Acerca del cambio de horario, ¿afecta o beneficia?, ¿a quién le sirve?, ¿gusta o… no?

Eficiencia Energética

Por Ivonne Galicia

Aprovechando la oportunidad de estar rodeada de ingenieros, arquitectos, diseñadores, fabricantes de luminarias y demás miembros de la industria de la iluminación, durante los pasados 3 y 4 de abril, días en los que asistí como parte de iluminet a la edición XXI del Seminario de la IES México, me dediqué a recopilar información y opiniones respecto al cambio de horario, un tema del que todos podemos tener una opinión, puesto que a todos nos afecta, pero del que todavía vale la pena hablar. 

Primero, ¿qué es el horario de verano y por qué tenemos que cambiarlo?

El horario de verano es una práctica muy extendida en gran parte del mundo que sigue la convención de adelantar los relojes para usar más luz natural; el cambio se realiza a principios de la primavera. En teoría, el añadir tiempo de luz diurna a las tardes beneficia al comercio, a la práctica deportiva y demás actividades que pueden realizarse luego de la jornada laboral. 

En México, se trata de una medida aplicada de manera regular -en todo el territorio- en el año 1996 (en Baja California ya se realizaba el cambio de horario desde 1942); esto con el propósito de empatar la hora con Estados Unidos. Durante muchos años la práctica del cambio de horario ha sido motivo de controversia, debido a razones que van desde el cuidado de la salud y bienestar de las personas, hasta las percepciones políticas, económicas y demás en torno al tema.

¿Es una necedad hablar del cambio de horario?

Difícil contestar esa pregunta, creo. Es importante tener en cuenta que respecto a los husos horarios, tanto en México como en el resto del mundo, se trata de situaciones muy diversas, por lo que hablar del cambio de horario tendrá que hacerse de acuerdo con las situaciones particulares de cada lugar en que se aplica y la forma en que se aplica para obtener los beneficios que se esperan de esta clase de medidas.

Pero, dejando un poco de lado el tema político, económico, polémico… ¿qué tienen que decir al respecto aquellos que se dedican a la luz? Ya que, aunque no es una novedad hablar acerca de las afectaciones que los cambios de la luz y horarios pueden producir a los seres humanos, sí se ha convertido en una oportunidad que de distintas maneras y distintas entidades pueden aprovechar dependiendo de sus intereses. Por ejemplo, de acuerdo con algunos diseñadores, el cambio de horario, especialmente este de verano, brinda la posibilidad de obtener experiencias de luz diferentes durante el día; o de probar, y buscar, otras soluciones en el ámbito profesional (del diseño).

¿Y para los usuarios?

De acuerdo con los ingenieros a los que tuve la oportunidad de acercarme durante el Seminario, “el ahorro en el costo de la producción energética existe, es una realidad”, y hay estudios que se han realizado y lo prueban. Al respecto, el ingeniero Esteban Torres -miembro fundador del FIDE, fideicomiso privado mexicano, sin fines de lucro, constituido el 14 de agosto de 1990- explicó poniendo el siguiente ejemplo: “de las 100 generadoras de energía que existen y pueden generar energía para unos 10 millones de habitantes, se previó, para asegurar que se pudiera dotar de energía eléctrica para consumo doméstico a las nuevas generaciones, se tendría que invertir en la construcción de otras 10 generadoras nuevas”, de modo que para evitar el costo a la población generado a consecuencia de la construcción y producción energética en horas pico de esas 10 generadoras nuevas (y las 10 más que se iban a requerir más tarde), se tomó la decisión de cambiar el horario para evitar el elevado costo de la generación de energía en horas pico. De esta manera, lo que se consigue es que en horas pico la producción energética se realice en 70 de esas generadoras en lugar de 100. 

¿Reducción de costo en la generación de energía o en el consumo energético?, ¿es lo mismo? 

No. Si he entendido bien a los ingenieros -quienes abundaron en el tema-, no se trata de lo mismo, y por tal motivo es posible que nunca veamos reflejado el famoso “ahorro” en nuestro recibo, en forma de reembolso; en cambio, tendremos que conformarnos con no tener que pagar por la construcción de 10 nuevas generadoras de energía cada 5 años para poder abastecer las necesidades de una población que va en aumento, o por el aumento en el costo de la producción energética. Es decir, se trata de un tema de uso de luz, artificial y natural, que resulta significativo a nivel industrial.

¿Y qué hay del costo que trae consigo el cambio de horario sobre la salud y bienestar de las personas?

Acerca de qué tanto nos afecta, los ingenieros Esteban Torres y Marco Góngora -director de Avant Group, miembro y ex presidente de IES (Iluminating Engineering Society) México– afirmaron que éste es mínimo y no nos va a matar (como sí lo están haciendo, en cambio, muchas otras cosas), porque los ciclos biológicos cambian, se adaptan, y la idea de que “te quitan una hora” es una percepción equivocada, al respecto, los expertos coincidieron en que falta mucha educación por parte de la población en cuanto al uso de la luz.

Pero, y aquí viene la parte “controversial”: por un lado se encuentran los que aseguran que los daños y afectaciones a la salud son mínimos en comparación -si vale- con otros tantos riesgos a los que nos enfrentamos diariamente; pero, por otro, se encuentran aquellos que cada cambio de horario sostienen que el ahorro en la producción energética tiene un costo muy alto en la salud y confort de las personas, yo me incluiría en este segundo grupo, pero esa es mi opinión y cargando la balanza del lado del confort, es decir: la mitad de nuestras actividades diarias, laborales y que muchas veces implican traslados, van a transcurrir durante las horas más calurosas del día. 

Finalmente, ya para cerrar, aunque puede que no nos encante -como a mí-, de acuerdo con los profesionales el cambio de horario ha demostrado ser una medida útil y necesaria, a la que se ha tratado de manera inadecuada para la población en general; caso que ha evidenciado la necesidad de mejorar o tomar medidas enfocadas en la educación, y en la cultura del buen manejo y consumo de la luz. Además, también hace falta considerar que al hablar de cambio de horario y consumo energético se debe tocar el tema de la contaminación que genera la producción de la misma. 

El ingeniero Torres lo explicó así: en las generadoras eléctricas la energía se produce de la quema de carbón y derivados del petróleo, de esto, para generar 1KW cada hora en consecuencia se obtiene 1 kg de contaminantes que van a la atmósfera. Y entonces, teniendo esto último en mente, tal parece que todavía hay mucho que decir e investigar acerca del cambio de horario, no sólo entre profesionales, sino sobre todo entre los usuarios. 

Agradezco a todos los miembros de la comunidad que me brindaron sus opiniones para poder escribir esta nota, y que arrojaron un rayito de luz acerca de una cuestión en la que me confieso completamente desconocedora. 

A los ingenieros Torres y Góngora, gracias por su paciencia y su tiempo. 

Deja un comentario