Luz, cronobiología y arquitectura, cómo alcanzar objetivos ‘no visuales´ en el diseño de iluminación

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Alejandro Díaz Infante comparte un análisis sobre las oportunidades para identificar una óptima iluminación integrativa.

Durante las conferencias del Seminario Anual IES México, tuvimos la oportunidad de escuchar la presentación de Alejandro Díaz Infante quien compartió un análisis respecto a la calidad de la iluminación y cómo se ve influenciada por los aspectos «no visuales» de la misma.

Empezó con una breve explicación en cuanto al concepto del diseño de iluminación como parte de un conjunto de disciplinas cuyo objetivo esta relacionado con la construcción del hábitat humano y la creación de un ambiente cómodo y seguro. De igual forma, que la calidad de los espacios interiores comenzó a definirse a finales de la década de los sesentas pero sería hasta estos últimos años cuando tomó relevancia y se estudió en conjunto con teorías de psicología ambiental que considera el rol activo de las personas con relación a su entorno.

En este sentido, Alejandro Díaz dio prioridad a cuestionarse como diseñadores, qué significa la calidad de la iluminación y cómo ha evolucionado el término desde que en los noventa se realizaron una serie de estudios para revisar los diferentes criterios e índices desarrollados con la intención de ofrecer parámetros objetivos para evaluar la calidad de la iluminación.

Para ello, se explica en tres esferas que vinculan la arquitectura, los niveles de ahorro económico y la percepción/necesidad individual.

En respuesta a cómo se determina la calidad de la iluminación y cómo los criterios han cambiado con el tiempo, Alejandro comentó que uno de los avances más significativos se encuentran en el Lighting Handbook que presenta la distinción entre los rangos de edad y puso énfasis en considerar las necesidades de las personas y su cambio con el tiempo. De igual modo, la importancia de tener presente la iluminación sobre los planos verticales, así como la entrada efectiva de la luz que se recibe en el ojo. Otro ejemplo, se encuentra en The Lighting Design Objectives Procedure con 2 propuestas para las métricas, la Mean Room surface exitance MRSE y la Target/Ambient Illumination ratio (TAIR).

Qué sucede cuando se incorpora la variable de la salud

Una de las ramas de estudio más vinculadas a la salud es la cronobiología que investiga todo lo asociado a los cambios de luz-oscuridad que influye en los ritmos biológicos, ya sea desde la genética, fisiología o anatomía. A su vez, trabaja sobre bases moleculares y neuronales tomando en cuenta la supresión de melatonina como uno de los principales marcadores para determinar la influencia de la luz en el organismo.

Para comprender dicho funcionamiento es importante atender los dos caminos fotobiológicos que recorren las señales luminosas recibidas en los ojos por los conos, bastones y las células ganglionares fotosensibles: 1) La vía de formación de imágenes y 2) La vía sin formación de imágenes o las características no visuales que son aquellas que reconocen los efectos circadianos «invisibles».

Parámetros actuales y cómo se han utilizado
El más conocido es Lux equivalente melanómico propuesto en 2014 y empleado por la certificación WELL como criterio para medir la iluminación circadiana.

Igual de relevante es la Intensidad lumínica en conjunto con el tiempo de exposición para reconocer verdaderamente el nivel de influencia de la luz sobre un organismo.

Sobre los dos parámetros anteriores se pueden encontrar algunas diferencias para valorar sí el estímulo luminoso es adecuado en la regulación de los ritmos circadianos. De esta manera, se puede señalar que la evidencia de un sistema visual y otro no visual impacta en sus niveles de sincronización  para regular los procesos biológicos.

Ya en pruebas reales, se han llevado a cabo experimentos en ambientes escolares para comparar un salón de clases con iluminación tradicional y otro denominado Focus que cuenta con una iluminación dinámica.

En este caso se modificó la temperatura de color y el flujo luminoso y el resultado que mostró el reporte fue una mejora en el proceso de aprendizaje, así como altos niveles de concentración en un espacio con 5800K y 1060 luxes vs una aula estándar con 4000k y 300 luxes.

Cómo estandarizar los parámetros para la iluminación circadiana

Hay gran dificultad para emitir recomendaciones para la sincronización de los ritmos circadianos pues al día de hoy no existe una verdadera consistencia en los estudios científicos, lo que dificulta la comparación de resultados y estos no siempre toman en cuenta aspectos como la iluminación de los planos verticales o algunas variables atribuibles a las personas.

Organismos como la CIE han emitido una serie de reportes sobre su posicionamiento en los efectos no visuales de la luz y propone el uso del término «iluminación integrativa» en lugar del Human Centric Lighting o iluminación circadiana, de esta manera enfatiza la necesidad de atender integralmente las necesidades de las personas, en otras palabras se trata de ofrecer una iluminación adecuada en el momento adecuado.

Por otra parte, los estudios realizados en la unidad de posgrado de la UNAM también han avanzado al enfocarse en los recursos luminosos disponibles en el exterior para lograr mejores condiciones de iluminación al interior, por lo que es necesario tomar en cuenta variables como:

  • La composición espectral de la luz natural.
  • La disponibilidad efectiva de la luz natural en sus distintas orientaciones.
  • Necesidades de iluminación relacionadas con las fases de exposición a la luz.

Conocer estas variables son fundamentales ya que incluyen aspectos geográficos y climáticos que permiten una mejor respuesta al momento de diseñar un espacio.

A manera de conclusión, Alejandro Díaz agregó que el tema es muy amplio y seguramente no dejará de construirse mientras se sigan explorando nuevas formas de evaluar y medir la iluminación, por lo que hay que estar atentos a la documentación técnica y científica más actualizada. Por ejemplo, el reporte TM-18-18 sobre iluminación y salud es un documento esencial para acercarse a la iluminación desde esta perspectiva científica.

Finalmente comparte que los estudios actuales se encuentran en un punto de inflexión para el uso y creación de un nuevo lenguaje y no solo en la terminología sino también en los criterios para la evaluación, los parámetros de medición y los métodos del trabajo científico.

Como cierre comentó una serie de consideraciones finales que todo diseñador debe tener presente al momento de diseñar estos nuevos espacios:

  • Que el diseño maximice la exposición a la iluminación natural complementada con artificial.
  • Estrategias diferenciadas (espectro, intensidad y hora).
  • Tecnologías de atenuación y control de brillo.
  • Soluciones diferenciadas respecto al uso, edad de los usuarios, cronotipos, etc.

«Una iluminación integrativa que reconoce el rol activo de la luz natural y las personas, en otras palabras, la naturalización del diseño de la iluminación.»

Alejandro Díaz Infante (Arquitecto+MBA) es egresado de la Universidad Intercontinental graduado con honores. En 2000 se traslada a Italia donde realiza estudios sobre Gestión de la Innovación en la Scuola Superiore Sant’Anna  e inicia en el sector de la iluminación al trabajar por 5 años en Targetti Sankey. Desde 2006 se desempeña como profesionista independiente y ha participado en diversos proyectos residenciales y comerciales, donde son valorados tanto los aspectos técnicos, económicos y financieros de la iluminación.
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