Un perfecto balance de luces logra dar nueva vida a La Piedad de Miguel Ángel

La Fabbrica di San Pietro eligió a los expertos de iGuzzini para renovar la iluminación de una de las obras de arte más importantes del mundo: La piedad de Miguel Ángel

 

La Capilla de la Crucifixión en la Basílica de San Pedro, Italia, alberga La piedad del Vaticano, o Pietà, considerada una de las producciones más bellas, una obra maestra perteneciente al renacimiento italiano, finalizada en 1498 cuando Miguel Ángel contaba tan sólo con 23 años de edad. 

Luego del proyecto de restauración realizado para La última cena, también obra de Miguel Ángel, iGuzzini continúa su labor en la restauración y embellecimiento del patrimonio cultural internacional, esta vez desarrollando un diseño de iluminación para La piedad del Vaticano. 

La pieza por primera vez será sujeto del proyecto de iluminación diseñado por Rossi Bianchi, y tiene como propósito mejorar la experiencia de los visitantes que acuden a admirar la pieza. “Se trata de descubrir una forma de incrementar la belleza de La piedad del Vaticano, una de las obras más evocativas en la historia del arte”, afirma Adolfo Guzzini, presidente de iGuzzini illuminazione, de esta manera iGuzzini nuevamente pone la cultura de la luz al servicio de la belleza como valor universal para beneficiar a las personas en Italia y en el resto del mundo. 

Gracias a las innovaciones ahora disponibles en soluciones de iluminación inteligente, ha sido posible crear un balance perfecto de luces que consigue enfatizar la plasticidad de la escultura a través de la iluminación sobre puntos específicos de la escultura.

Además del trabajo de acentos, fueron reemplazadas las viejas luminarias por proyectores de última generación. El nuevo proyecto de iluminación también sobresale por los cuatro diferentes escenarios que se crearon para ajustarse a diferentes requerimientos e interacciones visuales. Cada uno de estos escenarios se creó usando soluciones compactas en tonos blancos cálidos (3000K) y consiguen un alto ICR para resaltar los contornos de la obra y el brillo del marfil. Todo esto logra crear una vista consistente de la obra, de manera que los visitantes pueden apreciarla incluso en los detalles más mínimos. 

Gracias a los sistemas de control de luz, las luces pueden dividirse en grupos y ajustarse por separado en términos de intensidad lumínica, de esta forman se crean diferentes escenas: escena norte – concentrada; escena este – luz rasante; escena sur – luz integra; escena oeste – luz diaria. 

En la escena norte la idea es ideal para close ups. Ésta se consiguió con proyectores Palco montados en rieles. Además esta escena no está dirigida a un sólo punto, sino que busca un balance del claro-oscuro que acentúe la plasticidad de la obra y permita apreciar sus detalles y armonía. 

Para la escena este se buscó un haz de luz que iluminara La piedad de manera espectacular. En este caso el ángulo es claro, y existe un contraste con la luz que rodea la pieza. La escena este se creó cruzando los haces de luz con diferentes niveles de intensidad producidos por spotlights Palco colocados en el frente, y dejando el piso casi completamente oscuro. 

La escena sur. En ésta todas la luminarias están encendidas, esto quiere decir que la escultura se transforma en una fuente de luz. 

Finalmente la escena oeste busca ser un impulso para la experiencia del visitante que observa la escultura a través de una pantalla de vidrio. Es por esta razón que la luz es frontal y creada con proyectores Palco instalados en grupos de tres sobre los pilares. Los haces de luz se cruzan en ángulos simétricos y crean un acento para la plasticidad de la obra. 

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