El Centro Cultural Roberto Cantoral, un espacio para el arte que todos deberíamos conocer

Un lugar de cultura y entretenimiento construido entre los árboles, excepcional por su forma, espacio y luz

 

Por Pilar López y Oscar Virgen

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Centro Cultural Roberto Cantoral. Foto: Broissin Arquitectos

En nuestra primera visita descubrimos un lugar colocado, como sin esfuerzo, en medio de la caótica ciudad. Quién iba a imaginar que entre avenidas concurridas del sur del Distrito Federal encontraríamos un recinto rodeado de áreas verdes, preparado para recibir 850 espectadores con una sala de conciertos digna de los mejores exponentes. Mientras visitamos el interior de la sala, las líneas que se forman entre las butacas nos hacen pensar en un pentagrama donde los puntos de luz simulan notas que se acentúan. Al investigar sobre la arquitectura descubrimos que la intención del edificio completo es mostrar los movimientos angulados de la batuta del director. Concepto bien logrado, pues trasciende al visitante sin esfuerzo.

Después de casi tres años de trabajo, el Centro Cultural Roberto Cantoral abrió sus puertas en 2012 como un espacio para la cultura y el entretenimiento, creado por la Sociedad de Autores y Compositores de México, para la presentación, promoción y desarrollo de la música y otras actividades culturales. Su función principal consiste en promover sus obras a través de conciertos, exposiciones y festivales de diferentes géneros: rock, regional, balada, bolero, pop y música de concierto, entre otros; sin dejar fuera actividades de otras disciplinas artísticas como literatura, artes plásticas, danza, cine y fotografía. Fue diseñado por Gerardo Broissin, un joven arquitecto mexicano, considerado por “Arquitectural Record de Nueva York”, como uno de los 10 más vanguardistas dentro del ramo, en todo el mundo.

La arquitectura multifuncional del centro permite llevar a cabo conciertos dentro de un auditorio de acústica variable, diseñado por el maestro en arquitectura Omar Saad. Este recinto es una obra de gran magnitud que armoniza tecnología y medio ambiente, debido a que se diseñó para el ahorro de energía y mejor uso del agua. Es una forma de demostrar que sí es posible realizar proyectos sustentables con el pleno respeto y consciencia en el cuidado de nuestros recursos naturales.

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La encargada del diseño de iluminación es la arquitecto Alejandra Diep, quien nos habla acerca del centro cultural, y de sus expectativas en este creciente mundo de la iluminación arquitectónica.

El arquitecto Gerardo Broissin invitó a Alejandra a participar en el proyecto, mismo que representaría para ella su primer gran trabajo tras haber concluido su especialidad en diseño de interiores en España. Desde el principio, el mismo maestro Roberto Cantoral (q.e.p.d.), se involucró en los diseños, pidió ciertas formas que ahora dominan el espacio, como son los triángulos, con los que se crearon las líneas y los ángulos que recrean los movimientos de la batuta. Mientras tanto, el arquitecto de la mano con la iluminadora, decidieron utilizar exclusivamente luz blanca, cálida y neutra. Aprovechar los grandes ventanales y domos para usar la luz natural y complementarla durante el día con una iluminación que dejara a la sala hablar por si misma. La idea siempre fue lograr una integración completa de la arquitectura y la luz. La madera dentro del recinto es gran protagonista, pero Alejandra nos cuenta que era muy importante hacerla lucir sin pretensiones para que de esa forma se amalgamara un recinto creado para el arte. La luz dentro de la sala debía ser atenuable y cálida por lo que se optó por usar fluorescentes y algunos LED, cabe recordar que en el tiempo en que se diseñó este proyecto, las luminarias LED aún no eran de uso común. Aun así, Alejandra decide incorporar a sus bases un sistema que le permita al cliente poco a poco migrar hacia esta tecnología.

Centro Cultural Roberto Cantoral. Foto: Broissin Arquitectos
Centro Cultural Roberto Cantoral. Foto: Broissin Arquitectos

Entre los conceptos de iluminación que se incorporaron al diseño del recinto encontramos que la sala de juntas se convirtió en la “gran lámpara” del lugar, es una caja de luz que flota y domina el espacio.

También resalta que cada 7 de junio, el gran tragaluz en forma de triángulo en el lobby, se alinea con una figura idéntica pintada en el piso creando un efecto de luz que ilumina la imagen del rostro del maestro Roberto Cantoral y le rinde homenaje en su cumpleaños.

Centro Cultural Roberto Cantoral. Foto: Broissin Arquitectos
Centro Cultural Roberto Cantoral. Foto: Broissin Arquitectos

El despacho de Alejandra Diep, “Satélite iluminación y proyectos”, nace de toda una historia familiar relacionada con la industria de la iluminación arquitectónica. Aun cuando su despacho está concentrado en lo residencial, son proyectos como el del Centro Cultural los que atrapan la imaginación de la arquitecto. Y con gran ilusión nos expresa sus deseos por continuar colaborando con otros arquitectos en este tipo de trabajos.

Desde 2009, Satélite iluminación se forma como una empresa conformada por profesionales especializados en el ramo de la iluminación así como en la realización de proyectos que lo mismo dan servicio al mercado arquitectónico, residencial, industrial, de oficinas, vial, deportivo, jardín, retail o decorativo; como también ofrecen diseño de luminarios, elaboración de renders y planos, desarrollo de prototipos, cálculos fotométricos y control de iluminación.

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El Centro Cultural se construye sobre un predio de 3 mil metros cuadrados, en medio de los árboles del lugar. El arquitecto Broissin considera que es imposible pensar en una sala de conciertos oscura y tradicional cuando el proyecto se desarrolla en un área de bosque con árboles grandes y viejos.

Centro Cultural Roberto Cantoral. Foto: Iluminet
Centro Cultural Roberto Cantoral. Foto: Iluminet

El diseño del edificio se compone de cinco techos triangulares de concreto moviéndose arriba y abajo en armonía para dar forma, espacio y luz para el proyecto. Cada techo representa una línea del pentagrama, siempre recto, constante y paralelo. Las líneas que componen la fachada se mueven como ramas mecidas por el viento, dejando que la luz solar pase a través de ellas. El edificio envuelve al visitante; su forma se convierte en música. No es un capricho o moda, se trata sólo de que el sonido de la música que viaja alrededor de cada espacio, cada asiento, cada esquina, pueda dar forma a cada interpretación y cada canción.

Arquitectos: BROISSIN architetcs

Ubicación: Coyoacán, México

Diseño arquitectónico: Gerardo Broissin, David Suárez, Alejandro Rocha, Enrique Guillén

Diseño de Iluminación: Satélite iluminación

Colaboradores: Rodrigo Jiménez, Mauricio Cristóbal, Rubén Zepeda, Luis Muñoz, Erik Guzmán, José Luis Durán, Sara Villanueva, Juan Carlos González, Elizabeth Salinas, Juan Manuel Vargas, Pamela Moreno

Contratista: R+A

Coordinación Acústica: Saad Acústica

Ingeniería estructural: Ing. Armando Serralde. Ing. Nabor Castillo

Paisajismo: a10Studio + Entorno Taller de Paisaje

Trabajo civil: Macinter

Imágenes: Cortesía BROISSIN architetcs

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