Hacedores de color: filtros y RGBs

En el arte dramático la luz es un actor más

La fascinación del ser humano por el color no ha cesado nunca. Las elegantes esculturas de la Grecia clásica hechas de mármol blanco y los templos prehispánicos de piedra oscura estaban en el pasado en realidad llenos de color. En los espectáculos teatrales el color es un elemento esencial que la iluminación puede aportar. Crear una luz del color deseado para lograr ciertos efectos, sensaciones y atmósferas implica un trabajo y un proceso que han cambiado a lo largo de la historia.

La iluminación en los espectáculos existe para cumplir diversas tareas: crear atmósferas, resaltar colores de los vestuarios y en los tonos de piel, reproducir las tonalidades de un atardecer, de la luz nocturna o, incluso, la sensación de hallarse bajo la iluminación de una zona industrial. Bien empleada la luz puede crear efectos especiales de fuego, lluvia y atmósferas surreales. La luz, finalmente, cuenta historias, da las pautas de la trama, guía la historia que se lleva sobre el escenario.

Tipos de filtros

Las fuentes de iluminación más usuales aportan luz blanca pero en ella ya están todos los colores. Para para obtener el color deseado, hay que deshilar la luz, descomponerla en sus colores y dejar de ella el espectro que se busca. Para hacerlo se utilizan los filtros que pueden ser convencionales y dicroicos.

Filtros convencionales

Los primeros están hechos de policarbonato que se tiñen del color que se desea proyectar. Los filtros convencionales funcionan de manera substractiva, es decir, sólo dejan pasar el espectro lumínico del color deseado mientras que el resto es absorbido. Sin embargo, esto tiene el inconveniente que, al absorber la radiación lumínica, el filtro se caliente y al calentarse se degrada. Por ello este tipo de filtros deben ser cambiados con relativa frecuencia.

Antes de elegir el filtro es necesario conocer bien el espectro que provee la fuente de luz empleada, pues si el color que se desea no se encuentra de manera suficiente en el espectro de la fuente, ni el mejor filtro hará que el color deseado aparezca.

Algunos ejemplos de los colores que puede lograrse con esta tecnología son: El filtro Mayan Sun, que con un color salmoneado da la sensación de una isla tropical o el color de un buen atardecer. El CC 15 da un amarillo muy pálido que da el ambiente del interior de una zona industrial. El Irish Purple, da una tonalidad de azul profundo con acentos rojos que funciona para atmósferas nocturnas. Daylight Blue, por otro lado, es útil para crear atmósferas deprimentes y cielos opacos. Para dar la ilusión de medianoche y de luz de luna para atmósfera misteriosas, el Medium Violet es un tono adecuado. Hay también filtros que decrecen la temperatura de color y otros que la aumentan.

Filtros dicroicos

Los otros filtros, los dicroicos, son fabricados de vidrio de borosilicato y funcionan de una manera totalmente distinta a los convencionales. Estos son filtros que dejan pasar el color deseado y, en lugar de absorber el resto, los refleja. Estos equipos están hechos de diferentes capas con variables índices de refracción. Una ventaja es que deja pasar la radiación infrarroja por lo cual se calienta mucho menos, además de estar hecho de un material que resiste temperaturas de hasta 225ºC.

Los filtros diacrónicos dejan pasar una mayor cantidad de luz lo cual hace posible que pueda tener tonos más saturados. Sin embargo, su costo inicial es más caro, son también más frágiles y pueden reflejar la luz de manera inconveniente o indeseada por lo cual su utilización requiere de una precisa planeación para lograr los efectos deseados.

Los LEDs RGBs

Los filtros, no obstante, no son el único medio para lograr una iluminación de color. Los LEDs RGB crean el color por adición, es decir, al mismo modo que los pintores pero utilizando la luz combinan los espectros lumínicos para crear el color deseado. El sistema RGB cuenta con usualmente con tres LEDs que aportan los tres colores básicos: rojo, verde, azul (Red, Green, Blue). De la combinación de estos se puede lograr toda la gama de colores posibles. La iluminación RGB tiene la ventaja de que el color que aporta se puede definir desde la fuente misma, no es necesario contar con filtros lo cual ahorra tiempo. Además, la tecnología LED tiene una mayor tiempo de vida. En cuestión de función pareciera que todas las ventajas están de lado de los LEDs RGB.

Los filtros son un elemento más económico que la iluminación con LEDs RGBs. En viejos teatros de poco presupuesto, las compañías teatrales utilizan todavía un método antiguo pero funcional: el de los filtros. Incluso cuando surge una tecnología nueva con bastantes ventajas su apropiación no es inmediata, y los viejos métodos más tardados pero igualmente efectivos perduran aún un largo tiempo. El RGB puede que se apropie de los grandes escenarios con el tiempo, pero a pequeña escala, en el escenario local, los filtros pueden que por un tiempo aún brinden los colores que nos sorprendan y nos hagan sentir como espectadores.

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