierto, visible para todos los que entraban caminando al lugar. Para cumplir con otro objetivo de igualdad, donde no hubiera ‘malas’ estaciones de trabajo, se eligieron divisiones bajas para permitir que la luz natural entrara a cada espacio de trabajo. Concluida en julio de 2006, la oficina es el primer proyecto LEED que recibió la certificación Platinum en dicho estado.

Entre las muchas características que ganaron puntos LEED  se encuentran su techo con jardín, los controles de zona incluidos en la corriente alterna de alto voltaje, materiales sustentables, pintura con bajo contenido orgánico volátil (COV), inodoros ahorradores de agua, así como el control y la eficiencia energética de la iluminación.

Se suministró luz ambiental complementaria de luminarios de halogenuros metálicos atenuables montados en las columnas del edificio y conectados a sensores de luz natural. En cada estación de trabajo se colocaron luminarios con fluorescentes compactos. “La necesidad de contar con luces de trabajo controlables de manera individual era fundamental”, explica la diseñadora del proyecto Natalia Martínez, LEED-AP (Profesional Acreditado LEED), “porque la iluminación depende de las necesidades de cada persona y de lo que él o ella está realizando”.

Ya que las estaciones de trabajo tienen una altura de sólo 1.21 metros, los luminarios de trabajo tuvieron que ajustarse a las especificaciones técnicas de durabilidad y de no ser vistos sobre las divisiones. El producto seleccionado cuenta con una sola bisagra o brazo articulado que pasa desapercibido.

Los visitantes pueden hacer un recorrido por el lugar y conocer la manera en la que las estrategias de iluminación contribuyeron a lograr una eficiencia energética.

Para 2002, casi todas la tareas de oficina se realizaban en computadoras de escritorio y los niveles promedio de la luz ambiente en el espacio de trabajo estadounidense disminuyó a un tercio de los niveles de la década de 1970. Actualmente es probable que la iluminación ambiental en oficinas se ubique en un rango de 25-45 pies-candela (250-450 luxes), lo cual aún es mucha más luz de la necesaria para desplazarse en la oficina o para ver la pantalla de la computadora. De acuerdo con la IES, las computadoras se ven mejor en un entorno donde la luz ambiental es de 50-100 luxes, mientras que para leer un documento se requiere de 200-500 luxes.

Para ver la primera parte de este reportaje, click aquí 

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