La Luz del “no se olvida” en el estadio olímpico de la UNAM

El concepto del workshop "memoria y celebración" recordó las distintas facetas de México durante el año 1968

 

A fin de conmemorar el quincuagésimo aniversario de las Olimpiadas en México y la matanza estudiantil de Tlatelolco en 1968, los alumnos de la quinta generación de la especialización en Diseño de Iluminación Arquitectónica de la UNAM, coordinados por el arquitecto Enrique Quintero, proyectaron un conjunto de instalaciones luminosas para resaltar la arquitectura del Estadio Olímpico Universitario. El evento fue inaugurado por el arquitecto Marcos Mazari Hiriart, director de la Facultad de Arquitectura y la arquitecta Marta Elena Campos Newman, directora de especialidades de posgrado de la Facultad, además del propio arquitecto Quintero. La presentación llamada “memoria y celebración” tuvo lugar el cuatro de diciembre y por quinta ocasión brindó a los estudiantes un espacio para mostrar su trabajo.

A simple vista, y desde afuera del estadio, se pudo observar la primer instalación bajo el nombre de “fuego dorado”,que con un haz de color rojo hizo alusión al fuego olímpico de la inauguración de los juegos de 1968. En la fachada oriente del recinto deportivo se resaltaron ciertos elementos del mural “La Universidad, la familia mexicana, La Paz y la juventud deportista” con el fin de crear una jerarquización descriptiva de la obra.

Al cruzar la puerta de acceso se encontraba la instalación de los alumnos de propedéutico; se trataba de muñecos que dieron la bienvenida al evento y guiaron a los visitantes hacia el primer corredor.

Dentro del primer túnel estaba la instalación llamada “postales Wyman”, que fue dedicada específicamente al diseño gráfico de aquellos años. La idea fue proyectar sobre pantallas de tela algunas postales del diseñador Lance Wyman, usadas en las olimpiadas.

Una vez fuera de la primer proyección, sobre el terreno de juego corrían de un lado a otro un conjunto de personas con trajes iluminados con tiras LED. Se trataba de un “performance lumínico” que evocaba las distintas etapas que tuvo México durante el año 68. Como complemento, se buscó aprovechar las gradas como pantalla al proyectar algunas sombras performáticas.

Además, en la instalación “el cráter del volcán” se utilizaron luces de colores cálidos como rojos y naranjas para hacer alusión a la lava volcánica, que dio origen al pedregal, donde se sitúa Ciudad Universitaria.

Al continuar el recorrido se ubicaba el segundo túnel, en dónde el trabajo “orquesta sesentera nubosa” evocaba al pop mientras que presentaba un plafón luminoso con fuentes de luz tipo nube, inspirados en la Tiny Lámparas de Richard Clarkson Studio. La proyección contó con música de los 60´s con un sistema de atenuación y cambio de color que se activaba con sonido.

El siguiente corredor contaba con una serie de luminarias en el piso de colores rojos, azules, amarillos y oro. La finalidad del trabajo “unión universitaria” fue presentar la fraternidad que las universidades públicas UNAM, IPN Y UAM han presentado durante los movimientos estudiantiles de la historia de México.

La última instalación dentro de los túneles fue “hilos de luz”, que a través de luces rojas y verdes que rebotaban en papeles reflejantes, simbolizaban el sufrimiento y la esperanza.

Para finalizar el recorrido la instalación “la mano de Olimpia”, que con dos maniquíes rodeados de luces rojas se simbolizó la transgresión de aquellos que han sufrido violencia de estado, la represión estudiantil del dos de octubre de 1968 y al batallón que portaba un guante blanco y oprimió a los estudiantes.

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