Sombras del arte

Cuando se apagan la luces y se enciende la iluminación de acento, los objetos proyectan su sombra en la pared, recreando obras de arte y otras figuras emblemáticas.

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Ante los horrores de la primera gran guerra, el novelista francés y apasionado antimilitarista Henri Barbusse, escribió: la sombra no existe; lo que tú llamas sombra es la luz que no ves.

La destrucción y sus huellas han inspirado a los artistas para crear sus mejores obras de arte, como el holandés Diet Wiegman, quien ha mostrado nuevas posibilidades al proyectar sombras con la meticulosa disposición de residuos y luces en sus piezas.

El Quijote, Michael Jackson en el momento exacto del moonwalk, la Venus de Milo o el David, son algunas de las instalaciones del artista, nacido en 1944 y ya un referente indispensable en los salones de arte contemporáneo europeos.

El espectador se rasca la cabeza ante la aparente acumulación de basura y objetos. Fierros retorcidos y alambres, una charola redonda de metal y una pala de cocina, botellas de vidrio apiladas… Cuando se apagan la luces y se enciende la iluminación de acento, los objetos proyectan su sombra en la pared, recreando obras de arte y otras figuras emblemáticas.

La luz y la sombra, la destrucción y el arte se dan la mano.

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