Consideraciones para actualizar su sistema de iluminación a LED y no fundirlo en el intento

Para aprovechar sus beneficios hay que tener en cuenta diversos factores que van desde la calidad del producto hasta el propósito de la instalación

Foto: Retrofit Companies

La cantidad de personas interesadas en cambiar la iluminación de sus hogares o negocios a dispositivos LED ha ido en aumento, sin embargo, no siempre tienen presente que esto involucra más que sólo comprar un retrofit LED e instalarlo. En la medida en que entendamos los conceptos y funciones que ofrece, será mejor su aprovechamiento.

Antes que nada ¿qué es un retrofit? Puede decirse que es lo mismo pero no es igual a un luminario LED ya que con el desarrollo de esta tecnología se buscó adaptar sus dispositivos a la infraestructura de iluminación tradicional para que fueran compatibles y pudieran instalarse de manera similar a como se hiciera con un incandescente o un tubo fluorescente.

Hay que tener en claro que la tecnología y los componentes de un sistema LED son diferentes a los de la iluminación convencional. Con esto en mente, cuando seleccionemos de entre la gama de productos y veamos sus empaques, podremos observar que hay una serie de información que nos ayudará a elegir el más adecuado.

Para comenzar, la Temperatura de Color Correlacionada o CCT es un indicador de qué tan cálida o fría será la luz emitida y se mide en grados Kelvin (K). Esto pudiera parecer irrelevante pero seguro que en más de una ocasión nos hemos encontrado en casa de un amigo o familiar y al pasar a su estancia el ambiente se siente incómodo. La razón pudiera ser que esté usando una fuente de luz fría, misma que no es recomendable en espacios de reposo ya que genera un estado de alerta o concentración (útiles en espacios laborales). Por otro lado, si la iluminación tiende a una temperatura cálida seguramente habremos dicho ¡oh, qué acogedora es tu casa! ya que en efecto brinda un ambiente de tranquilidad,

Entonces si se desea un ambiente con luz cálida el rango va de 1000-3000K, mientras que de luz fría estará por arriba de los 4000K. O bien si quiere asegurarse puede consultar a un especialista para detallar el propósito y el espacio de instalación para que pueda tomar la mejor opción.

Asimismo, uno de los beneficios del LED es su larga vida útil, información que podemos leer en su empaque como la cantidad de horas funcionales que ofrece el producto. En el mercado actual, es posible encontrar equipos con una vida de hasta 50,000 horas.

Anteriormente, con las fuentes de iluminación tradicionales, bastaba con saber la cantidad de Watts para elegir el más apropiado, con la llegada del LED es más pertinente el uso del término rendimiento luminoso o light output siendo su unidad de medida lumen por watt (lm/w). Esto nos indica cuánta luz genera la lámpara por cada watt gastado, así que mientras mayor sea el rendimiento luminoso, mejor será su aprovechamiento.

Otro elemento que debemos revisar es el IRC o Indice de Reproducción Cromática, el cual es el nivel que posee una lámpara para mostrar fielmente los colores de los objetos bajo la luz y no se vean opacos o diferentes a su color original. Si usted tiene un negocio donde los colores influyen en la compra de sus productos, es recomendable que el ICR sea superior al 80 para no verse en la necesidad de aceptar devoluciones innecesarias por que la blusa era azul y no negra o el papel  rosa mexicano resultó ser salmón. Así que mientras más cerca esté de un valor 100 implica un mayor calidad en la visibilidad de su mercancía.

Ahora bien, en el caso de oficinas o negocios, donde se requiere una iluminación más específica, con frecuencia se contaba con una instalación de tubos fluorescentes, el error más común es omitir el tipo de ángulo que poseen los tubos LED. A comparación de la lámpara fluorescente de 360º, que implica una iluminación más amplia, los tubos LED tienen un ángulo más direccional con un máximo de 120º y un flujo concentrado al centro. Lo que puede generar que la parte superior de las paredes queden en penumbra. La mejor manera de evitarlo es de nueva cuenta, revisar la óptica y la información fotométrica o contar con una muestra de la luminaria y verificar su distribución.

En caso de contar con equipos de atenuación, verificar que la luminaria LED sea compatible ya que no siempre funcionan correctamente con dimmers diseñados para incandescentes y en niveles bajos pueden generar el molesto efecto flicker y mucha frustración. De nueva cuenta, si no está seguro puede preguntarle a un especialista.

Otra situación recurrente es dejarse llevar por el bajo costo sin verificar qué tipo de garantías ofrece la marca o si tiene un centro de servicio en el país para hacerla válida. También es importante conocer si sus fabricantes pertenecen a una asociación vinculada a la industria, ya que implica que sus productos han sido probados con altos estándares. Hay que estar bien informados al respecto para que a largo plazo no ser contraproducente.

El problema de deslumbramiento es otra cuestión a considerar para espacios laborales. La clasificación UGR o índice de deslumbramiento unificado, ayuda a determinar qué tan probable es que una luminaria cause incomodidad a quienes la rodean debido a su brillo. Se valora entre 5 (bajo resplandor) a 40. La mejor manera de evitarlo solicitar al proveedor el ejemplo de instalación que respalde el valor o de contar con las herramientas calcularlo mediante un render.

En efecto la iluminación LED trae consigo una serie de beneficios tanto por la calidad y eficiencia del sistema de iluminación, así como un ahorro sustancial en los gastos de electricidad y del cuidado del medio ambiente. Si deseamos aprovecharlos correctamente, es preferible considerar estas recomendaciones. Finalmente está siempre la propuesta de asesorarse con un experto para comprender las necesidades de sus espacio y del proyecto que tenga en mente.

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