La Nave Karnak: La lámpara incandescente, ¿héroe o villano?

Me gustará comentar este tema desde la perspectiva antropológica de las ciencias naturales y sociales, con la aspiración de intentar conocimiento sobre el ser humano en su comportamiento individual y social.
¿Cómo impacta la eliminación de la lámpara incandescente en la evolución biológica de nuestra especie?
¿A qué conduce y que modos de vida modifica?
¿Cómo afecta las estructuras sociales?
¿Cuál es su impacto en efectividad y afectividad?
¿Impacta a uno, a muchos, a todos?
¿Es una medida etnológica?
¿Funcionalista?
¿Pro-sensualista?
¿Pragmática?
¿Económica?
¿Suicida?
¿Ética?
¿Política?
Estamos en una época como nunca antes frente a la ciencia, política, economía, religión, comunicación y demás líneas del conocimiento que juegan, ante el sueño de los tiranos, con la manipulación de la mente, la hipnosis colectiva, las mentiras oficiales, y las verdades homeopáticas.
No solamente estas lámparas fluorescentes compactas contienen una dosis contaminante de mercurio, también gastan más energía en su producción y venta que la que ahorran, además que provocan desechos no degradables.
Más aún, dentro de sus características que he estudiado y que sus optimistas promotores jamás mencionan si son fuentes luminosas que eliminan la sombra evitando por ende que las personas y las cosas se desenvuelvan por sí mismas representando su color, forma y geometría basada en el contraste, distancia, textura, color y aroma visual. Representan alto riesgo para la fiel reproducción cromática de las cosas, al alterar la distribución.
Natural del espectro electromagnético, llevándonos a vacíos indefinidos de percepción e indefinición visual.
Agrego que por visual no sólo me refiero al fenómeno óptico y más bien al proceso de comprensión orgánica entre una cosa y la otra, adicional al impacto energético sobre el cuerpo físico, mental, emocional, instintivo y sexual del hombre-mujer. Y por sexual, no sólo me refiero a la posición horizontal sino a la disminución y cancelación afectiva.
Adicionalmente, provocan la instantánea y arrogante actitud al inocente e ingenuo usuario comprador en convertirse en un ser de inmediata y extraordinaria inteligencia al intensificar, dentro de sus mecanismos mentales interiores de reacción, la idea que ¨ahorrar es inteligente¨, sin saber realmente qué está ahorrando.
Provocan distorsión en el mensaje hablado y escrito al mencionar que son ahorradoras de energía, cuando la energía no se puede ahorrar si no se tiene, además de “territorializar” y apropiarse del mensaje, confundiendo el principio energético con el consumo de unidades de energía medidos en watts. Es decir, se mide la energía únicamente en unidades de consumo eléctrico, eliminado el comparativo del consumo de energía emocional. Y por emocional no me refiero a energía emocionante, sino a la energía vital en el equilibrio orgánico del cuerpo humano, fraccionando la integración orgánica del espectro electromagnético. Esto es al olvidar intencionalmente que la luz opera como alimento y es portadora de la mayor cantidad de impresiones en la memoria individual emocional y social afectiva de las personas.
La luz y en consecuencia la iluminación no es un efecto único del campo visible de las cosas y existetambién la luz que no vemos, la luz no visible, que es ingerida, digerida y asimilada por nuestros mecanismos receptores sensoriales.
Al evitar el contraste y la sombra, rompiendo el proceso perceptivo de distancia y perspectiva, estos extraños aparatos producto del consumismo imperativo de la industria eliminan la manifestación natural de las emociones y sentimientos, provocando apatía, indiferencia y pasividad en las en manifestaciones internas del SER y del amor (y no es postura partidista, ok?).
Adicionalmente alientan la idea falsa del calentamiento planetario, cuando en realidad enfrentamos inversamente el enfriamiento del universo. Abonan la novedosa y cosmética idea de la sustentabilidad y sostenibilidad adoptando una actitud heroica y ecológica de alerta, sin mencionar provocar la tendencia y mayor frecuencia en ganas de ir al baño, inestabilidad en la tarea, ausentismo, tendencia a comer con desgano, renuncia al premio, debilidad emocional, disminución creativa en la imaginación y síntomas prematuros de impotencia sexual.
Imaginemos convivir en familia, conversar en un cantina, comer carnitas ante la influencia eliminatoria de la sombra, la distancia, el contraste, textura, acompañado de elevada distorsión cromática, rompimiento del espectro visual generando vacíos emocionales, apatía y sentimiento de huida.Por obvias razones, no son nada recomendables a la hora de ver a los ojos, comer o cenar en casa o restaurante, lavarse los dientes, conversar, tomarse unos tragos, dar el pésame, acariciar al perro o hacer el amor.
Relaciono directamente este fenómeno a la sentencia numérica, dictatorial no voluntaria de someter por decreto a las personas de toda edad nivel y condición a oler sin aroma, tocar sin textura, oír sin armonía, comer sin sal y en consecuencia mirar sin ver.
Gustavo Avilés

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3 comentarios en “La Nave Karnak: La lámpara incandescente, ¿héroe o villano?”

  1. Estimado Gustavo, ante todo un gran abrazo desde Madrid; a ver cuando continuamos la plática que iniciamos en Moscú sobre la iluminación arquitectónica.
    Te escribo para hacerte algunos comentarios sobre tu artículo sobre las lámparas incandescentes. Aprovecho la oportunidad porque últimamente he estado leyendo libros sobre la historia de la iluminación y el capítulo de la incandescencia es muy importante, pero es tan solo un capítulo en una larga zaga que lleva con nosotros milenios, o tal vez mucho más. Estás bombillas tienen ya más de 100 años y en iluminación eléctrica eso es un récord, si ahora les toca hacer la reverencia y salir de la escena no será para ser reemplazadas por algo peor, eso nunca ocurre en el mundo de la iluminación.
    En cuanto a la evolución biológica de nuestra especie, pienso que se trata más bien de un paso adelante en la evolución tecnológica del planeta en general. Una transformación nueva, en una serie de procesos que han producido cambios importantes en la manera de vivir de los pueblos, en general de todos aquellos que lo han utilizado de una manera o de otra en la iluminación. Te pongo por ejemplo las sierras montañosas de Venezuela, los Andes; allí, las antorchas eléctricas que nosotros llamamos “linternas de mano” ahora no utilizan bombillas incandescentes, ahora utilizan módulos LEDs; y sabes que ha pasado? Ahora las costosas baterías duran más, duran más porque los LEDs funcionan mucho mejor como carga que la resistencia de una bombilla. Por ende, las gentes están contentas de disponer de medios de iluminación que son más económicos y que alumbran mejor. Ahora las linternas son más pequeñas y algunas hasta se pueden recargar en la casa. Ahora caminar por la noche por las carreteras es mas seguro. Los LEDs resisten los impactos y eso da confianza a quién las porta. Además estas nuevas lámparas, los LEDs contribuyen a reducir el número de baterías desechables que se tiran cada año a lo largo y ancho del planeta. Para terminar con este pequeño ejemplo; como duran más, reducen el gasto en bombillitas que de otra manera condicionan el uso de las linternas y su costo a lo largo de la vida útil. Y si vamos un paso hacia atrás, en Africa el efecto de los sistemas Fotovoltáicos/Diodos Electroluminicentes han repercutido en la cantidad de niños que tienen luz para estudiar y han reducido la cantidad de quemados o intoxicados por el uso del Keroseno de las lámparas de fuego. Sin hablar del costo del combustible y la contaminación que produce cuando es vertido en el suelo de las aldeas.
    La salida del mercado de la incandescencia no es una novedad; ya ha ocurrido en el pasado con otras fuentes de luz que han dejado de utilizarse porque otras tecnologías las han sustituido: el gas y el arco eléctrico de principios del siglo XX ya no iluminan nuestras ciudades, y las mantillas solo lo hacen en algunos sitios de Europa y representan monumentos históricos a logros del pasado que nos han dado muchas satisfacciones. Dejar las bombillas incandescentes representa abandonar para siempre el envoltorio de vidrio e independizar la producción de luz de las fuentes de calor. Es un paso sustancial al que no debemos mirar con melancolía sino como el resultado de cambios que no tienen sentido moral y van en una sola dirección. Son el resultado de nuestra inteligencia, como lo han sido el computador y la cámara digital; ni la escritura ni el arte de la fotografía han perdido por haber cambiado de medio.
    En cuanto a tu comentario sobre el calentamiento global como idea falsa, me llama la atención; recientemente escuché a otro arquitecto argüir que la Biosfera ya había experimentado fenómenos de destrucción masiva como los que pronostica la comunidad científica universal con el calentamiento de la superficie del globo terráqueo. El arquitecto comentaba que el planeta se había recuperado a pesar de haber perdido un porcentaje importante de su biodiversidad, lo que no dijo este individuo fue que en esta oportunidad los seres humanos hemos inventado todo tipo de máquinas que consumen energía fósil que se consume liberando extraordinarias cantidades de gases que se acumulan en las capas superiores de la atmósfera creando un efecto invernadero. Miles de millones de vehículos, millones de centrales térmicas, aviones y barcos que emiten partículas aerosoles que por más que uno quiera ocultarlas, hay que admitir que no desaparecen por arte de magia. Esas partículas y los gases que las acompañan se quedan flotando en el aire y crean una capa artificial que funciona como una válvula en un solo sentido dejando pasar los rayos hacia la superficie de la tierra y obstaculizando su regreso al espacio exterior. Como consecuencia los polos se derriten a una velocidad pasmosa, y el nivel del agua sube poco a poco inexorablemente. Cambiar la temperatura al crear una atmósfera que atrapa el IR debido su alto índice de transmisión no es un invento chino sino una realidad física probada y comprobada.
    En cuanto a la idea de la sostenibilidad no es tan nueva como parece, de hecho la biosfera es la primera que la practica con sus seres vivos y sus fuerzas naturales en equilibrio homeostático permanente. La sostenibilidad significa el equilibrio producido por la autoregulación. Insinuar que se trata de algo cosmético me parece que se aleja de la realidad física que ha hecho del planeta un sitio habitable. Todo en este planeta tiene que ser sostenible, de lo contrario desaparece. La naturaleza es por antonomasia un sistema sostenible, de lo contrario no hubiese subsistido millones de años; ahora si nuestra presencia en el planeta contribuye a romper el equilibrio, entonces debemos darnos cuenta que las consecuencias aparecerán tarde o temprano. Pero aparecerán inexorablemente. La termodinámica tiene pocas leyes, pero las que tiene se cumplen a rajatabla.
    En cuanto a las lámparas fluorescentes compactas, este es un invento que se dirigió a la manera como transforman la energía eléctrica, y generalmente son mucho más eficientes que las bombillas incandescentes en su uso. Su fabricación es sin duda más compleja y seguramente el gasto energético es mayor, pero son fuentes que duran mucho más tiempo. A mi nunca me han gustado en lo personal pero pienso que su declinar como tecnología de iluminación es algo inexorable, por suerte no habrán durado más de 30 años. En este sentido te doy toda la razón. Yo espero poder diseñar luminarias que le quiten el mercado a los fluorescentes compactos utilizando cristales de semiconductores.
    Por lo demás te deseo lo mejor
    Un saludo
    Duilio

  2. Estimado Duilio
    Nos da mucho gusto su participación con el comentario. Esperamos que se repita a menudo. Por otra parte nos encantaría poder tener una una platica con usted para compartir algo de su voz con nuestros lectores. Queda abierto el canal.
    Muchas gracias. Saludos.
    Luis Juan

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