Fête des Lumières: Cuando Lyon se transforma en “La ciudad de las luces”

De origen religioso en tiempos de la peste a una gala con diversas y sofisticadas manifestaciones audiovisuales

Por: Raúl ‘Robin’ Morales.

Raúl ‘Robin’ Morales: Ilustrador y artista en revistas, series y largometrajes animados. Director del cortometraje animado El Trompetista (IMCINE), ganador a mejor animación en varios certámenes internacionales. Director del cortometraje Amicus (Canal 22), reciente ganador del festival Silente a mejor cortometraje. Creador de las series animadas Devin Colmillos, Rojo y Azul, Jon, Detective Frustrado, Diversiville, Coco & Yoko. Director del filme animado Las Piezas del rompecabezas, primera producción original animada del Canal Once en su historia. Escritor e ilustrador del libro infantil El Tigre sin Rayas, adaptado a corto y largometraje. 

Después de las grandes hordas mundialistas que se dieron cita en las calles de Francia, solo un evento pudo reunir a más entusiastas en las venas lyonesas, un festival de luces.

Las noches decembrinas previo a las navidades, las ventanas se iluminan y los corazones se encienden. Instalaciones, fuentes alumbradas, video mapping colosales y monumentos se tiñen de luces multicolor para deslumbrar a todo aquel que se interna en el sistema nervioso luminoso de la ciudad.

Curiosamente, los mismos franceses en general desconocen los orígenes religiosos de muchas de sus festividades y esta fiesta no es la excepción. Pocos recuerdan que esta celebración comenzó como un gesto de agradecimiento a la virgen María cuando acudieron a ella para librar a Francia de la peste, construyéndole una estatua en la cima de Lyon. Poco importa, en verdad, pero el acto milagroso del cielo abriéndose ante ella en tiempos de tempestad, bastó como señal de fe, de una “iluminación” que los francos celebran ahora año con año. Pretexto, quizá para algunos, para hacer gala de sus más altas y sofisticadas artes en materia audiovisual.

Lo mismo encantan las impresionantes demostraciones técnicas del video mapping en la catedral de Saint-Jean, la plaza de los Jacobinos o la majestuosa place des Celestines, que las pequeñas velas en las cornisas de las casas.

Y, aunque el frío se hizo presente, ni la lluvia pudo apaciguar los ánimos, ni el agua apagar las luces. Vecinos y valientes ofrecieron con singular alegría su vino caliente, y un buen vaso es suficiente para continuar la caminata. 

Habría que reconsiderar el rango de “las ciudad de las luces” dado a París, porque, al menos por cuatro noches al año, hay otra ciudad, la antigua capital de la Galia, que se ve como ninguna otra, recordando a sus habitantes y a visitantes que no importa cuán oscura se presente la noche incierta, siempre habrá luces para guiarlos y iluminar sus corazones.

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