Recorrido iluminado por una ciudad medieval

En esta ocasión especial, además de luces la ciudad de Vitoria-Gasteiz también disfrutó de un clima de calidez inusual

Foto: Nacho Arias. Pórtico de la Iglesia de San Miguel, Anna Rosa Rupp-Lightprint/Indefinite Nations

La ciudad vasca “Siberia Gasteiz”, como suelen llamarle los locales debido a su clima tan frío, desde el pasado jueves 21 de febrero disfrutó no solo de un tiempo poco común para el mes de febrero, sino también del entusiasmo compartido por visitantes de diferentes partes del mundo y locales que se reunieron para presenciar la primera edición del Umbra Light Festival. 

Se trató del primer festival en realizarse en esta región, un evento muy especial que sorprendió gratamente, y que volcó a la gente a las calles durante tres noches para gozar de un calor poco habitual en la ciudad.

Las actividades del festival comenzaron la mañana del jueves 21 con el Simposio “Luces de Vanguardia, que se realizó en uno de los edificios históricos más importantes en el centro de Vitoria, el Palacio de Villa Suso. A este evento acudieron expertos en diferentes disciplinas, quienes se reunieron para reflexionar en torno al tema de la luz.

Más tarde ese mismo día, en punto de las 7 de la noche comenzó el festival haciendo un recorrido por el casco medieval de la ciudad, donde plazas, jardines y fachadas fueron iluminadas con instalaciones de light art y proyecciones tiñeron de luces multicolor para deslumbrar a todo aquel que se internaba en las entonces luminosas calles de la histórica ciudad. 

Aunque se esperaban noches frías, e incluso que nevara durante el festival, para fortuna de todos los visitantes la ciudad alcanzó una temperatura de alrededor de 20ºC , lo que permitió que muchos visitantes, parejas y familias que llevaban a sus niños, y quienes eran los mejores espectadores, recorrieran las calles y las llenaran con risas y diversión en esta celebración de la luz. 

Foto: Nacho Arias. Calle Santa María. Mural El Triunfo de Vitoria Emilio Valenzuela/Jordi Bonet

Umbra Light Festival contó con las participaciones de artistas locales y extranjeros. Durante el festival destacó la proyección de video mapping, como el que pudo verse en la inauguración, o aquel que reinventaba un famoso mural de la ciudad “El triunfo de Vitoria”, para convertirlo en un video juego retro en el que por supuesto Vitoria siempre volvía a ganar.

Foto: Diana Solis. Philippe Morvan. Dot

La ciudad también tuvo la visita de la instalación Dot del artista francés Philippe Morvan; una pieza sencilla pero muy poderosa que hipnotizó por medio de luces y sombras a los espectadores. La pieza está realizada con materiales reciclados, retro-iluminada por bombillas incandescentes de 40W y completamente programable. 

Entre las obras que más emocionaron a los asistentes se encontraron Stratum, de Studio Chevalvert & Mirage Festiva, una instalación interactiva muy atractiva y sencilla, en la que con un gesto de tu mano podías hacer bailar a “un territorio de la luz”; y los recorridos a cargo de la compañía Majareta, que con sus Baby Giants en el primer día, pegasos en el segundo, y con Transformers en el último día del festival, que divirtieron y llenaron de humor y música las calles del centro histórico de Vitoria. 

Por otro lado, Wall pathern phenomena, una pieza de site specific que intervino con acierto la arquitectura para crear un espacio nuevo dentro de otro. Esta pieza fue muy exitosa, consiguió reunir a mucha gente y también fue muy fotografiada… estaba en el centro de las rutas, y gracias al efecto creado con humo hacía ver los rayos de luz de diferentes colores entre la celosía de la muralla, inundando el parque y llegando a tocar también las copas de los árboles. Al fondo, la torre de la catedral hacía más poderosa la imagen.

Al interior del Centro Cultural Monte Hermoso, en un espacio muy bello llegando al sótano del edificio donde se encuentra el antiguo depósito de aguas que fue rehabilitado para las exposiciones. Aquí se presentaron dos piezas ligadas al renacer y en busca de la vida. En estas dos piezas, la luz y la música consiguieron transportar a los espectadores a una introspección; se trató de una experiencia muy agradable. 

La otra pieza instalada al interior de este espacio fue “Las monedas de Caronte”, que recreó el recorrido hacia el inframundo del barquero, a través de proyecciones que simulaban el movimiento de las aguas, mientras  de fondo sonaban diferentes réquiems de autores clásicos. 

En total el festival contó con 20 actos. El 23 de febrero los directores del Umbra Light Festival, Carlos Torrijos, Joaquín Pérez-Goicoechea y Rafael Gallego, agradecieron a los visitantes y festejaron el éxito del festival en una fiesta de clausura. Algunos de los artistas del festival, junto con arquitectos e invitados especiales como IIkka Paloniemi (miembro del equipo asesor), quienes también estuvieron presentes en este festejo. 

https://www.umbrafestival.com

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