El Fuerte Victoria Grande un referente del patrimonio de Melilla

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Fuerte Victoria Grande

Ubicación: Melilla, España

Diseño de iluminación: Javier Górriz, Diseño y Consultoría de iluminación (DCI)

Arquitectura: D. José Antonio Fernández Fernández, Chacel 8

Propiedad: Consejería de Fomento, Ciudad Autónoma de Melilla

Fecha de finalización: Marzo, 2015

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Si cruzas el Mar de Alborán de norte a sur, encontrarás entre las costas de África una superficie de 12 kilómetros cuadrados perteneciente a España. Ahí, la ciudad de Melilla resguarda entre sus costas el Fuerte Victoria Grande, una construcción del año 1736 que de bastión militar pasó a prisión, luego a una construcción abandonada y por fin se convirtió en un espacio abierto al público como edificio histórico.
Fue a partir del 30 de marzo de 2015 que se abrieron las puertas del Fuerte completamente rehabilitado. Durante meses se estuvo trabajando bajo la supervisión de la Dirección General de Arquitectura de la Consejería de Fomento del país con una inversión de aproximadamente 1,2 millones de euros, para generar un espacio en que convergieran las múltiples historias que el lugar tenía por contar. “La Consejería de Fomento realiza un gran esfuerzo por poner en alza el importantísimo patrimonio de Melilla, que pasa de ser una zona de gran interés histórico, turístico y patrimonial” afirma en entrevista con Iluminet Javier Górriz de Diseño y Consultoría de iluminación DCI, encargado de la iluminación del Fuerte.
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Con apenas 6 meses de apertura, la iluminación del baluarte ya ha sido nominada a diversos premios internacionales (como los Darc Awards) y se convirtió en ganadora del premio Codega 2015 y del People Choice Award de la premiación de los City People Light , con más de 11 mil votos por encima del segundo lugar. “Creemos que el proyecto de Iluminación Arquitectónica cumple perfectamente con el concepto del concurso: ‘Reconocimiento del uso de la luz como componente esencial del desarrollo urbano’. Esto junto con la rehabilitación del Fuerte han hecho posible que un espacio de la ciudad que estaba en ruinas y que nadie visitaba, pase a ser un espacio que cuenta la historia de la ciudad y sea motivo de orgullo para esta”, afirma Javier.

A la derecha, Javier Górriz en los premios Codega 2015 sosteniendo su galardón acompañado del arquitecto José Antonio Fernández y una de las representantes de las empresas patrocinadoras del concurso.

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La iluminación del espacio fue largamente planeada para contar la historia de lo que sucedió tres siglos atrás. La intención era lograr mostrar con la luz los cambios arquitectónicos que ha tenido el baluarte. “El hecho de que el Fuerte Victoria Grande tenga una larga historia influye en todos los aspectos de la obra, tanto lumínicos como arquitectónicos. La conexión de diferentes épocas y experiencias, reconociendo el encanto de la ruina, ha sido la pauta de desarrollo de este trabajo, una ‘Historia de la Historia’. El proyecto de iluminación arquitectónica trata de mostrar al visitante de forma visual y sin necesidad de más explicación las distintas etapas de la edificación, haciendo sutiles insinuaciones a modo de acentos.

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Fotografías: Martín García Pérez

“Como ejemplo, en la entrada principal se puede apreciar, una iluminación en negativo de las celosías, que indica que a lo largo de la historia del Fuerte Victoria Grande, en la época en que era una fortificación (Siglo XVIII) no existían ventanas (como es lógico en una fortificación pues sería una debilidad en su cara defensiva); pero posteriormente, en la época en la que se destinó como cárcel ya fueron necesarias. A su vez, mediante proyectores de LED con aletas cortaflujos, cautivamos la mirada del observador hacia donde en su día existieron garitas de vigilancia y que en su estado actual son solo cicatrices del paso del tiempo. Terminamos esta escena con la recuperación del sistema de fosos, volviendo a tener la oportunidad de experimentar la sensación de cruzar el foso mediante la construcción de un puente de madera. Las paredes de dichos fosos se inundan de luz desde el punto opuesto a la escarpa”.
La luz del sol acerca los planos y le quita trdimensionalidad a los espacios del edificio. Muestra las piedras envejecidas y el color pálido de las paredes que, si pudieran hablar, contarían por décadas la historia de Melilla. Por otro lado, la luz artificial revive a los antiguos habitantes de la fortificación, iluminando los detalles de la construcción con el recato de una época en que la luz artificial era menos que un sueño.

“El estudio de arquitectura Chacel 8, y en su nombre D. José Antonio Fernández como director de la obra, pidió que la obra tuviera magia en su visita nocturna, y esa fue nuestra línea de trabajo para tratar a la iluminación del Fuerte Victoria Grande con la mayor sutileza y sensibilidad que fuera posible. El objetivo era que la luz fuera capaz de transportar al visitante a tiempos pasados, que ayudara a entender el paso de la historia por el Fuerte Victoria Grande y a la vez dar un carácter especial a la visita nocturna.”
Lo primero que pueden ver los visitantes son las extensas paredes que rodean la vieja construcción. Éstas se iluminan desde el foso que separa el lugar de la vida moderna. Con tonos rojos y amarillos colocados por un azar aparente, el reflejo de la luz evoca las fogatas de los defensores apostados entre los muros. Conforme uno se acerca podrá ver los acentos que guían la mirada a través de las piedras y los espacios vacíos. Las cañoneras están alumbradas desde la base, formando triángulos angostos que adornan la parte superior de la fortificación. En el piso superior del edificio, la luz rasante acentúa -con una tira de LED- el sitio donde se encontraba el Cañón “Caminante”; mientras que de los extremos del espacio, también con iluminación rasante -esta vez con bañadores de suelo-, se alumbra de forma más general el camino de los visitantes.
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Fotografía: Martín García Pérez

Uno de los elementos centrales de todo el diseño de iluminación es la rampa de acceso. Es en este sitio donde la “magia” que pidió el arquitecto José Antonio se vuelve más tangible con una serie de curvas que se dibujan en el piso gracias a la separación y colocación intercalada de las luminarias. Del otro lado de las bardas que limitan la rampa también se pueden ver unos puntos de luz mucho más simétricos que le dan a la rampa un decidido protagonismo. Las escaleras exteriores para subir a la cubierta son iluminadas con LEDs lineales ubicados casi en el borde superior de la pared contigua.
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Fotografía: Martín García Pérez

En el interior del baluarte, la iluminación también se caracteriza por el cuidado que pusieron los diseñadores en no producir deslumbramiento y asegurarse de colocar fuentes de luz indirecta. La fuente primaria es un LED suspendido que forma un zigzag  y que alumbra hacia el techo; aunque también es visible el llamado ‘candil de aceite’, una luminaria desarrollada por los mismos diseñadores que simula ser de velas.
“Supongo que como cualquier otra obra de rehabilitación, el hecho que sea una obra viva es el mayor reto de todos; puesto que conforme pasan los días se descubren pistas de la historia que pueden hacer replantear todo lo previsto. Otro reto importante fue la creación del ‘candil de aceite’ del siglo XXI integrado en sistema domótico KNX del edificio por medio de radiofrecuencia, sin la necesidad de cableado eléctrico.”
Ahora el Fuerte Victoria Grande de Melilla es símbolo de orgullo y pertenencia para los habitantes de la ciudad. Un espacio que antes había quedado en ruinas y completamente abandonado, en la actualidad se ha convertido en un espacio ganador de diversos concursos de talla internacional.

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