Lámparas de gas del siglo XIX iluminan Londres en el siglo XXI

Las luminarias ¨a la antigua¨ pueden apreciarse en un recorrido que comienza en el Palacio de Buckingham hasta Covent Garden

Ciudades como Londres son capaces de llevarnos rápidamente a momentos históricos que remiten a un imaginario colectivo propio de una época. En la era Victoriana, la luz de las farolas de gas creaban una atmósfera idónea para dotar a la ciudad de un halo de misterio y aventura entre calles estrechas con neblina, escena recreada en infinidad de novelas y películas.

Iluminet hizo parte del recorrido por estas calles y plazas de Londres para apreciar la conservación del patrimonio lumínico de la ciudad conformado por 1,500 lámparas de gas que actualmente iluminan algunas de sus calles emblemáticas, tal como lo hacían hace 200 años.

Es el año 1807 y bajo la mirada de habitantes de Londres, el alemán Frederick Winsor, quien años atrás patentó la lámpara de gas de carbón, se prepara para encender una serie de farolas sobre la avenida Pall Mall, ésta sería la primera vez en la historia que se instaló un alumbrado público con luz de gas.

A pesar de algunos riesgos que representaba la implementación de estos luminarios, en 1840 su uso se expandió y se continuó con su instalación a lo largo de la ciudad. Algunas farolas fueron marcadas con los nombres de los monarcas de esas épocas: Victoria y Jorge IV. Otras fueron utilizadas para acabar con los olores de las alcantarillas de Londres, ya que se colocaban encima de éstas y quemaban los gases emitidos.

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Sobrevivieron a la electricidad y al LED

A pesar de la aparición de la energía eléctrica y su aprobación para iluminar espacios públicos, algunos ejemplares de lámparas de gas tienen cerca de 200 años de edad y aún se conservan en varias calles de Londres. Tras el paso del tiempo, se han adaptado a su entorno y brindan niveles y calidad de luz adecuados que permiten caminar con seguridad en un ambiente agradable.

El periódico The Guardian, menciona que en un principio estas luminarias eran más pequeñas, pero la mayoría se han hecho más altas para su protección ante el paso de vehículos grandes, que tienen mayor altura que un antiguo carruaje. En un inicio utilizaban gas de carbón para brillar y actualmente usan gas natural.

Hace varios años las antiguas farolas tenían que encenderse a mano cada noche y apagarse todas las mañanas, hoy funcionan con un piloto que es activado todos los días gracias a un temporizador, el cual es ajustado cada dos semanas por un grupo de faroleros ¨guardianes¨ de este patrimonio.

Para aquellos que deseen apreciar la ciudad de Londres con esta iluminación, el sitio Londonist publicó un mapa en el que se observa la ruta de aproximadamente dos kilómetros y medio que comienza en el Palacio de Buckingham y termina en el Covent Garden.


Por Federico García 

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