Plexus de Gabriel Dawe y su arte de hacer la luz tangible

A primera vista, la instalación parece un arcoíris real, pero al inspeccionarlo de cerca, el espectro de luz es en realidad cientos de hilos multicolor

Plexus 19. Foto: Gabriel Dawe

Durante nuestra infancia seguramente en más de una ocasión nos llegamos a preguntar cómo sería tocar un arcoíris o de qué material podría estar hecho. No obstante, al crecer asimilamos que esos bellos colores no son mas que el espectro visible (pero intangible) de la luz debido al efecto de refracción, cuando los rayos del sol atraviesan pequeñas gotas de agua contenidas en la atmósfera terrestre.

Plexus a1 Foto: Gabriel Dawe

Esto no detuvo el artista de origen mexicano, Gabriel Dawe, quien se inspiró en este hecho para crear una serie de esculturas denominadas Plexus, referente a la intrincada red de nervios y vasos sanguíneos en el cuerpo humano, ya que a medida que cada hebra se pasa individualmente a través de una serie de ganchos, se forma una red unificada (o plexo), que proporciona la inspiración para el título de la serie.

Como en el caso de Plexus no.19, exhibido en el atrio de Villa Olmo en Italia como parte de la exposición Miniartextil de arte contemporáneo vinculado a textiles. Está obra fue diseñada con dos estructuras de hilo distribuidas a través de los balcones con el propósito de experimentar diversos “efectos de luz” desde varios ángulos y momentos del día. Como Dawe menciona: “Es fantástico cuando sale el sol por la mañana, tener esos haces de luz agrega otra dimensión a la instalación. Siempre me gusta cuando les agrego luz solar directa porque enfatiza las capas del hilo de formas muy interesantes.”

Otro ejemplo es Plexus no. 29, ubicado en la entrada del museo de arte de la Brigham Young University, las estructuras translúcidas que se filtran a través de la claraboya parecen ser rayos de luz refractados a través de un prisma gigante que en sus propias palabras “retrata la tangibilidad de realidades inmateriales al dar a luz una presencia física.”

Una de sus obras más recientes y que estará presente hasta septiembre del próximo año, es Plexus 34 en el museo de arte americano Amon Carter en Texas, donde los visitantes lo han descrito similar a una luz congelada o como una “niebla vaporosa technicolor.”

Con más de 30 instalaciones únicas instaladas en museos y edificios públicos en todo el mundo. Su serie Plexus, explora el concepto de luz como un lenguaje simbólico, al hacer “material lo inmaterial.” De tal manera que sus formas dan la ilusión de controlar a voluntad la dirección de la luz. Lo que remite nuevamente con la idea del inicio: “Lo que me gusta de este trabajo es que es muy accesible; Hay una conexión universal, nos ayuda a conectarnos con esa sensación de asombro que teníamos cuando eramos niños, pasa por alto tu mente y toca algo más profundo.”

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