Ulrike Brandi: En todos mis trabajos intento recrear la luz natural

Por Almudena López

A Ulrike Brandi no le cabe duda de que el diseñador de iluminación es una profesión con futuro y para convencer al más escéptico es capaz de viajar desde Munich, donde tiene su estudio, a Madrid para asistir a la tercera edición de IEDLuce, una feria de iluminación organizada por el Instituto de Diseño que se celebró el 26 de febrero en la sede de la capital.  “La luz nos rodea a todas horas, la necesitamos siempre,  pero nuestra obligación como profesionales es pensar más allá de los aspectos funcionales. Un buen diseñador tiene que crear espacios para nuestro propio bienestar”, explica Brandi en una de las aulas del Instituto de Diseño.

Actualmente, Brandi compagina las labores de su estudio con su otra gran pasión, la docencia. En el centro que lleva su nombre trata de inculcar a sus alumnos el amor y respeto hacia la iluminación.  Sin embargo, el proyecto que más tiempo le ocupa es la  terminal 3 del aeropuerto de Munich, su último trabajo. “Hace diez años me eligieron para iluminación de la Terminal 2 y me he visto en la obligación de revisar mi proyecto anterior. Es increíble como ha cambiando nuestra manera de relacionarnos con  los aeropuertos. Los viajeros han dejado de entender los estos espacios como zona de tránsito y ahora piden encontrarse igual de cómodos que en sus casas. Algunos piden un sitio donde relajarse y para esto es ideal la luz tenue. Hay quien necesita trabajar y para ello necesita una luz más intensa”, argumenta. Otro de los grandes retos al que ha tenido que enfrentarse es la necesidad de saber combinar la luz natural con la artificial. “Los aeropuertos son, por regla general, espacios muy luminosos por tanto hay que saber aprovechar bien ambas luces”, explica.  ¿El secreto? “Una buena iluminación es la que pasa desapercibida a ojos del usuario. Si el iluminador lo consigue entonces ha hecho bien su trabajo”.

Esta alemana diplomada en diseño por la universidad de Hamburgo y especializada en iluminación, planeación y conservación de energía lleva trabajando en el sector desde la década de los ochenta.  La diseñadora reconoce que uno de los proyectos que recuerda con más cariño es la Galería de la evolución, una de las sala de exposiciones más visitadas de Paris, que forma parte del Museo Nacional de Historia Natural de Francia. Este espacio estuvo más de 30 años cerrado y se convirtió en uno de los Grandes Proyectos del Estado francés. “El principal reto que se nos presentó a la hora de iluminar la enorme sala del siglo XIX fue exhibir animales disecados y dotarles de cierto movimiento. Para ello pensamos en crear una atmósfera circense y por eso utilizamos  luces de muchos colores. Otra característica de nuestro trabajo fue dar a todos los animales la misma importancia. Ninguna luz destaca sobre otra, de esta manera, el visitante debe explorar paso a paso  la exposición”, explica Brandi.

Pese a la distancia geográfica Ulrike Brandi viaja a México cada vez que puede. “Es uno de los sitios más vivos del mundo y esta característica se plasma en su luz. La luz natural es más fuerte que en Europa, el atardecer es más brillante que en Alemania. También las luces artificiales son más potentes, pero es normal creo que va en consonancia con la ciudad. Es una urbe con mucho ruido, la gente disfruta de la calle y es lógico que la luz también vaya acorde con la personalidad del país.   Otra buena excusa para viajar hasta México es encontrarse con Gustavo Avilés con quien intercambio muchas experiencias profesionales. Además, él y su hija me llevaran a bailar cada vez que voy”, ríe divertida.

Reconoce que no ha estado muchas veces en España, solo un par de veces en Barcelona y la pasada semana fue su primera vez en Madrid, por este motivo no se atreve a dar una valoración general sobre cómo entiende la iluminación en este país. Sin embargo, Brandi argumenta que tiene una regla de oro: tenemos que partir de la luz natural para poder recrear el mismo tipo de luz en cualquier lugar. Ese es mi principal reto.

Confiesa que le encanta explorar diferentes culturas para después generar ambientes. La última civilización por la que se ha sentido atraída es por la japonesa. “Aunque, sinceramente no me decanto por ninguna. El mundo es muy rico y muy explosivo, por tanto ¿por qué elegir?” Si hay una cosa sobre  la que le cuesta hablar es sobre sí misma y sus principales triunfos profesionales, por eso, prefiere que le sus colegas la recuerden como una buena compañera y sus alumnos como una buena maestra, más que por sus logros estrictamente profesionales.

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