Iluminación al exterior del Museo de Arte Metropolitano de Nueva York

Al destacar las texturas y dimensiones del edificio, la iluminación trata al museo como una obra de arte.

Imagen: We-Ef

Uno de las mayores atracciones de la ciudad de Nueva York es el Museo Metropolitano de Arte fundado en 1870, el cual alberga 2 millones de obras de arte de diversas épocas de todo el mundo. Sus colecciones van desde el antiguo Egipto hasta el diseño moderno americano.

A sí mismo, la Plaza David H. Koch, fachada exterior del museo, es uno de los espacios más representativos de la Gran Manzana, por lo que su correcta iluminación es parte esencial de su atractivo turístico y patrimonial, misma que fue rediseñada hace un par de años por el despacho de arquitectos OLIN, mientras que el proyecto de iluminación de la corrió a cargo de L’Observatoire International, quienes utilizaron luminarias WE-EF.

Previamente a su renovación, la iluminación de la fachada era desigual debido al uso de accesorios montados en farolas, generando un efecto demasiado plano sobre la cara principal del edificio, lo que impedía percibir sus texturas originales de estilo Beaux-Arts. Ahora, con el diseño de L’Observatoire International la fachada cuenta con una nueva perspectiva ya que la luz permite destacar las dimensiones de sus formas, al tiempo que trata al museo como una obra de arte.

Todos los elementos de iluminación están integrados en la fachada, lo que elimina el deslumbramiento y a su vez genera una fusión casi perfecta con la arquitectura existente. Sus cornisas, molduras, estatuas decorativas y pilares están fundidos en relieve, lo que magnifica la elegancia del diseño original.

A lo largo de la fachada, las luminarias horizontales WE-EF se organizaron en grupos de dos para cumplir dos funciones: presentar una amplia distribución de haz para iluminar la parte inferior de la fachada y una distribución de “sharp cut-off” junto con un lente de expansión lineal para una iluminación enfocada en los de detalles arquitectónicos. De igual manera, se seleccionó una temperatura de color de 2700 K para mejorar los tonos cálidos de la fachada histórica.

Por su parte, en la plaza central se utilizaron luminarias horizontales WE-EF ETC300 para una distribución de haz medio con el objetivo de iluminar los árboles en la zona de descanso, misma que contó con una temperatura de color de 3500 K para proporcionar un tono más fresco y relajado en la arboleda, así como un contraste elegante con el tono cálido de la fachada del Museo.

Con ello, el proyecto de iluminación brinda mayor valor artístico y arquitectónico, lo que reafirma al Museo de Arte Metropolitano como una pieza indispensable para la ciudad.

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