Cómo se debe iluminar una fábrica de moscas

Salud y Biología

¿Por qué iluminar una fábrica de moscas?, ¿hacen falta moscas y hay que producir más? Antes de hablar de la iluminación de un sitio como este con Marco Góngora hubo que conocer qué es una fábrica de moscas.

La mosca del Mediterráneo (Ceratitis capitata) es un insecto que invade sembradíos de mangos, naranjas, toronjas, mandarinas, manzanas, duraznos, peras, guayabas, ciruelas, nísperos, café, entre muchos otros. Se alimenta de la fruta y en ella la hembra deposita sus huevecillos para iniciar un nuevo ciclo de vida, pero propicia que se pudra y caiga al suelo. Ahí las pequeñas moscas salen al mundo y repiten el patrón de vida.

Las pérdidas son cuantiosas para los agricultores en gran número de países. De ahí la importancia de lograr su control natal mediante manipulación genética en laboratorios con infraestructura especial, a fin de no usar productos químicos que afecten la calidad de los frutos.

Después de este antecedente, Marco nos explica que la idea de una “fábrica de moscas” es reproducir el ciclo de vida del insecto en laboratorio en procesos totalmente controlados (temperatura, humedad e iluminación, entre otros).

El Servicio Nacional de Sanidad Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) a través del programa Moscamed lleva a efecto la técnica del “insecto estéril”, donde las larvas son alimentadas con fructuosa y cuidan su crecimiento en un medio como la composta. Cuando alcanzan la edad adulta las convierten en machos muy fuertes (las moscas pueden tener ambos sexos), y después los esterilizan y los marcan para llevar un monitoreo más adelante.

El siguiente paso es que los congelan a -3 grados, forman paquetes y utilizando avionetas se dejan caer sobre sembradíos infectados. En la caída se van descongelando hasta lograr una temperatura normal para integrarse al medio ambiente, donde dominan a los machos más débiles, entran en contacto con otras moscas con las que se aparean sin riesgo de reproducción.

Moscamed construyó en Chiapas la segunda planta productora más grande del mundo con una capacidad de producción de 1000 millones de moscas macho estériles cada semana; la primera está en Guatemala, pues se pensó controlar desde ahí a la mosca para que no llegara a México y Estados Unidos. En el proyecto participan instituciones científicas de este país, además de la UNAM y la propia Senasica.

A iluminar
Marco explica que el desarrollo para la producción de moscas es algo que viene de los años 70. “La manipulación del ciclo circadiano en este tipo de objetivos no es algo nuevo. En Canadá conocimos procesos similares hace unos 15 años, y en cuanto a la iluminación se utilizaba fluorescencia con filtros azules, pero era muy costoso. Se hicieron estudios para probar otra tecnología de iluminación que lograra una temperatura de color de 6000 K y que diera ese efecto. Después conocimos otros procesos en China donde se empezaban a utilizar LEDs”.

La manera en que Marco y su equipo se integraron al proyecto de Moscamed fue un tanto fortuita, pues los buscaron como asesores en la venta de las lámparas, pero brindaron información técnica que los administradores no tenían.

Cuando conocimos los laboratorios en México y Guatemala vinos que se mantenía la luz encendida (fluorescencia) durante 24 horas para alcanzar 6000 K. Estudiamos el ciclo circadiano de las moscas y aprendimos que los insectos son muy sensibles a los cambios de luz.

Se estableció proporcionar un periodo de 12 horas de luz y 12 horas de oscuridad mediante un proceso de atenuación digital con Lutron y Dali. Se hizo la especificación total, pero el proyecto se quedó ahí, las autoridades no lo echaron a andar.

Después de 3 años el proyecto es autorizando, pero había que revisar lo que se había especificado y se comparó con tecnología que en ese momento brindaba mejores resultados. Se encontraron LEDs que dieron 6000 K y Lutron propuso para el control un nuevo programa llamado Enterprise, que comunicaría las naves industriales y bodegas de manera inalámbrica en algunas zonas. Por asuntos electorales y burocráticos, el proyecto se vuelve a detener y permanece así todo un sexenio (2012-2018).

“Al inicio de la presente administración nos vuelven a hablar para echarlo a andar, pero hubo que revisar lo instalado y muchas cosas no servían, entre ellas lámparas que dejaron de funcionar y balastros, los cuales se tenían que conseguir en Europa […]. Se hacen adecuaciones y en 2019 arranca la planta con lámparas que brindan cambios de temperatura de color para lograr la reproducción del ciclo circadiano para una potencia de 3000 luxes”.

En la planta ubicada en Metapa de Domínguez, Chiapas, Senasica produce semanalmente más de 500 millones de pupas estériles de machos de mosca del Mediterráneo.

“Cuando me hablaron de una fábrica de moscas, pensé en por qué habría que producir más moscas, si las que tenemos no eran suficientes o qué. Por el tiempo que estuvo inactivo era mi proyecto fantasma, según los amigos de Lutron, pero no dejó de interesarme porque la luz aporta algo totalmente distinto en algo a lo que estamos acostumbrados a usarla en diseño.

“A una mosca no le vas a platicar qué es el Sol y aunque es una larva que no tiene historia de vida, lo trae genéticamente y por eso hay que reproducir 6000 K de temperatura de color. No es un proyecto bonito, nunca va a ganar un concurso de diseño, pero es eficiente, funcional y colabora en la economía de los agricultores de varios estados”, nos confiesa Marco Góngora orgulloso de lo conseguido.

1 comentario en «Cómo se debe iluminar una fábrica de moscas»

  1. Está interesante espero no afecte el equilibrio ecológico porque también las moscas al igual que las cucarachas se alimentan de material en descomposición.

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