Urgente desarrollar fuentes alternas de energía

En nuestros días la fuente principal de energía son los hidrocarburos, de los cuales el más importante es el petróleo, después le siguen el gas natural y el carbón; con ellos se cubre el 85% de los requerimientos a nivel mundial. Sin embargo, se habla muy poco de lo que va a suceder cuando se agoten, y ante ello hay que tomar medidas desde ahora.

Al respecto se pronuncia el doctor Rolando V. Jiménez Domínguez, profesor e investigador especializado en energía, ciencia y tecnología del Instituto Politécnico Nacional (IPN): “Hay indicios muy claros de que se avecina un problema grave de escasez de energía. Actualmente, 80 por ciento del petróleo que se extrae en el mundo proviene de yacimientos descubiertos antes de 1970, por lo que se prevé que entre 2010 y 2015 se alcanzará el máximo mundial de producción y que no se encontrarán nuevos depósitos al ritmo requerido para reponer lo que se extrae”.

El organismo que respalda tal enunciado es la Asociación para el Estudio del Pico del Petróleo (ASPO, por sus siglas en inglés, Association for the Study of Peak Oil and Gas) que agrupa a investigadores y científicos, algunos de ellos provenientes de las principales empresas productoras de hidrocarburos a nivel mundial; la entidad trata de alertar a los gobiernos del mundo sobre lo que puede suceder cuando se agote el petróleo económicamente aprovechable.

“Hasta ahora la producción ha estado por encima de la demanda, pero ésta se incrementa año con año —indica Jiménez Domínguez, profesor e investigador del Centro de Investigaciones Económicas, Administrativas y Sociales del IPN—; llegar al pico no quiere decir que se acabe el petróleo, sino que no se producirá lo suficiente para cubrir la demanda, la cual seguirá en aumento haciendo que la brecha entre producción y requerimiento sea cada vez mayor, y esa diferencia deberá ser cubierta por fuentes alternas”.

El físico-matemático mexicano explica que, por ejemplo, Estados Unidos alcanzó su pico de producción en 1970, hecho que se predijo en 1952 por un geofísico especializado en hidrocarburos; ahora, ese país importa casi un 70 por ciento del petróleo que consume y el presidente Barack Obama ha llamado a encontrar nuevas fuentes de producción de energía.

“Es necesario que el gobierno mexicano mantenga el control sobre la producción del petróleo, pero debe abrirse a nuevas oportunidades de exploración y producción incorporando capitales y tecnología mediante acuerdos con otros países, como Brasil. Este país ha incrementado su producción en los últimos 30 años, porque su empresa estatal ha sido capaz de desarrollar tecnologías de exploración y explotación de yacimientos marinos, asociándose con empresas privadas pero sin perder el control de sus energéticos”.

Jiménez Domínguez, miembro del Sistema Nacional de Investigadores, explica que antes de que México llegue a agotar sus recursos petroleros debe desarrollar fuentes alternas de energía a fin de posibilitar una transición no traumática. Por ello deberá ponerse atención en las opciones más convenientes para el país:

Gas natural. El substituto más inmediato y México lo produce, pero debe intensificar su aprovechamiento y para ello requiere inversión de capitales e infraestructura para transportarlo.

Energía geotérmica. El nuestro es un país volcánico por excelencia y esta fuente ha sido relativamente poco aprovechada, pese a que México ocupa el cuarto lugar en producción a nivel mundial; hay unos 30 sitios en el país con potencial de ser explotados a lo largo del cinturón volcánico mexicano.

Energía eólica. El aprovechamiento de la fuerza del viento es un recurso muy poco explotado por empresas mexicanas, y quienes lo llevan a cabo para beneficio propio son principalmente compañías españolas.

Energía solar. Aunque es una tecnología muy limpia, pues no contamina, todavía es muy costoso invertir en ella. En México hay iniciativas para que productores privados puedan generar energía eléctrica mediante paneles de celdas solares, pero hacen falta normas que regulen la forma de operar de estos productores privados.

Energía hidráulica. Pese a que la fuerza de las grandes corrientes de agua para producir electricidad es empleada en nuestro país, todavía hay mucho potencial por aprovechar.

Energía nuclear. Hay combustible nuclear para aprovecharse por los siguientes 200 años; sin embargo, instalar una planta requiere de fuertes inversiones iniciales, sobre todo por los complejos sistemas de seguridad que deben incorporarse, además de que los desechos son muy peligrosos y deben confinarse a espacios especiales. En México, hay muchos temores para instalar una nueva planta.

Biomasa. Cerca de Monterrey existe una planta que procesa biológicamente desechos orgánicos y genera metano, gas que se utiliza como combustible para echar a andar las máquinas de combustión interna que producen toda la electricidad que consume el alumbrado público de la ciudad y el sistema de transporte colectivo Metro; la contaminación es mínima, por lo que es una opción a considerar.

Biocombustibles. Se trata del empleo de productos orgánicos para generar energía. Sin embargo, estas tecnologías requieren de políticas muy bien dirigidas o pueden surgir problemas de importancia.

Al problema del agotamiento de los hidrocarburos se le suman la contaminación que producen y el calentamiento global; por eso, sin emplear un tono alarmista, el doctor Jiménez Domínguez busca advertir de los problemas que se avecinan si no se toman medidas urgentes desde ahora.

¿Qué pasará?

Se sabe que cuando se alcance el pico mundial de producción de petróleo, en el subsuelo quedará todavía una cantidad similar a la extraída desde que se inició su explotación, por lo cual se dice que el petróleo no se acabará, sólo se acabará el petróleo “barato”, que es el combustible que ha movido la maquinaria industrial durante los últimos 150 años y ha permitido el surgimiento de las potencias económicas, tecnológicas y militares del siglo XX.

“Habrá enormes disputas por el control del petróleo, que iniciará con una guerra de precios.

“Venezuela es el país americano con mayores reservas de petróleo, con unos 80 mil millones de barriles en reservas probadas, mientras que México tiene apenas 15 mil millones. Esto lo pone actualmente en una situación muy favorable; México, en cambio, no se decide a llevar a cabo acciones similares.

Al ser uno de los productores importantes de petróleo a nivel mundial, es pertinente que México se pregunte ¿qué sucederá cuando sus fuentes no alcancen ni siquiera a cubrir la demanda nacional?

“Si México no tiene apertura a este tipo de alianzas, corre el riesgo de no poder aprovechar oportunamente el petróleo que está en sus yacimientos marinos, y si los rezagos tecnológicos y financieros siguen agravándose, las condiciones en que pueda negociar en el futuro serán cada vez más difíciles”.

En nuestros días la fuente principal de energía son los hidrocarburos, de los cuales el más importante es el petróleo, después le siguen el gas natural y el carbón; con ellos se cubre el 85% de los requerimientos a nivel mundial. Sin embargo, se habla muy poco de lo que va a suceder cuando se agoten, y ante ello hay que tomar medidas desde ahora.

Al respecto se pronuncia el doctor Rolando V. Jiménez Domínguez, profesor e investigador especializado en energía, ciencia y tecnología del Instituto Politécnico Nacional (IPN): “Hay indicios muy claros de que se avecina un problema grave de escasez de energía. Actualmente, 80 por ciento del petróleo que se extrae en el mundo proviene de yacimientos descubiertos antes de 1970, por lo que se prevé que entre 2010 y 2015 se alcanzará el máximo mundial de producción y que no se encontrarán nuevos depósitos al ritmo requerido para reponer lo que se extrae”.

El organismo que respalda tal enunciado es la Asociación para el Estudio del Pico del Petróleo (ASPO, por sus siglas en inglés, Association for the Study of Peak Oil and Gas) que agrupa a investigadores y científicos, algunos de ellos provenientes de las principales empresas productoras de hidrocarburos a nivel mundial; la entidad trata de alertar a los gobiernos del mundo sobre lo que puede suceder cuando se agote el petróleo económicamente aprovechable.

“Hasta ahora la producción ha estado por encima de la demanda, pero ésta se incrementa año con año —indica Jiménez Domínguez, profesor e investigador del Centro de Investigaciones Económicas, Administrativas y Sociales del IPN—; llegar al pico no quiere decir que se acabe el petróleo, sino que no se producirá lo suficiente para cubrir la demanda, la cual seguirá en aumento haciendo que la brecha entre producción y requerimiento sea cada vez mayor, y esa diferencia deberá ser cubierta por fuentes alternas”.

El físico-matemático mexicano explica que, por ejemplo, Estados Unidos alcanzó su pico de producción en 1970, hecho que se predijo en 1952 por un geofísico especializado en hidrocarburos; ahora, ese país importa casi un 70 por ciento del petróleo que consume y el presidente Barack Obama ha llamado a encontrar nuevas fuentes de producción de energía.

“Es necesario que el gobierno mexicano mantenga el control sobre la producción del petróleo, pero debe abrirse a nuevas oportunidades de exploración y producción incorporando capitales y tecnología mediante acuerdos con otros países, como Brasil. Este país ha incrementado su producción en los últimos 30 años, porque su empresa estatal ha sido capaz de desarrollar tecnologías de exploración y explotación de yacimientos marinos, asociándose con empresas privadas pero sin perder el control de sus energéticos”.

Jiménez Domínguez, miembro del Sistema Nacional de Investigadores, explica que antes de que México llegue a agotar sus recursos petroleros debe desarrollar fuentes alternas de energía a fin de posibilitar una transición no traumática. Por ello deberá ponerse atención en las opciones más convenientes para el país:

Gas natural. El substituto más inmediato y México lo produce, pero debe intensificar su aprovechamiento y para ello requiere inversión de capitales e infraestructura para transportarlo.

Energía geotérmica. El nuestro es un país volcánico por excelencia y esta fuente ha sido relativamente poco aprovechada, pese a que México ocupa el cuarto lugar en producción a nivel mundial; hay unos 30 sitios en el país con potencial de ser explotados a lo largo del cinturón volcánico mexicano.

Energía eólica. El aprovechamiento de la fuerza del viento es un recurso muy poco explotado por empresas mexicanas, y quienes lo llevan a cabo para beneficio propio son principalmente compañías españolas.

Energía solar. Aunque es una tecnología muy limpia, pues no contamina, todavía es muy costoso invertir en ella. En México hay iniciativas para que productores privados puedan generar energía eléctrica mediante paneles de celdas solares, pero hacen falta normas que regulen la forma de operar de estos productores privados.

Energía hidráulica. Pese a que la fuerza de las grandes corrientes de agua para producir electricidad es empleada en nuestro país, todavía hay mucho potencial por aprovechar.

Energía nuclear. Hay combustible nuclear para aprovecharse por los siguientes 200 años; sin embargo, instalar una planta requiere de fuertes inversiones iniciales, sobre todo por los complejos sistemas de seguridad que deben incorporarse, además de que los desechos son muy peligrosos y deben confinarse a espacios especiales. En México, hay muchos temores para instalar una nueva planta.

Biomasa. Cerca de Monterrey existe una planta que procesa biológicamente desechos orgánicos y genera metano, gas que se utiliza como combustible para echar a andar las máquinas de combustión interna que producen toda la electricidad que consume el alumbrado público de la ciudad y el sistema de transporte colectivo Metro; la contaminación es mínima, por lo que es una opción a considerar.

Biocombustibles. Se trata del empleo de productos orgánicos para generar energía. Sin embargo, estas tecnologías requieren de políticas muy bien dirigidas o pueden surgir problemas de importancia.

Al problema del agotamiento de los hidrocarburos se le suman la contaminación que producen y el calentamiento global; por eso, sin emplear un tono alarmista, el doctor Jiménez Domínguez busca advertir de los problemas que se avecinan si no se toman medidas urgentes desde ahora.

¿Qué pasará?

Se sabe que cuando se alcance el pico mundial de producción de petróleo, en el subsuelo quedará todavía una cantidad similar a la extraída desde que se inició su explotación, por lo cual se dice que el petróleo no se acabará, sólo se acabará el petróleo “barato”, que es el combustible que ha movido la maquinaria industrial durante los últimos 150 años y ha permitido el surgimiento de las potencias económicas, tecnológicas y militares del siglo XX.

“Habrá enormes disputas por el control del petróleo, que iniciará con una guerra de precios.

“Venezuela es el país americano con mayores reservas de petróleo, con unos 80 mil millones de barriles en reservas probadas, mientras que México tiene apenas 15 mil millones. Esto lo pone actualmente en una situación muy favorable; México, en cambio, no se decide a llevar a cabo acciones similares.

Al ser uno de los productores importantes de petróleo a nivel mundial, es pertinente que México se pregunte ¿qué sucederá cuando sus fuentes no alcancen ni siquiera a cubrir la demanda nacional?

“Si México no tiene apertura a este tipo de alianzas, corre el riesgo de no poder aprovechar oportunamente el petróleo que está en sus yacimientos marinos, y si los rezagos tecnológicos y financieros siguen agravándose, las condiciones en que pueda negociar en el futuro serán cada vez más difíciles”.

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