Reemplazar los sistemas de desinfección con luz UV por luminarias LED, ¿sí o no?

¿Qué es la desinfección con luz visible y en qué aspectos difiere de otras tecnologías germicidas, con o sin empleo de luz?

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En una entrevista publicada en tED Magazine realizada al Dr. Clifford Yahnke, director de asuntos clínicos de la marca Indigo-Clean, comenta acerca del uso de luminarias LED para desinfectar espacios; esto es, con el empleo de una porción del espectro de luz visible como sensores de gérmenes. En la entrevista, oficialmente publicada en la NAED (National Association of Electrical Distribuitors), el Dr. Clifford Yahnke da las claves acerca de cómo funciona este proceso.

La desinfección con luz visible usa luz no UV para reducir la contaminación por bacterias y otros organismos en un entorno. Esto funciona al emplear un bajo nivel de luz (azul-violeta) para crear un nivel de desinfección continuo. Aunque este sistema no está pensado para su uso en equipos esterilizantes o purificadores de agua, en comparación con otros sistemas de desinfección con luz UV, la desinfección mediante LEDs funciona en un rango más selecto de organismos (principalmente en bacterias), y aunque pueda parecer que se trata de un sistema de desinfección menor, de hecho, esta aplicación de la tecnología LED tiene algunas características que la hacen adecuada para usos específicos. 

Por ejemplo, puesto que por su naturaleza la luz UV es dañina para los seres humanos y requiere que el espacio en el que se emplea se encuentre vacío, el límite de esta aplicación requiere operación manual, lo cual añade costo de operación, complejidad y otras posibles problemáticas relacionadas con su uso. Además, la transmisión de organismos es mayor cuando un espacio se encuentra ocupado, por lo tanto cualquier forma de desinfección que pueda ser empleada con estas condiciones es claramente una ventaja. 

Otra diferencia importante entre los sistemas de desinfección que emplean tecnología LED es que éstos pueden ser aplicados de forma continuada a lo largo del día, mientras que la luz UV sólo puede usarse esporádicamente, al final del día o entre los cambios de turnos en usa sala de trabajo. Esto anterior sugiere que una desinfección óptima y continua podría conseguirse mediante la combinación de ambos sistemas, es decir, el uso de luz UV y luz visible. 

Por otro lado, agrega Yahnke, investigaciones en laboratorio de la Universidad de Strathclyde muestran que la desinfección con luz visible puede reducir un amplio rango de organismos, incluyendo MRSA (staphylococcus aureus resistente a la meticilina) y C.diff. Sin embargo es importante notar que, a la fecha sólo algunos fabricantes de productos han publicado resultados acerca de la forma en que ciertos mecanismos reducen las bacterias dañinas. 

Mientras que ambos tipos de sistemas han probado mejorar la calidad de desinfección empleados en conjunto, cada uno está optimizado para un distinto rango de aplicaciones. Por eso, en general el empleo de luz UV se considera para aplicaciones en las que el nivel de desinfección es mayor y se necesita en un período muy corto (unos minutos o una hora). En cambio la luz visible funciona de manera más lenta pero continua, y puede conseguir los mismos niveles de desinfección que los obtenidos mediante luz UV a lo largo del día. 

Al respecto, apunta Yahnke, la clave para usar de forma óptima cada tipo de mecanismo de desinfección se encuentra en comprender los tipos de organismos que necesitan ser eliminados en determinados espacios, el tiempo necesario, o disponible, para conseguirlo, la tolerancia a la interrumpción de actividades donde se realizará la desinfección, además de los gastos generados del procedimiento. 

¿Y cuáles son las investigaciones que dan validez al uso de esta tecnología?

la desinfección mediante luz visible (VLD por sus siglas en inglés) fue descubierta en el 2002 por investigadores de la Universidad de Strathclyde, Escocia, y ha sido clínicamente probado para reducir el índice de bacterias dañinas en más del 70% más allá de cualquier rutina de desinfección. Este sistema fue usado por primera vez en el 2008 para reducir las bacterias relacionadas con infecciones adquiridas en el Glasgow Royal Infirmary, Reino Unido, que desde entonces ha sido sujeto de investigaciones en más de 40 trabajos publicados, además de diversas conferencias y presentaciones. Asimismo, la universidad consiguió la patente en Estados Unidos en el 2013. 

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