Los proyectos de iluminación del patrimonio histórico: entrevista con la historiadora Jessica Ramírez

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La investigadora del INAH planteó la necesidad de iluminar para ir más allá de los beneficios inmediatos y pensar en los de largo plazo

Espectáculo lumínico de la Catedral de Morelia. Foto de Raúl Tinoco, Contramuro.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) es el responsable en México de la protección y conservación del patrimonio. Iluminet entrevistó a uno de los miembros de esta institución, la historiadora Jessica Ramírez, investigadora en la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos del INAH sobre los proyectos de iluminación del patrimonio histórico. La entrevista se centró en el proyecto de iluminación espectacular de la catedral de Morelia y sobre el trabajo multidisciplinario que conlleva este tipo de proyectos.

Iluminet: ¿Qué le parece el proyecto de iluminación de la Catedral de Morelia?

JR: Ha habido muchos debates entre los investigadores del INAH, de si estamos en favor o en contra de los proyectos de iluminación. Lo primero que me gustaría decir es que no podemos generalizar, es decir, cada proyecto de iluminación tiene un nicho de mercado pero también tiene un objetivo específico y éstos pueden ser muy diversos. Particularmente, la iluminación de la Catedral de Morelia se limita a ser una atracción turística, a modo de la Disneylandia mexicana; es un espectáculo más o, como se decía en la Roma Antigua, “pan y circo”.

iluminet: En la visión de las autoridades locales hubo muy buena recepción, mucha gente dio comentarios positivos y pareciera que cumplió su propósito.

JR: Sí, se generó mucha expectativa al respecto, por lo que ha atraído a mucha gente. Pero no es sólo el número de personas que asisten sino lo que se quiere lograr con la iluminación. Desde mi campo y, seguramente, al igual que muchos de mis colegas historiadores y en este sentido del INAH, considero que cada uno de los elementos de iluminación debiera de ser una forma de reapropiación del espacio, de darle un nuevo significado, de divulgarlo, de que la gente se acerque a él con el objetivo de que se preserve para las generaciones que vienen.

Aquí la pregunta es: ¿En qué medida una atracción de esta naturaleza –que no lleva un objetivo de enseñanza, de transmisión de significados–, logra la reapropiación y significación del espacio? Creo que, en el caso de la Catedral de Morelia, esto no se logra. Más bien, lo que esta iluminación de espectáculo promueve es que la catedral se convierta en una atracción, un escenario, no en un objeto de acercamiento. Estos espacios se convierten en escenarios que son utilizados de manera inmediata, acorde con las necesidades de este momento y lo que pase después parece no importar.

A mí me llamaba mucho la atención en el video de lanzamiento que se hizo y en el que se decía “esto ya es parte de una tradición de Morelia y de su historia” o algo así…., Y pensaba “¿En qué medida o cómo?” Y lo que me parece aún más fuerte es la historia que tiene la catedral de Morelia, la historia de la conformación de su obispado es riquísima, esta disputa entre Pátzcuaro y Morelia, lo que le costó consolidarse; vaya, tiene mucha tela de donde cortar y queda totalmente desdibujado, es decir, ni se toca, ni se aborda.

La historiadora Jessica Ramírez

iluminet: ¿El INAH podría tener una potestad para analizar el proyecto previo a su aplicación incluso si la luz es un elemento que no altera el edificio?

JR: En principio el INAH tendría que revisarlo. De hecho los proyectos tendrían que ser enviados para que sean, sobre todo, analizados discursivamente, pues justo es parte lo que busca el instituto. Si voy a dar una autorización para que se ilumine un patrimonio histórico tengo que ver que esté acorde porque podría haber cualquier persona que dijera “Yo voy a decir que es una catedral– por poner un ejemplo quizá absurdo– que fue construida en 1910”. Si no pasó por una revisión previa eso seguirá repitiéndose. No es el problema el error en la fecha sino el impacto que tiene en la construcción de las identidades locales.

Lo que quiero decir es que, en este caso que estamos hablando de un patrimonio histórico que por supuesto le compete al INAH, el discurso tendría que pasar por autorización. Cuando pregunté sobre esto me decían que en realidad muchos no lo pasan y menos con los nuevos cambios que se le han hecho a las legislaciones, las nuevas secretarías creadas. Poco a poco se ha relegado la participación del INAH en pro de los gobiernos locales, en pro de los gobiernos estatales y eso termina siendo un tope para poder evaluar esos proyectos.

iluminet: ¿Se deberían de replantear o reanalizar los lineamientos, como la Carta de Taxco, ante el surgimiento continuo de nuevas tecnologías? Se puso de moda el LED y ahora parece que tenemos unas fachadas multicolores nada más porque sí…

JR: Yo creo que todos estos documentos deben de estar en constante revisión. A mí me da mucha risa porque luego los medios dicen “Es que a los investigadores del INAH les gusta lo viejo, les gusta que se vea feo, les gusta que nada se renueve” y yo creo que no es eso sino que se trata de hacer revisiones con plena conciencia de lo que queremos lograr. Creo que no es que uno esté en contra de la iluminación sino más bien, ¿Qué busco con esa iluminación? Igual no le pones multicolores pero sí puedes usar la luz LED para, por ejemplo, dar una explicación de la fachada impresionante y a partir de la iluminación: ilumino el campanario y explico qué significa, ilumino la portada y explico qué significaba para la gente del siglo XVII, etcétera. Pero también qué significa actualmente, porque eso es algo muy importante. No se trata del pasado por el pasado sino qué significa en este momento y cómo la Catedral de Morelia articuló y articula actualmente el espacio social.

Hay muchas cosas que se pueden hacer, prueba de ello es que el propio instituto participa actualmente en proyectos del uso de nuevas tecnologías, como es el caso del barrido láser. Hay que plantearnos cuál es el objetivo, para qué me sirve, qué le está dejando a las nuevas generaciones y las que están por venir. Yo creo que esas son las preguntas que deben de estar detrás. A partir de las respuestas a esas preguntas es que se podrían actualizar los documentos. Lo que pasa es que a veces no hay esa voluntad de sentarse y revisar con plena conciencia.

Desafortunadamente muchos de los proyectos que se hacen son proyectos que tienen que salir en ciertas gestiones gubernamentales, que tienen que cumplir con ciertos presupuestos, ciertos intereses, etc. Hay que decirlo como es, esto cuarta muchos proyectos. ¿Por qué? Porque tal vez una investigación para iluminar me lleva un año, entonces junto a diferentes disciplinas, se documenta, se hace un análisis, se hace el proyecto de iluminación y eso lleva un tiempo. Si dentro de un mes debo de iluminar esto para antes de que acabe tal periodo o para ocupar el presupuesto se vuelve algo imposible.

iluminet: En el caso la de iluminación del patrimonio es necesario el trabajo multidisciplinario, superar los conflictos entre los profesionales que participan, y reconocer que cada disciplina tiene algo que aportar.

JR: El trabajo multidisciplinario es fundamental ahora en casi cualquier proyecto que hagamos porque el nivel de conocimiento, la profundidad, la especialización nos ha rebasado en muchos sentidos. La iluminación de monumentos históricos es algo tan amplio pero a la vez es tan específico que necesita a especialistas de diferentes rubros que se sienten a platicar y llegar a acuerdos. Es cierto que es difícil pero lo es porque los integrantes de las distintas disciplinas no se sientan con un objetivo claro de qué es lo que quieren lograr. Cuando esto queda claro todas las disciplinas involucradas trabajan para alcanzarlo, cada quien desde lo que puede aportar.

Me parece que un trabajo multidisciplinario exitoso es el que desde el principio establece a dónde quiere llegar, si está claro ese punto todos trabajaremos para llegar a él. Pero esto no siempre sucede. Se llama y se dice “vamos a iluminar la catedral” pero nunca se preguntan, “¿Qué buscamos con ello?” Esa pregunta es fundamental porque entonces no te puedes poner de acuerdo. Si solo es iluminar yo como historiadora diría “¿Para qué la iluminas?”; si sólo es iluminar el arquitecto probablemente dirá “ilumina tal estructura que es la que destaca estéticamente”; el de diseño de iluminación dirá “ay, se ve bonito tal foquito”, pero si todos estamos de acuerdo en que lo que queremos lograr es un discurso de tal o cual característica para que genere esta provocación en el espectador, para que invite, por ejemplo, a que la quieran visitar por dentro. Entonces ya hay algo claro. No podemos darle la espalda al trabajo multidisciplinario, no sólo es necesario, es fundamental.

Mariano de Jesús Torres, Interior de la Catedral de Morelia, 1876, óleo sobre tela. Museo Regional de Michoacán, Nicolás León Calderón.

iluminet: ¿Algún comentario final?

JR: Sólo agregaría que qué bueno que se pregunten por estas cosas. Creo que hace mucha falta replantearnos el espectáculo para qué. No creo que el espectáculo sea malo, no creo que tenga una connotación necesariamente negativa. Ahora hay muchos recursos para atraer gente, y qué bueno porque el patrimonio –como siempre decimos– es de quien lo vive, uno lo construye, uno lo significa, en el caso específico de los inmuebles históricos el asunto es ¿Para qué?

Sigo creyendo que el patrimonio es un elemento que nos sirve para seguir generando comunidad, que sigue congregando a la gente y que sigue otorgándole significados y que permite la sana convivencia, que nos lleva a la generación de identidad. La identidad, lo digo y siempre lo diré, nos lleva a tener mejores vínculos y entonces a vivir mucho más en harmonía, eso lo perdemos mucho de vista. Si yo sólo proyecto cohetes, ruido, caos, estoy haciendo totalmente lo contrario o estoy promoviendo un sentido contrario a lo que en un principio tiene el patrimonio. Entonces esta contradicción que está ahí habrá que planteárnosla, reflexionar sobre ella para poder darle cauce porque si no, ¿Mantener el patrimonio para qué? ¿Para una inmediatez? ¿Para que me dé dinero hoy? Pero lo que va a dejar son muchos problemas a la comunidad, le va a dejar desarraigo, ya no se podrá identificar con lo que veía como parte de la comunidad, con el patrimonio.

Yo me pregunto por ejemplo, la gente que va a misa y va a la catedral y sigue teniendo para ellos un significado espiritual y de pronto la ve con las luces neón. Este vínculo que ustedes mismos tratan en su artículo, este vínculo entre la tierra y el cielo, todos estos significados quedan de lado. A mí las catedrales , en tanto que no soy creyente ni mucho menos, pero sí me sigue significando algo, son articuladores del espacio, articuladores comunitarios sumamente importantes y lo siguen siendo. Entonces, si son articuladores del espacio y en ese sentido articuladores sociales, ¿Por qué no ir sobre esa vía, fortalecerla? Porque los beneficios serán mucho mayores que si hice un show, atraje dos minutos a la gente, probablemente vendí algodones o churritos, y ahí quedó. Ese es un beneficio a muy corto plazo, la pregunta es: ¿Por qué no le apostamos al beneficio más a largo plazo?

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