Por qué deberías contratar a un Diseñador de Iluminación

Más luz no es igual a mejor luz

 

Por Ivonne Galicia

Con los ánimos aún excitados, y luego de una semana de locura con los preparativos de la Bienal, finalmente en la redacción de iluminet nos disponemos a retomar los rumbos editoriales acostumbrados. He decidido comenzar por una nota que había permanecido pendiente durante un mes (o más): Por qué contratar a un Diseñador de Iluminación. 

Por qué, nota pretenciosa, como si alguna vez hubiera contratado a uno o supiera mucho acerca de proyectos de iluminación arquitectónica. No. Yo soy una chica de letras, nueva en este asunto de la iluminación. Hasta hace poco yo vivía buscando oraciones subordinadas y verbos principales en textos de Cicerón. Ahora, ¿el diseño de iluminación? Eso es,  literalmente, poner y ver las cosas bajo una nueva luz.

Aunque sigo aprendiendo acerca de la disciplina, desde lo técnico hasta el aspecto estético, no me habría animado a terminar esta nota de no ser por la oportunidad que yo y mis compañeros de redacción tuvimos a partir de la Bienal de iluminet, donde conocimos y convivimos con gente de una industria que parece más una gran familia,  en la que existen algunas competencias y diferentes opiniones, pero donde sobre todo se comparte la misma pasión y entusiasmo por un tema en común: el diseño de iluminación. 

Pues es cierto que el Diseño de Iluminación hoy es una disciplina que está adquiriendo mayor importancia en campos como la arquitectura, el urbanismo, el arte, la salud, entre muchos otros, y por tal motivo debe entenderse como una actividad multidisciplinaria. No en vano en numerosos artículos anteriores hemos tratado de describir las aplicaciones de una buena iluminación en aspectos del día a día de cualquier persona. 

Además el diseño de iluminación demanda el dominio de otras habilidades, no sólo técnicas sino, en palabras de Douglas Leonard Jr. (quien se presentó el pasado 29 de noviembre en Tarde de Luz, como parte de las actividades en torno al lanzamiento de la Tercera Bienal del Diseño de Iluminación de Iberoamérica en el Museo Nacional de Antropología): “un buen diseñador de iluminación también debe ser capaz de vender y hacer mercadeo para poder desarrollar un buen proyecto de iluminación”; pues el diseñador, al final se convierte en el medio facilitador de la comunicación con arquitectos y demás miembros participantes de cualquier proyecto arquitectónico. 

Actualmente la disciplina va ganando en relevancia, tanto en escuelas y diferentes centros de estudios, como dentro del mercado, y en diferentes aspectos sociales y culturales. De manera que los diseñadores de iluminación hoy están consiguiendo que los arquitectos reconozcan el valor agregado que un buen proyecto de iluminación aporta a un inmueble, tal como afirmó Marco Góngora en el mismo evento del 29.

Por supuesto, el diseño de iluminación no se trata de simplemente poner focos. Un proyecto de iluminación exige un excelente entendimiento de las necesidades específicas tanto del proyecto como de los usuarios y de los fines de cada espacio, de las condiciones y especificaciones a tomar en cuenta para determinar la viabilidad y ejecución de cada proyecto, y de tal manera se puedan cumplir los propósitos del diseño de iluminación; ya sea dentro de una casa, oficina, área de trabajo, establecimiento comercial, escuela, etc… 

Pero quién es y qué hace el diseñador de iluminación.

Retomo a partir de aquí las notas que tenía pendientes acerca del diseño de iluminación y los diseñadores de iluminación. Éstas provienen de diferentes recursos abiertos y fuentes como la IALD, y algunos puntos los he enriquecido con comentarios que pude escuchar directamente de miembros de la industria, en escenarios como Tarde de Luz.

El diseñador de iluminación es el profesional que se encarga de la generación de conceptos para manipular el empleo de la luz en un espacio, ya sea interior o exterior. Por su dominio de la técnica, tecnología, del entendimiento de las necesidades humanas y los objetivos que se buscan con la iluminación, un diseñador de iluminación está capacitado para crear proyectos, explotar y entender los requisitos, expectativas, y adoptar un enfoque apropiado o estrategia para desarrollar y ejecutar un diseño. 

Y entonces, ¿por qué contratar a un diseñador de iluminación?

No sólo se trata de poner luz en un espacio, sino de darle vida y poder expresar algo, o incluso dar un mensaje a través de la luz, de manera que la iluminación no cumpla sólo en el aspecto funcional, sino también en lo ornamental, agregando contenido de valor a aquello que está se ilumina. Existen varias razones, en primer lugar es necesario considerar que un proyecto de Diseño de Iluminación debe estar encaminado a diferentes propósitos; dependiendo del caso las soluciones aportarán ventajas concretas.

Es por tal razón que si la iluminación no es realizada de manera apropiada en un espacio éste no cumplirá por completo sus objetivos. En cambio, un Diseñador de Iluminación está capacitado para brindar soluciones en materia de iluminación, de modo que mediante la luz puedan cumplirse diferentes objetivos que vayan más allá de la satisfacción lumínica: sólo un diseñador de iluminación puede dar soluciones adecuadas a necesidades específicas, ya sea con objetivos comerciales, arquitectónicos, artísticos, de sostenibilidad, de ahorro energético, etc…

Como cualquier profesional, la asesoría de un diseñador de iluminación tiene un costo, mismo que puede recuperarse si se compara con la reducción de costos en consumo energético, en operación y mantenimiento de los equipos. 

¿Quién necesita un diseñador de iluminación?

Cualquiera que busque iluminar de forma eficiente un espacio y que requiera la manipulación de la luz para crear una atmósfera determinada capaz de cumplir diferentes objetivos.

Entonces, ¿por qué contratar a un diseñador de iluminación? A lo largo de este texto he intentado explicar en pocas palabras una disciplina que, de entrada -y en esto estarán de acuerdo muchos diseñadores de iluminación y demás profesionales-, no debería restringirse a lo que diga un experto (y mucho menos alguien inexperto y ajeno a ella), porque las actividades que los diseñadores de iluminación desempeñan rara vez transcurren dentro de un margen rígido.

El diseño de iluminación al final se convierte en una actividad en la que se entretejen enfoques y dinámicas, con el objetivo de producir algo en el ánimo de las personas, o de los usuarios de los espacios que se intervienen con luz; al menos eso deduje de los fragmentos que escuché de varias charlas entre diseñadores de iluminación. Así que contratar a un diseñador de iluminación es un reconocimiento a esta labor como algo útil para las personas, incluso cuando éstas no estén familiarizadas con la disciplina, pero es una forma de decir que los objetivos de un proyecto se han cumplido de manera satisfactoria, y que a través de la luz se ha conseguido generar en el espectador una respuesta buscada.

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