¿A qué se enfrentan los diseñadores de iluminación y los arquitectos a la hora de trabajar juntos?

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Al día de hoy en los proyectos arquitectónicos la presencia de los diseñadores de iluminación se está volviendo un requisito

Aprovechando su visita en Madrid, Javier Górriz (diseñador de iluminación) y José Antonio Fernández (arquitecto) nos compartieron sus puntos de vista acerca de la iluminación en la arquitectura, además platicaron con iluminet acerca de su trabajo con los clientes, los beneficios de una buena intervención y, en general, de lo apasionante que es la profesión de diseñador de iluminación. 

Uno de los retos más grandes a los que se enfrentan arquitectos y diseñadores de iluminación es el de establecer relaciones con los clientes que resulten productivas para el proyecto. “La verdad es que en estos tiempos actuales la capacidad de presentar un espacio a través de una infografía ha ayudado mucho a que el cliente entienda lo que se le está proponiendo” afirma Fernández, “con la tecnología puedes transmitir inmediatamente conceptos que antes había que explicar, y que en ocasiones el cliente no tenía fundamentos para comprender; por ejemplo, vamos a iluminar con una luz negativa, o a través de una celosía, etc.” 

De acuerdo con Fernández, al momento de comunicarse con el cliente “la tecnología ahora permite contar las historias que quieres transmitir y encontrar los puntos en común con lo que el cliente desea”.

Por su parte, Górriz destacó que hacer equipo con un cliente ofrece múltiples oportunidades para enriquecer un proyecto, “nos permite establecer un trabajo de intercambio de ideas, de confianza en lo que quieres hacer y cómo lo vas a hacer que también es muy importante. Porque no apareces un día y presentas un proyecto y ya no vuelven a verte hasta el día que entregas”, señaló. En cambio en estos casos el diseñador de iluminación busca que “mediante reuniones informales se pueda avanzar en los conceptos, y de esta manera establecer la confianza de que vamos a saber llevar a cabo [el proyecto] de forma idónea”. 

Para Fernández, este trabajo de hacer equipo también se trata de involucrar y aportar nuevos enfoques, de manera que al final quienes buscan la asesoría de un diseñador de iluminación también se sienten partícipes del resultado. 

Pero no sólo eso, ambos expertos también coinciden en la labor de educar al cliente y “cambiar la cultura de la luz” respecto a lo que es una buena iluminación. Pues se trata de iluminar correctamente, sin provocar excesos: “es cierto, en proyectos en los que hemos trabajado la contaminación lumínica que tenía el edificio antes de la actuación era tan intensa hacia el cielo que rompía el ciclo de las aves que migraban sobre la zona. Es nuestra responsabilidad tratar la luz de manera que contribuya al bienestar del entorno.” afirma Górriz.

Antes iluminar se hacía de forma distinta, “tal vez porque era un bien barato”, ríe Górriz; sin embargo hoy en día no se trata de eso, es necesario tomar medidas acerca del uso de la luz, considerando el medio ambiente, las personas y evitar resultar invasivo con la iluminación. Y es que, de acuerdo con Fernández, las personas están acostumbradas a estar deslumbradas: “se produce un hecho curioso en nuestro cerebro, cuando estamos deslumbrados pensamos “qué bien, sí hay luz”, pero cuando estamos cómodos solemos pensar que no hay luz suficiente.

En cuanto a la forma de trabajo conjunta de arquitectos y diseñadores de iluminación: 

“Nuestra manera de trabajar es presentar un proyecto conjunto de arquitectura e iluminación, no que cada uno vaya por su lado y parezcan opcionales. Pensamos que la iluminación es parte integrante de la arquitectura, de cómo se va a contar la historia, así que trabajamos juntos en los proyectos desde el principio”, comenta Fernández, “cualquier fabricante te puede hacer un estudio de iluminación, pero no va a estar integrado en el proyecto (¡puede que ni siquiera hayan hablado con el arquitecto!).” En cuanto a esto último, el arquitecto señala que en muchos casos, al desconocer el objetivo del proyecto arquitectónico y de lo que éste pretende contar los fabricantes “van a colocar unas luminarias que cumplan con los niveles y ahí se acaba su implicación. Para nosotros el proyecto es mucho más y es un todo integrado, donde la iluminación es el vehículo para contar la historia que queremos contar.” 

Al hablar acerca de proyectos de iluminación , los expertos distinguen entre el trabajo realizado para restauración, para los que “se debe considerar que son importantes otros temas más allá de los evidentes: texturas, desgaste, materiales, etc. En tales casos, la luz nos permite provocar la mirada de la forma que queremos que mire, en el lugar que queremos que mire y la forma en que queremos que se mire.” Pero también existen los proyectos en los que la luz funciona como una parte integral del proyecto y se trabaja desde el principio en ella. “No esperamos a tener el proyecto acabado para ponernos a pensar “a ver cómo iluminamos esto”, sino que la arquitectura ya se planifica para albergar las soluciones de iluminación que se han diseñado” señala Fernández, puesto que se trata de un paseo arquitectónico en el que van ocurriendo cosas, y en eso la luz es un elemento clave. 

“Nos gusta decir que creamos el mismo espacio con dos puntos de vista distintos”- Fernández.

Un mismo espacio puede tener dos vidas distintas. Hay espacios que la gente visita durante el día por unos valores y que vuelven a visitar por la noche porque perciben otras cosas. Cuando noche cae y aparece la luz artificial, se puede ver la misma realidad desde un punto de vista completamente distinto: pueden aparecer efectos teatrales, jugar con luces y sombras, que transforman el espacio. Además, en muchos casos la luz natural y la luz artificial coexisten perfectamente, complementándose, esto es: “la luz añadida permite resaltar un aspecto que de otra manera pasaría desapercibido. 

Al final, nos contaron los expertos, ellos no buscan poner la luminaria más bonita del mundo y que todo el mundo la vea. Nosotros buscamos que la gente (el espectador) se sienta bien, se sienta atraído por la escena, aunque no sepa identificar qué es lo que le provoca ese bienestar (que sin duda en gran medida es gracias a la iluminación adecuada).

Javier Górriz es diseñador de iluminación y fundador del estudio DCI, con José Antonio Fernández Ha sido reconocido en múltiples certámenes de diseño de iluminación, entre ellos los Premios Iluminet 2016, con el proyecto Fuerte Victoria Grande de Melilla y en la Tercera Bienal de Diseño de Iluminación en Iberoamérica, 2018, con el proyecto Iglesia de la Inmaculada Concepción en Melillla.

Agradecemos a Alfonso Tejedor, nuestro colaborador en España, por proporcionarnos el material para poder escribir esta nota. Y muchas gracias a Javier Górriz y a José Antonio Fernández por su tiempo y su amabilidad. 

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